Ciclo Chocolat XCV: Una crítica personal de película: “Green Book” (Peter Farrelly, 2018)

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Hoy les presento una película de cartelera: “Green Book”. Fui a verla ayer al cine. Llevaba ciertas expectativas conmigo, más que en otras tantas ocasiones y ¿saben? Se mantuvieron. No fueron, de ningún modo, defraudadas, ni rebajadas. Lo esperaba pero la trama me sorprendió bastante, la manera de llevar una película que, a primera vista, parece simple, y en su trasfondo, no lo es en absoluto. Encierra un momento de la historia de los Estados Unidos bastante desafortunado e injusto. Esas creencias, esa dichosa mentalidad que desembocará, inevitablemente, a la extinción, en el futuro y para todo el mundo, golpean como un puño. Conceptos tan tratados hoy día como el racismo, la xenofobia y la homofobia se manifiestan en este trabajo de una manera sigilosa, discreta, sensible, pero, a la vez, hiriente, ofensiva, aterradora e inconcebible para el espectador evolucionado y humano.

La trama está basada en hechos reales… concretamente, se refiere a un fragmento existencial del curioso camino planetario de Donald Walbridge Shirley, más conocido como Don Shirley (1927-2013), pianista y compositor de jazz estadounidense.

Les muestro un trabajo del director, productor y guionista estadounidense Peter Farrelly, responsable de la dirección de comedias como “Dos tontos muy tontos”, “Algo pasa con Mary”, “Pegado a ti” y “Amor ciego”, entre otros títulos. El Sr. Farrelly ha logrado con “Green Book” el proyecto cinematográfico más ambicioso de su carrera, en el que el humor se manifiesta sobre temas de gran calibre social con un marcado talento y sensibilidad.

¿De qué va “Green Book”? Dos hombres de diferente raza, edad, y nivel socio cultural, recorren por motivos profesionales y económicos el Sur de los Estados Unidos en un momento en el que las personas de color son prejuzgadas, despreciadas y subestimadas… los “maravillosos” años 60. El viaje supone el conocimiento mutuo de dos hombres con caracteres y situaciones personales muy dispares pero que se adaptan, conviven, se respetan y llegan a convertirse en auténticos amigos. En ese enriquecedor y envolvente viaje, el espectador abre los ojos ante una realidad en la que ninguno hubiéramos querido estar nunca. Sin duda, “Green Book” es una película de grandes valores y de una gran motivación hacia lo importante de la vida y lo hermoso que es encontrar a gente que, de manera intuitiva, sabe cómo tratar, y sabe cómo agradecer y hacer sentir mejor a quien está sufriendo. En esta maravillosa película existe empatía a raudales.

Qué decir sobre los actores protagonistas… Viggo Mortensen hace el papel de su vida. Impresionante cómo encarna a su personaje Tony Lip Vallelonga, un rudo ítalo americano del Bronx. Me atrae su talento interpretativo pero también su personaje. Además, me maravilla la relación de pareja con la que nos ha obsequiado el director Farrelly. Digno de imitación en la actualidad. Digno de alabanza y admiración. Tony (Mortensen) y Dolores (Linda Cardellini) nos presentan un matrimonio real y bonito (porque es posible si hay amor de verdad). Ojalá que Viggo no sólo sea reconocido por la crítica por su imponente actuación sino que, esta noche, en la Gala de los Premios Óscar, se deje apartada una estatuilla dorada para él.

Su compañero de reparto Mahershala Ali, actor californiano que se pone en la piel del virtuoso pianista, lo borda también. Impresionante trabajo el de ambos actores, sin duda.

Supongo que saben que “Green Book” cuenta con cinco nominaciones a la estatuilla dorada para esta noche. Entre ellas, en las categorías a mejor película, mejor actor (Mortensen) y mejor actor de reparto (Ali). Esperemos que se haga notar el filme de Farrelly y brille aún más.

La banda sonora ha corrido a cuenta del joven Kris Bowers (1989), compositor y pianista estadounidense que ha compuesto partituras para cine y televisión. No está nada mal ese estilo variado adecuado en todo momento a la cultura musical, negra, con aromas a jazz propia de la década de los 60. La música es un factor fundamental para teletransportar al espectador a la época que toque desde la gran pantalla. Podemos disfrutar de grandes temazos de Aretha Franklin, Nat ‘King’ Cole, Frank Sinatra, Frankie Valli & The Four Seasons, Don Shirley y un largo etcétera.

Sin más dilación, una servidora califica el drama cómico sureño “Green Book” con un merecidísimo 8/10. No es para menos, desde luego.

Muchísimas gracias por su lectura y tiempo, y hasta próximas entradas.

Saludos cordiales.

#GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat XCIV: Una crítica personal de película: “El regreso de Mary Poppins” (Rob Marshall, 2018)

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¡Muy buenas! Hoy me enfrento, con cierta incomodidad, a criticar un estreno de cartelera del viernes pasado. Fui a ver el esperado remake del clásico de 1964 “Mary Poppins”… Ella, esa institutriz prácticamente perfecta en todo, ha pasado de ser interpretado por Julie Andrews, a serlo por Emily Blunt, ambas actrices, británicas. El director de la versión actual, el estadounidense Rob Marshall, responsable de trabajos como “Memorias de una Geisha” y “Chicago”, entre otros llamativos títulos, nos ha obsequiado con una película llena de efectos especiales, fantasía y… absurdo. ¡Sí! ¡absurdo! y dirán que el realismo no fue una característica identificativa de la versión primera… es cierto, pero es que el argumento roza el absurdo más enrevesado y rocambolesco que el espectador se pueda echar a la cara… y como esta cualidad no parecía ser suficiente, además, resulta lenta, resulta pobre… resulta somnífera. Miren que no me gusta hacer críticas de este tipo pero como quiero ser sincera, no me queda más remedio que mostrarles mi perspectiva más transparente. Jamás noto sueño ni bostezo en una sala de cine. Bueno, pues siempre se presenta una primera vez. Puedo comprender que esté dirigida a un público infantil e igual ahí está la clave. ¿Es una película dirigida, en exclusiva, a un público infantil? Porque llevo viendo ni se sabe las veces la primera versión, desde que era pequeña y esa primera versión tiene originalidad, tiene acción, sorpresa, humor… la versión que me ocupa está vacía y tiene momentos en los que no se sabe por qué acontece lo que acontece. La ficción y la fantasía suelen destripar la realidad pero mantienen una coherencia, un sentido, una dirección. “El regreso de Mary Poppins” carece de todo eso que hacía de su predecesora algo genial, ingenioso, llamativo y divertido en una línea de interés, y todo hilado. Esta película es incongruente incluso para un niño. Tiene que ser éste muy pequeño para que no se pregunte ciertas cosas.

Créanme si les digo que igual no habría que haber tentado a la suerte y, con ello, haber dejado el maravilloso clásico musical de animación de los 60 sin más, porque, en mi opinión, no precisaba de otra versión pero, habiéndola visto, ahora estoy más segura y convencida de que sobraba esta innecesaria decisión, y lo siento por todo el trabajo que ha conllevado, y por el estupendo reparto que ha participado en este “increíble” proyecto. Hubiera sido mejor que Mary Poppins no hubiera regresado nunca. Ha sido una decepción absoluta.

Deslumbrantes estrellas como Emily Blunt, Colin Firth, Meryl Streep, Dick Van Dyke y Angela Lansbury han intervenido con su buen hacer en este regreso y, sinceramente, es el reparto lo único que podría salvar todo el conjunto. Es más, no les pega a ninguno estar ahí. Han sido desaprovechados. Si se hubiera escogido a actores desconocidos no habría importado lo más mínimo. No hay quien salve una trama de este calibre. Mientras transcurrían las dos horas y diez minutos, extrañé a Mary Poppins, a su amigo Bert, al matrimonio Banks y a sus hijos, Jane y Michael, y cómo… fue un período de tiempo de añoranza y comparación que se me hizo eterno. Me pregunto si, a día de hoy, unos vistosos colores pueden obnubilar la mente de algún espectador y hacerle salir de la sala con gozo en el alma y satisfacción. 

No puedo recomendarla después de haber plasmado cuál es mi visión pero sí quiero sugerirles que vayan a verla y opinen por sí solos. Igual su visión es diferente y les merece la pena pagar la entrada. Sin más, califico este trabajo con un sentido 4,6/10.

Muchísimas gracias por su atención y seguimiento. Saludos y hasta la próxima.

##GMGdB – ##DelamanodelSéptimoArte

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Ciclo Chocolat XCVIII: Una crítica personal de película: “Viudas” (Steve McQueen, 2018)

 

¡De nuevo, ando por estos lares cinéfilos! ¡y qué gran acierto ha resultado ser la elección de esta película! En esta ocasión, y a pesar de tener un reparto exageradamente bueno, pues demasiados nombres de categoría en el mismo trabajo no suele ser garantía de calidad, aun así pensé que sería una estupenda película. Esta vez sí que esperaba que me atrajese. Sí tenía altas expectativas sobre el trabajo de Steve McQueen. Luego, faltaba toparse con la realidad, ese factor sorpresa… que puede coincidir o no con las previsiones personales previas. Por fortuna, acierto 100%.

¿Con qué nos encontramos en la gran pantalla? Les informo del argumento por si acaso… Sepan que se trata de una adaptación cinematográfica británica de la miniserie, también británica, de 1983, titulada “Las viudas” (‘Widows’). En el largometraje que nos ocupa, la trama está ambientada en el Chicago de nuestros días. Trata de cuatro féminas sin nada en común, excepto una deuda heredada por las actividades criminales de sus respectivos maridos fallecidos. Verónica (Viola Davis), Alice (Elizabeth Debicki), Linda (Michelle Rodriguez) y Belle (Cynthia Erivo), planean tomar las riendas de su vida y se alían para forjarse un futuro marcado por sus propias reglas de actuación. No está nada mal de primeras, ¿verdad? Suena bien. Promete.

El guion corresponde a Gillian Flynn (“Perdida”) y la banda sonora a Hans Zimmer.

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En parte, llegué a pensar antes de verla, que tendría ese componente emocional de duelo ante la ausencia de los cónyuges pero es curioso cómo los hechos se acontecen de una manera tan práctica, tan de supervivencia, que las lágrimas, aunque alguna hay, no son ni por asomo, un rasgo de identidad de una película que ya solo por el título parece solo trágica y dolorosa. Aun así, el toque de humanidad está ahí presente pero es prioritario el factor “el muerto al hoyo y el vivo al bollo” por motivos más allá del amor, del cariño y todo lo que en algún momento de sus vidas esos cuatro matrimonios compartieron de bueno. Apenas quedaba nada que salvar. Incluso la relación que parece más sólida, sana y positiva resulta ser una gigantesca y sorprendente farsa.

Les invito a ir a verla y a que me digan qué les transmite esta película. ¿Encuentran algún personaje masculino de todos los que aparecen en la trama que merezca la atención, el sacrificio y el amor de una mujer con dignidad y la cabeza en su sitio? Y no me refiero solo a los maridos enterrados sino a todos ellos. Sacar hombres ejemplares en todos los aspectos a valorar en esta película resulta una misión de audaces, qué digo, una misión absolutamente imposible. Qué desperdicio de testosterona.

Actores de reconocido prestigio como Colin Farrell (“La seducción”, “Cuento de invierno”, “London Boulevard”, “El nuevo mundo”), Liam Neeson (“Venganza”, “Nell”, “Rob Roy”, “Los miserables”), Robert Duvall (“El juez”, “La letra escarlata”, “Algo de qué hablar”, “Open Range”) y Lukas Haas (“Único testigo”), entre otros, ponen caché, rostro e interpretación a un trabajo cinematográfico en el cual choca muchísimo la elección de “caballeros” por parte del director. Logran que al espectador, o más bien a las espectadoras, se les rompan los esquemas. Yo me pasé la película pensando “no puede ser, no puede ser, no puede ser”… ¡ellos nooooooo! 😥

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Todos, tanto ellos como ellas, dan lo mejor de sí en este filme. Asistimos al espectáculo de muy buenas interpretaciones a pesar de todo, por supuesto. Destaca Viola Davis por ser la protagonista y la que más planos se lleva. Sin duda, su personaje es el más complejo, por las circunstancias que ha sufrido, y que vive, por los cambios a los que tiene que enfrentarse, y por las situaciones tan inesperadas que le caen encima sin comerlo ni beberlo. Fabulosa actriz que ya lo ha demostrado en trabajos anteriores. El personaje de Robert Duvall, el más longevo del reparto, es magnífico, propio y a la altura de las tablas que posee ya. Resulta muy secundaria su aparición y muy breve pero es suficiente como para hacerse notar y que su personalidad destaque (como siempre). Adoro al Sr. Neeson, y su naturalidad es brutal pero tengo que decir que le perdono para sucesivos papeles. Prefiero olvidar este, con sinceridad.

Valoro y califico esta película con un merecido 7/10. Lo tiene todo salvo amor pero cuenten con que no es un drama romántico (muy lejos anda de poder aproximarse a serlo). En algún momento, se hace la trama un poquito lenta pero pasado un tiempo, va cogiendo ritmo y engancha aún más. Mantiene la tensión, la expectación y la curiosidad durante las dos horas y ocho minutos que dura.

Sin más que comentarles, me despido, no sin antes darles mi agradecimiento por su seguimiento y lectura. Hasta próximamente…

#GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat XCVII: Una crítica personal de película: “Bohemian Rhapsody” (Bryan Singer, 2018)

Queridos lectores, regreso a este espacio de palabras y Séptimo Arte con una estreno de cartelera, el cual tenía muchas ganas de ver pero no tanto, expectativas. Es decir, no me las marqué. Intuí que los temazos de Queen tenían que quedar en muy malas manos para que con ellos, un director de cine no pudiera hacer una película biográfica con sentido y sentida a la par. No me equivoqué.

El director, productor y guionista de cine neoyorquino Bryan Singer, responsable de trabajos como “X-Men” (seis películas), “Superman returns”, “Valkiria” o “Jack, el cazagigantes”, se ha enfrentado a este desafío, el de plasmar en dos horas y quince minutos la dinámica existencia de uno de los iconos inmortales del panorama musical de todos los tiempos, cuyo estilo personal, rítmico y extravagante, cautivó a generaciones pasadas y seguirá conquistando a las venideras: Freddie Mercury y su banda de rock Queen. ¿Cómo lo ha hecho el Sr. Singer? En pocas palabras: BIEN. En mi modesta opinión, ha condensado lo incondensable en lo más relevante, lo más destacable, dejando a un lado, vulgaridades, superficialidad y morbo. Este director ha sintetizado lo imposible logrando conectar con el espectador y dando una imagen, dentro de lo excepcional, humana y positiva. El espectador se queda con lo bueno y eso es digno de alabanza. Para carroña y miseria ya contamos con la prensa del corazón y ese periodismo barriobajero, vomitivo y polémico que tanto se oferta en la actualidad (por desgracia). El cine debe ser otra cosa, y lo ha sido, de seguro. Agradecida ando por ello.

Me he visto implicada en un inmenso concierto cinematográfico en una sala de cine. Eso está fuera de lo común y he disfrutado como una auténtica colegiala con zapatos nuevos.

El actor californiano Rami Malek (1981), que ha dado vida al gran Fred, protagonista de este filme, ha supuesto todo un hallazgo. Un personaje tan vital, tan seguro de sí mismo, tan tierno, y a la vez tan perdido no era cosa sencilla, y desde mi perspectiva, este hombrecito ha hecho de Fred su segunda piel, y no porque físicamente estaba muy bien caracterizado (que también) sino porque ha tocado la esencia de Mercury con la yema de sus dedos.

Junto a este actor venido arriba, se encuentran otros como Tom Hollander (“Orgullo y prejuicio”, “Enigma”, “Piratas del Caribe”…), al que me ha hecho ilusión ver. Es un buen actor, secundario, que, en esta ocasión, aun interpretando un papel breve, llama la atención por su seriedad, por su coherencia, por su saber estar y quizás porque transmite total confianza. El manager Jim Beach, al que Mercury, rebautiza como Miami Beach choca desde fuera con la forma de ser, con la apariencia de Freddie pero, en el fondo, transmiten una relación de cordialidad, respeto mutuo y entendimiento. Me gusta el papel de Hollander. Buen hacer.

Mi valoración del conjunto es muy optimista porque vi calidad y vi corazón en este trabajo cinematográfico. El periódico The Guardian, aseguró que “Bohemian Rhapsody” nunca llega al Mercury como persona. “Una película más audaz podría haber explorado la relación entre el hedonismo de Mercury, su sexualidad mayormente cerrada y sus personajes dentro y fuera del escenario de una manera más matizada”, comentaron. No estoy, en absoluto, de acuerdo. A la película de Singer no le hace falta más y tampoco menos. Se la recomiendo a cualquier persona que aún no se haya animado a pasar por una sala de cine. De seguro, tendrán ganas de levantarse de la butaca y moverse al ritmo de las canciones de Queen pero como se trata de un cine, moverán los pies y las manos y cantarán las letras moviendo los labios porque hay magia en la elección de Singer para su último trabajo. No todos se atreven con aquella imperecedera banda de “reinas”. No todos tienen esa suerte. ¿Y saben? Puede que al final, en los créditos finales, se animen a aplaudir. Es lo que hice, es lo que vi hacer, es lo que sentí que debía a Singer, a Malek, a Freddie y su magnífica banda.

Sepan que uno de los productores de esta película es el gran Robert De Niro, un actor con visión, y que la banda sonora y el montaje han sido llevados por el compositor californiano John Ottman.

Sin más aplazamiento, califico “Bohemian Rhapsody” (2018) con un merecidísimo 8/10. Vayan, vayan, vayan a verla, a vivirla, a disfrutarla… y respiren esa banda sonora bestial con la que cuenta. Les incluyo algunos temas en esta entrada para ir haciendo “oído”.

¡Hasta próximamente! Muchas gracias por su seguimiento y lectura.

#GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

“We will rock you”

“Crazy little thing called love”

“The Show must go on”

“Somebody to love”

“I want to break free”

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Ciclo Chocolat XCVI: Una crítica personal de película: “La sombra de la Ley” (Dani de la Torre, 2018)

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Vuelvo a este humilde espacio de cine para hablarles de una película que quise ir a ver porque me fié de una crítica muy positiva ajena a mi persona. Me dijeron que sí, que era cine español, pero que no lo parecía, que por fin habíamos ganado puntos en eso de la calidad cinematográfica, que al fin se podía disfrutar en la gran pantalla del factor humano nacional, ese que en este país destaca por los cuatro costados con actores y actrices de gran talento, unido a un trabajo elaborado de ambientación, de planos bien hechos, de escenas muy emocionales, atractivas, y de una trama con dosis de acción y de tensión pero, increíblemente, ni una sola escena de “catre”… quizás porque en este trabajo de categoría, lo cutre y lo “facilongo” sobraba.

Añadiré que con una película como esta, como ciudadana española, no me importa esa subvención a la que todos contribuimos ya que, por lo menos, la disfrutamos y podemos valorarla con orgullo. A nadie le gusta, creo yo, que una parte de su bolsillo se vaya hacia un cine que no llega ni siquiera a ser comercial porque los espectadores, en su mayoría, solemos ser un poquito más selectos con la cartelera y no nos molestamos en pasarnos por la sala de turno. Por fin, puedo osar situar esta película en mi baúl de trabajos cinematográficos españoles, aquellos que me cautivaron, aunque perteneciesen a otro género: “El abuelo”, “La lengua de las mariposas”, “Secretos del corazón”, “Solas”, “Los otros”, “Los ojos de Julia”, “La isla mínima” y “Volver”, entre otros títulos, no tan numerosos como una desearía.

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Todo el reparto es fabuloso, desde Vicente Romero (como el inspector Rediú), Ernesto Alterio, Paco Tous… a William Miller y Adriana Torrebejano, entre otros tantos, famosos la mayoría por haber formado parte de sonadas series televisivas españolas y gratas funciones de teatro… pero es que, además, contamos con la química innegable entre las dos estrellas protagonistas: Luis Tosar (como Aníbal Uriarte) y Michelle Jenner (como Sara), ambos con interpretaciones de merecido aplauso. Olé. 

El director de este trabajo, Daniel de la Torre Alvaredo, al que conocemos artísticamente como Dani de la Torre, es también un guionista y realizador, originario de Galicia, el cual se ha rodeado de un equipo interesante para esta película: Patxi Amezcua en el guion, Josu Inchaustegui en la fotografía y Manuel Riveiro / Xavier Font en la banda sonora. 

Por otra parte, se hace muy cercano y emotivo ver la ciudad de Barcelona en la década de los 20. Preciosa, la verdad, siendo lo más curioso que el rodaje de la película se ha llevado a cabo, en realidad, en La Coruña (Galicia). Por ello, resulta aún más especial si cabe. Se trata de un escenario sobre el que se mueven, preparado al más mínimo detalle. ¡De cine auténtico! 

En una entrevista, Dani de la Torre, el director que nos ocupa, el cual con su primera película “El Desconocido” fue aclamado por público y crítica, comentaba: “Rodar una película de gánsters en España es algo que no se había hecho antes. Mostramos una época espléndida y cómo era este país hace un siglo. Es una película de aventuras y acción, pero también con corazón. La película retrata una etapa histórica poco conocida pero apasionante. España era entonces un auténtico polvorín. Con “La Sombra de la Ley” quiero, por encima de todo, entretener al espectador: que el público viaje con nosotros, y se emocione con nuestra historia”. Añadiré que estoy totalmente de acuerdo con su pretensión al hacer este trabajo y creo que lo logra con creces. ¡Chapó, Dani!

Sin más, calificar “La sombra de la Ley” con un merecido 6,9/10. Confieso que con trabajos cinematográficos como este que les presento, iré con más frecuencia a disfrutar de cine español en la gran pantalla, palomitas en mano, y altas expectativas, porque por fin es posible tenerlas. ¡Por fiiiiinnnnn!

Mil gracias por su atención y seguimiento de este humilde blog. Coincidiremos en próximas lecturas. ¡Sigan ahí!

#GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat XCV: Una crítica personal de película: “The Equalizer 2” (Antoine Fuqua, 2018)

¡Muy buenas! Vuelvo a la carga con una nueva película que en estos momentos está en cartelera. Vuelvo al género de acción, en esta ocasión, de la mano del impecable actor neoyorquino Denzel Washington. Vuelvo también a una segunda parte de una secuela, en la cual el personaje principal Robert McCall pone un poquito más de orden y justicia en este mundo de podredumbre y malicia. Les diré que he salido de la sala del cine entusiasmada y plena. Como tantas otras veces he comentado, soy irremediable fan de este género que hoy nos ocupa, pero es que también lo soy del Sr. Washington y de los proyectos que escoge. Le van como anillo al dedo, sin duda. A una trama de inagotable acción se suman unos tiempos precisos, una calma embriagadora, una paciencia extrema y unas acciones dignas de alguna mención honorífica humanitaria.

Sí, damas y caballeros, hay violencia, y hay sangre, pero bien dosificada y oportuna, sin excesos ni extralimitaciones, casi, casi, en defensa propia y de aquellos individuos que no hicieron mal a nadie. El personaje de Denzel Washington encierra las virtudes del mejor de los superhéroes, sin capa ni atuendo especial. Un hombre solitario, que perdió lo que más quería y que dedica su tiempo a leer, a llevar gente de un lugar a otro en su vehículo y a hacer que paguen los pecadores cuando ya han pagado, lamentablemente y sin motivo, los justos, a proteger a los inocentes y a contribuir a que algunos inocentes no tuerzan sus vidas y terminen convirtiéndose en malas personas.

Es muy complicado ver la película y no terminar seducida por el actor protagonista y a los pies de su gran personaje. Es atento, es comprometido, es cortés, es valiente, es ordenado y organizado, es culto, es reservado, es paciente, es resolutivo, es leal… y en definitiva, a pesar de sus maneras destructivas letales, posee un corazón que no le cabe en el pecho. En resumidas cuentas, el Sr. Washington encarna a un personaje irresistible que rebosa humanidad por los cuatro costados. Uno de los rasgos identificativos de las tramas, tanto de la primera como de la segunda parte, es el ritmo de lo que acontece. Tiende a ser lento pero es tal la tensión de fondo que el aburrimiento no tiene lugar. Alabo que en la imaginación de alguien, ya sea de los creadores originales de la famosa serie de los 80 “El justiciero”, Michael Sloan y Richard Lindheim, como del guionista de esta película, Richard Wenk, exista un hombre tan perfecto de espíritu. Cualquier mujer querría tener a un XY así cerca, ¿o no?

El director de Pittsburgh (Pensilvania, USA), Antoine Fuqua (1966), responsable de títulos como “Redención”, “Los siete magníficos”, “Lágrimas del sol”, “Training Day”, “El Rey Arturo”, “Shooter: el tirador”, “Los amos de Brooklyn”, etc. ha realizado un estupendo trabajo en “The Equalizer 2” y se ha asegurado de que así lo sea con su inmejorable elección de protagonista, elegante, con clase y cuidadoso en sus formas. A mí me ha gustado bastante más esta segunda parte que la primera. Creo que es más completa, más rica en contenido y da más información sobre el personaje principal en cuestión. Las escenas están muy bien creadas pareciendo que no son banales fantasmadas sino maña y perfeccionamiento del arte de matar sabiendo lo que se hace.

Sin más espera, les diré que califico este trabajo de acción y cierto suspense con un merecidísimo 8,5/10. Maravillosa labor cinematográfica en su conjunto. Me siento altamente satisfecha.

Gracias. Cordiales saludos y hasta próximas visitas a una sala de cine…

GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat XCIV: Una crítica personal de película: “Mamma mia! Una y otra vez” (Ol Parker, 2018)

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¡Muy buenas, adorados y leales lectores de cine! Regreso con un nuevo estreno, con una nueva entrada, al menos vistosa de color y rostros felices. En esta ocasión, les muestro una segunda parte de una historia ficticia que quizás no precisaba de ningún extra más. Reconozco que “Mamma mia! (la película)” me agradó. Pasé un buen rato en la sala de cine. Canté mentalmente, bailé comedidamente en mi butaca y disfruté de un reparto que me atraía mucho, para qué negarlo. Pensé que era una trama muy original y que las canciones de Abba volvían para formar parte de escenas y situaciones con las que estaban muy en sintonía. Me pareció un trabajo muy creativo y atractivo.  maxresdefault

Confieso que en esta segunda parte, mi sensación no ha sido la misma. Quizás ya no contaba con ese factor sorpresa, con la novedad. No me malinterpreten. Disfruté, para nada me aburrí pero había algún detalle por ahí que me daba inmensa pena. El reparto creció, incorporándose a él nóveles rostros, y además, se lució un par que no pasaba inadvertido en absoluto: Andy García, que está adorable y natural, y Cher, que estaba simpática pero no tan natural. Parecía una adolescente, la nieta de todos, pero con cierta incapacidad de movimientos corporales y faciales.

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La ambientación, las coreografías, los temas, todo ello resulta encantador, aunque no sé por qué, la trama en sí, resulta mucho menos inverosímil que la primera. Es como si existiera un lucimiento de la historia en su conjunto pero también una excesiva ficción, casualidad, azar. No convence como la primera. No llega al público como la primera, o esa es mi percepción. Por otra parte, creo que los jóvenes actores elegidos para mostrar los tiempos mozos de los protagonistas han sido muy acertados. Existe similitud sin presentación previa. El casting no ha estado nada mal, y ciertamente, es una tarea difícil. Tiene su mérito. Lily James está fantástica. Sin Brosnan, Firth y Skarsgård, y Amanda Seyfried, por supuesto, nada habría sido lo mismo, y se agradece ver a los cuatro de nuevo, otra vez al frente de toda esta alocada historia griega. Una y otra vez…

Confieso que tanto en la primera como en la segunda hay un momento que me supera, en ambos momentos se me saltaron las lágrimas. Fue superior a mí. En la primera y segunda parte ha ocurrido así que o una servidora está muy susceptible o realmente algo de todo el conjunto toca la fibra sensible. No niego el poder emocional de este trabajo. La música es un arte magnífico de sensibilidad y transmisión de cualquier emoción o de todas a la vez. En este género de cine es un plus añadido. Cada escena está perfectamente respaldada por un tema de Abba. No puedo ni quiero criticar el talento de quienes hicieron sentir y bailar a décadas de generaciones. Aquel cuarteto sueco nos regaló espléndidas letras. Cada cual era oportuna para una situación de vida, tal y como ocurre en este filme. Como pequeña observación diré que dada la realidad de la trama, no sé si la permanencia de Meryl Streep en esta película es lo mejor que podía ocurrir… pienso que algunas veces es mejor prescindir que insistir teniendo en cuenta los cambios en el guion. Se agradece su presencia siempre, pero esta vez, a mí personalmente, su presencia me ha incomodado y entristecido, y no era necesario desde mi punto de vista. Entiendo que esta gran actriz quisiera continuar pero… bueno, ahí lo dejo.

Sin más, califico este trabajo del escritor y director de cine inglés Ol Parker (“Ahora y siempre”, “Rosas rojas”) con un 6/10. Creo que ha conllevado, tras las cámaras, un laborioso trabajo de organización y creatividad que merece todo mi reconocimiento. No ha sido lo que fue pero aún así, lo valoro positivamente.

Disfruten en casa de algunos temas de la banda sonora original.

Muchísimas gracias por su atención y lectura. Hasta próximos estrenos…

GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

Lily James – “Andante, andante”

Lily James – Jessica Keenan Wynn – Alexa Davies – Celia Imrie – “When I kissed the teacher”

 Jeremy Irvine – Lily James – Pierce Brosnan – Amanda Seyfried – “Knowing me, knowing you”

Colin Firth – Stellan Skarsgård – Amanda Seyfried – Christine Baranski – Julie Walters – Pierce Brosnan – “Dancing Queen”

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Ciclo Chocolat XCIII: Una crítica personal de película: “Misión Imposible: Fallout” (Christopher McQuarrie, 2018)

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¡De vuelta con un nuevo estreno! Ni se imagina cómo echaba de menos una película así una fan irremediable del género de acción, y por qué no, confesarles, como tantas otras veces que lo soy, también sin poderlo evitar, del actor Tom Cruise. Llevo siguiendo su trabajo desde que era una niña y los trabajos, que por edad no pude ver en su momento, los vi siendo más mayorcita. No me he perdido ni uno solo. Sé que mucha gente tiene manía a este hombre y rechaza de pleno su filmografía. Lo siento por ellos. No es mi caso. Él es admirable, y los trabajos que escoge, también, por qué no decirlo, aun sabiendo que contradigo a unos cuantos críticos muy sibaritas que infravaloran constantemente el cine comercial, yéndose a trabajos muy de autor, que solo creen entender ellos y el director de los mismos. Supongo que así su ego se crece. El mío se crece viendo a Tom Cruise en acción. Es único. Inimitable. Su personaje de Ethan Hunt marcó un antes y un después en su carrera. Para quienes creen que las sagas no funcionan, que las segundas partes nunca fueron buenas… ¡abajo el mito! Vamos, en este caso, por la sexta entrega de “Misión Imposible” y puedo afirmar que los milagros y la perfección existen. Me es indiferente la vida personal e íntima del Sr. Cruise. Solo me importa lo que hace en la gran pantalla y su talento me resulta innegable. Él ha creado a Ethan Hunt e Ethan Hunt le ha perfeccionado a él de una manera inimaginable. Ese personaje que salva al mundo de la destrucción pero que antes protege y defiende a quienes le son leales y a los que quiere. Este gran personaje transmite unos valores reales que muchos espectadores apreciamos sobremanera y, para los que, mal que me pese, el mundo actual no está preparado. El siglo XXI forja personas encauzadas al éxito, a destacar, a competir, a verse por encima de cualquiera, a pisar si es necesario. El compromiso, el sacrificio, la lealtad, la cortesía, la humanidad, la humildad… ¿dónde quedan? Ethan Hunt, este nombre y este apellido, engloban todo eso: el ser una buena persona de los pies a la cabeza en cualquier circunstancia. Su naturaleza humana le hace cometer errores y así lo manifiesta en esta película. No se trata de mostrarnos a un hombre perfecto a base de “fantasmadas”. Se trata de mostrarnos a un profesional completo en todos los sentidos, cuyas proezas, exageradas, siempre quedan muy bien y son sello de identidad de toda la saga. La toma de decisiones bajo presión extrema también es el fuerte de Hunt… y qué maravilla, qué virtud tan brillante y atractiva. Adorable en conjunto la personalidad de este agente del MI6. Chapó!

¿De qué va esta sexta película de Hunt? Una nueva misión contrarreloj relacionada con bombas nucleares ocupa la mente del agente y de su eficiente equipo. En esta ocasión, vemos al protagonista Tom Cruise y a su equipo del FMI, compuesto por Alec Baldwin (Alan), Simon Pegg (Benjamin) y Ving Rhames (Luther), con algunos aliados ya conocidos como Rebecca Ferguson (Ilsa, de la quinta entrega) y Michelle Monaghan (Julia, de la tercera), en una lucha bajo presión tras una misión fallida. A todos ellos, se une el malvado, que es el actor Sean Harris (Salomon Lane), el agente de la CIA encarnado por Henry Cavill (August Walker) y la responsable en la CIA, interpretada por Angela Basset (Erica Sloan). Maravilloso reparto, extenso y oportuno, aunque pienso que el Sr. Cavill no es convincente en el personaje escogido. En el bando contrario hubiera resultado mucho mejor teniendo en cuenta algún personaje interpretado anteriormente por su persona, y ahí lo dejo. Por otra parte, está claro que llena pantalla y camisa. Precioso de ver, la verdad.

El director, quien también es guionista y productor, Christopher McQuarrie, estadounidense de nacimiento, también dirigió la entrega anterior “Misión imposible: Nación Secreta” (2015) y “Jack Reacher” (2012), con Tom Cruise de protagonista. McQuarrie ganó el premio Óscar al mejor guion original por “Sospechosos habituales” (1995) y obtuvo un gran éxito con el guion de ‘The Tourist’ (2010), que recaudó 278 millones de dólares. Este profesional del cine ha realizado con esta sexta entrega de “Misión Imposible” un magnífico trabajo de acción, digno de reconocimiento. Se lo ha currado, como se suele decir. ¡Felicidades!

La película se rodó, por lo visto, en París, Londres, India, Nueva Zelanda y Noruega, por lo que los escenarios son tan variados como cabía esperar. Resulta enriquecedor y agradable ver diferentes puntos del mundo, con cambios chocantes de paisaje dependiendo de la escena a mostrar en cuestión.

La banda sonora, esta vez, ha corrido a cuenta del compositor escocés de mediana edad Lorne Balfe, el cual ha respetado el sonido original, que echaríamos de menos si lo eliminaran pues la marca de la casa de “Misión imposible”. Como saben, el auténtico y original creador de esta banda sonora fue el compositor de Buenos Aires Lalo Schifrin, el cual realizó un magnífico trabajo para la música de cabecera de la famosa serie de televisión estadounidense que se emitió por vez primera entre los años 1966 y 1973. La esencia musical no se ha perdido a lo largo de las décadas, como podrán comprobar cuando vayan a ver este “peliculón” que me ocupa (si no han ido ya).

La sexta de “Misión Imposible” es una película con una trama interesante y trepidante, con momentos de tensión extrema, ciertos instantes cómicos, un guión cuidado y una sucesión de acontecimientos bien hilados. Los efectos especiales y de sonido llevan a otra dimensión, implicando al espectador de lleno en la pantalla y en la acción. Les diré que terminé, como espectadora, agotada pero feliz. La sensación que dejan los 147 minutos que dura esta cinta es muy, muy gratificante.

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Para cerrar esta crítica de una manera positiva y sincera, les diré que mi calificación de este trabajo cinematográfico es de un merecidísimo 8’5/10. Se lo recomiendo a quien le entusiasme el cine de acción, a quien adore a Tom Cruise o a cualquiera de los actores y actrices que tenemos el placer de contemplar, a quien sea fan de la saga, a quienes les gusten las motos y el riesgo extremo, a quien desee liberar adrenalina desde la butaca… en definitiva, se la recomiendo a cualquier cinéfilo. Espero, con el corazón, que llene las salas de cine que merece en todo el mundo. El esfuerzo y el trabajo bien hecho debe ser recompensado siempre.

Muchísimas gracias por su atención y leal lectura. Hasta próximamente…

GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat XCII: Una crítica personal de película: “Tully” (Jason Reitman, 2018)

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Después de demasiado tiempo, regreso con una nueva crítica personal de película. En esta ocasión, sorprendo y me sorprendo con un trabajo recién estrenado en las salas de cine españolas: “Tully” (Jason Reitman, 2018). El Sr. Reitman (1977) es un cineasta y actor canadiense, nominado a la estatuilla dorada dos veces en la categoría de “mejor director”, por “Juno” (2007) y por “Up in the air” (2009). De seguro, les sonará su apellido. Es hijo de Ivan Reitman, director responsable de trabajos como “Poli de guardería”, “El pelotón chiflado”, “Los cazafantasmas”, “Seis días y siete noches”, etc. 

Para este último trabajo suyo, Reitman escogió, de nuevo, a la actriz sudafricana Charlize Theron (1975), ganadora de un Óscar por “Monster” (Patty Jenkins, 2003), para protagonizarlo, teniendo que pasar esta valorada actriz por un cambio de aspecto bastante visible. Reitman ya había trabajado con ella anteriormente en “Young Adult” (2011). Nada más y nada menos que veinte kilitos tuvo que ganar la actriz para ponerse en la piel de una mamá (Marlo) nacida en 1977, con una casa hermosa, un marido, dos nenes y un tercero en camino. 

La película, que no sabría exactamente en qué género situar, resulta, desde mi modesto punto de vista, genial, ingeniosa, curiosa a la par que emocional. Sea un drama familiar con connotaciones cómicas, sea una comedia agridulce, admiro cómo el director ha plasmado una realidad muy dura adornada, encubierta, de manera inteligente, con un Séptimo Arte sensible y audaz. Theron hace un papelón, digno de otra estatuilla dorada, y la trama, la forma en que comienza todo, transcurre y concluye supone toda una reflexión que, a día de hoy, en pleno siglo XXI, hombres y mujeres deberían plantearse, y si pueden, lograr un cambio a positivo. Nunca es tarde si la dicha es buena. 

Reconozco que esta crítica me está suponiendo un enorme esfuerzo, no a la hora de ver cómo expresarme (sin problemas), sino en qué expresar para no cometer ‘spoiler’, algo de lo que, de fijo, me arrepentiría, porque quiero que vaya todo el que pueda a verla. La recomiendo. Intuyo que unas cuantas mujeres, sin miras más que en ellas mismas, no se sentirán identificadas y tampoco reconocerán que la película termina como tiene que terminar. Que unas cuantas mujeres, sobre todo de otras generaciones, hayan vivido cosas que no tendrían por qué respecto a sus maridos y al día a día familiar y casero, no significa que eso tenga que ser así ni que toda mujer tenga que hacer como ellas y aguantar y ceder continuamente ante una asquerosa e injusta realidad. 

Esta película me ha llegado, primero porque es muy original, y está bien hilada, transmite lo que debe, y segundo, refleja algo que en este siglo y con la evolución que se ha ido componiendo durante décadas, y que nos ha costado tanta lucha y tanto grito en la calle y en nuestras almas, es penoso, indignante, absolutamente lamentable que el papel de la mujer y del hombre en un hogar, a nivel familiar y profesional, no esté, a estas alturas, definido. Que las funciones en ellos y en ellas aún no acontezcan de forma natural y espontánea como algo compensado y equilibrado para ambos. Los problemas conyugales se solucionan con comunicación efectiva, no tragando y tragando, y mandando todo al garete al final o corrigiendo ciertos comportamientos cuando ya la situación ha explotado de alguna forma y alguien ya ha pagado con creces al límite de su aguante, desembocando en una consecuencia autodestructiva. Hay que pedir ayuda, hay que hablar, y hay que plantarse (STOP!) cuando no se puede dar más de sí. De otra manera, pagan justos por pecadores, y no hay derecho a vivir así. 

Charlize Theron, en el papel de Marlo, representa a tantas y tantas mujeres que se creen que lo normal es llevar toda la carga familiar sobre sí mismas y vivir una continua monotonía diaria mientras el hombre de la casa se “escaquea”, por medio de miles de excusas que para la fémina no tienen ninguna justificación, y que, sin embargo, acepta. El actor estadounidense Ron Livingstone encarna al marido de Marlo, Drew, un buen hombre con poquita sangre en las venas. Por otra parte, la actriz canadiense Mackenzie Davis da vida a una niñera un tanto peculiar… y hasta aquí puedo contar de este  curioso personaje.

A ver cuándo la sociedad se percata y se convence de que en las familias, la mujer, la madre, la matriarca, es un pilar fundamental de la vida cotidiana que sacrifica bastante de sí misma por su entorno, y que su felicidad o ausencia de ella repercute positiva o negativamente en cada rincón de la casa, en cada miembro de esa estructura social denominada familia. Una mujer desgraciada puede ser el punto y final de un hogar organizado y feliz. Todo debería funcionar al 50% porque es lo justo. La naturaleza ha volcado en el sexo femenino una serie de “imposiciones” que el hombre no posee, y que, a veces, este da por hecho sin ningún tipo de apoyo, comprensión, compañía, escucha o cierta implicación por su parte. En ocasiones, si ellos no dan el do de pecho, convendría que las mujeres exigieran un poquito más a esos compañeros de vida. Si el camino está lleno de baches… que sea para los dos, indistintamente. 

Para concluir esta entrada, y esta crítica personal, finiquitaré mis palabras calificando esta película con un merecidísimo 7/10. Por cierto, la banda sonora, compuesta por Rob Simonsen, está bastante bien, y los temas incluidos del pasado, muy pero que muy bienvenidos y estupendamente escogidos. Se agradece disfrutarlos. “Tully” es, por tanto, un trabajo muy recomendable, sobre todo, para amantes de este género medio comedia, medio drama, de índole familiar, con algún elemento ilusorio por ahí… ¡Vayan a ver “Tully”! No les dejará indiferentes. Se toparán con una trama sencilla, emotiva y digna de análisis posterior, y con unas escenas absolutamente conmovedoras.  

Muchas gracias, queridos lectores cinéfilos. Les dejo hasta próximamente…

Gema María Gómez del BarcoDe la manera del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat XCI: Una crítica personal de película: “Gorrión rojo” (Francis Lawrence, 2018)

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“Gorrión rojo” (2018) es una película de acción y espionaje cuya trama tiene lugar mayoritariamente en escenario ruso. Dirigida por el estadounidense Francis Lawrence, este trabajo suyo cumple con todo aquello que encierra una película decente propia de este género: movimiento, tensión, cierto suspense, giros inesperados, valentía, inteligencia, supervivencia, eficiencia, venganza y justicia.

La actriz protagonista estadounidense Jennifer Lawrence (“Los Juegos del Hambre”, “La gran estafa americana”, “Serena”, “Lazos de sangre”), la cual ya ha sido tocada, y su talento reconocido con el grato honor de la estatuilla dorada (a mejor actriz por “El lado bueno de las cosas” (2012)), teniendo a día de hoy tan solo veintisiete años de edad, lleva al espectador a un mundillo bastante alejado de una normalizada vida cotidiana, adentrándole de manera amena en ese mísero, desconfiado y solitario lugar donde hacerse un hueco, sentir que se es alguien de valor y ganarse la vida sin perderla al primer paso en falso, lo supone todo. Jennifer muestra, una vez más, que su vocación es interpretar y su sitio, la gran pantalla. Igual nos sorprende esta mujer con un drama familiar que con un thriller psicológico, y resulta exactamente igual de convincente en cualquier género que decida.

Centrándome en la película, de seguro querrán interesarse por la sinopsis. ¿De qué va? Bueno, pues les diré que el personaje principal, Dominika Egorova (Jennifer Lawrence), es reclutada en contra de su voluntad para convertirse en un “gorrión”, una seductora adiestrada del servicio de seguridad ruso. Dominika aprende a utilizar su cuerpo, su intelecto y su intuición como armas a la par que lucha por ser ella misma durante la totalidad del duro proceso de entrenamiento. Sacando su fortaleza de un sistema muy injusto, se manifiesta como uno de los miembros en activo más efectivos del programa. Su máximo objetivo resulta ser Nate Nash (Joel Edgerton), un funcionario estadounidense, de la CIA,  el cual dirige la infiltración más secreta de la agencia en la inteligencia rusa. Este par de agentes se ven envueltos en un bucle de deseo y mentiras que pone en peligro sus carreras, sus vidas, la lealtad y la seguridad de sus respectivos países. ¿Qué les parece? A simple lectura, el argumento engancha; la película, aún más.

En lo referente al reparto, acompañan a la Srta. Lawrence los siguientes actores y actrices: Joel Edgerton (“El regalo”, “Exodus: dioses y reyes”, “Star Wars. Episodio III”), Jeremy Irons (“Lolita”, “La Jungla de Cristal 3: la venganza”, “El hombre de la máscara de hierro”), Charlotte Rampling (“45 años”, “La lista”, “El veredicto”) y Mary-Louise Parker (“Tomates verdes fritos”, “Red”, “El dragón rojo”), Matthias Schoenaerts (“La chica danesa”, “Suite francesa”, “De óxido y hueso”) y Joely Richardson (“El Patriota”, “101 Dálmatas”), entre otros tantos. Todos ellos, estupendos, ofreciendo tablas y caché o, simplemente, dando lo mejor de sí mismos para encarnas sus correspondientes personajes. 

Está claro que no es una película ni simpática, ni agradable, ni mucho menos, inocente. No enseña buenas obras y tampoco nos ofrece la mejor cara del mundo, más bien todo lo contrario, quizás la más sangrienta, y sin embargo, se enumeran unos cuantos valores de calidad en personas que son como se debe ser, que hacen que la película recupere el sentido y la creencia de que la vida, a pesar de todo, merece la pena. El que la hace, la paga, y quien trabaja bien, obtiene esa recompensa, la de haberlo hecho lo mejor posible, decepcionando lo mínimo, protegiendo a los inocentes y enorgulleciéndose de sí mismos por haber mantenido el tipo y la integridad durante todo ese tiempo en que el mundo parece estar patas arriba. Chapó por todo el conjunto. Me siento encantada.

Sin más espera ni revuelo, me lanzo a calificar “Gorrión rojo” con un merecido 7,2/10. He disfrutado mucho en el cine y he salido satisfecha de la sala. Creo que en estos tiempos que corren, en los que el feminismo parece haberse subido algo exageradamente a la cabeza de la sociedad, una película en la que el personaje principal es una mujer hecha y derecha con todo lo físico y lo intelectual en su sitio, amueblada en todos los sentidos de la palabra, con una voluntad férrea, una identidad a prueba de bombas y unos límites bien consolidados hacia el sexo opuesto, la igualdad parece, en menor medida, una utopía. No todas las mujeres son iguales; solo algunas enorgullecen (o deberían hacerlo) a todas las demás.

Muchas gracias por su leal seguimiento y paciencia, lectores míos.

Un afectuoso saludo y hasta próximamente…

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte 

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