Ciclo Chocolat CXI: Una crítica personal de película: “Tenet” (Christopher Nolan, 2020).

Muy buenas, damas y caballeros, estimados cinéfilos todos. Regreso con más cine después de demasiado tiempo esperando a poder ver una película en pantalla grande, con cierta prudencia, confianza y seguridad. Todo llega y aquí me encuentro de nuevo escribiéndoles unas palabritas sobre una película que ni pasa ni deja indiferente.

https://youtu.be/jMg5xg4V29U (trailer de la película “Tenet”)

Vamos con una primera cuestión antes de nada… ¿cuál es la sinopsis de “Tenet”? Pues bien, esta película trata de una manera curiosa, atractiva y original la salvación del mundo ante la inminente posibilidad de entrar en la Tercera Guerra Mundial. Para ello, habrá que evitarla, claro está, de la manera que sea, pero lo inusual son las circunstancias, esa nueva realidad con la que se topan los protagonistas. Se trata de una realidad invertida, un enigmático algoritmo temporal con unas condiciones adversas en las que tendrán que lidiar para lograr el propósito último ya mencionado. La existencia de una realidad futura inmersa en una realidad pasada o actual y cómo actuar en ambas supone la clave del nuevo enrevesado y divertido hilo cinematográfico de Nolan.

De seguro, se preguntan también qué sentido tiene el título de la película que nos ocupa. “Tenet” es, en primer lugar, un bello palíndromo, es decir, se escribe igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha. Por otra parte, “Tenet” parece ser, en la mayor de las simplezas, el nombre de una organización dentro de la trama, sin embargo, con Nolan a la cabeza, no debemos quedarnos en una idea tan poco elaborada. “Tenet” es también un principio o creencia, basados en la ignorancia para dar paso a la fe, que es el único poder prioritario para sacar del mundo lo mejor y centrarnos en salvarlo y no, por el contrario, en destruirlo. “Tenet” lleva tras de sí un sentido físico cuántico, la búsqueda de un algoritmo temporal que plantea al ser humano dos realidades diferentes que debe distinguir y tratar por separado: una noción temporal actual y una futura, que en una existencia humana normal, se nos escaparía por completo.

Miren, he visto de Christopher Nolan la mayor parte de su filmografía y está claro que este trabajo supone la misma preocupación con el tiempo por parte del director que sus otros dos trabajos “Origen” e “Interstellar”. Las tres son absolutamente diferentes y, sin embargo, el entramado, el contenido gira en torno a ese bien tan preciado y limitado para la especia humana, al que denominamos TIEMPO.

Les cuento mi experiencia cinematográfica en la sala de cine… un buen reparto con un nuevo actor como protagonista que da la talla en actuación, aunque para mi gusto no llega, por ahora, al conjunto tan completo que supone su padre, Denzel Washington. Robert Pattinson, que está sublime y esperaba que en una película por fin fuera él mismo. Michael Caine, que hace acto de aparición y con eso basta para ofrecer clase y talento durante un minuto. Por supuesto, Kenneth Branagh, que borda el papel de malo malísimo. Y otra nueva adquisición, una mujer de 190 cm de estatura, llamada Elizabeth Debicki, que condensa en ella misma la femineidad, la vulnerabilidad y la fragilidad, y con ello, la necesidad de ser salvada por el bueno de las garras del perverso. Quizás, si les soy sincera, he echado de menos una banda sonora tan atrayente como la de “Origen”, sin embargo, el sonido es brutal. No, Ludwig Göransson no ha hecho un mal trabajo componiendo. Simplemente, su esfuerzo pasa un poco sin pena ni gloria. Hay tanto movimiento, tanta acción, que no se echa en falta ningún sonido más. Les puedo decir que engancha. Pueden comprenderla o no, o intentarlo al menos, pero les advierto de que en los 150 minutos de película estarán pendientes de todo cuanto acontece, de cada giro, de cada detalle, y ni se cansarán ni se aburrirán. Más al contrario, no se les hará ni extensa siquiera, y lo es. No despegué los ojos de la pantalla y llego a dudar de si parpadeé.

Creo haber plasmado todo cuanto quería y necesitaba contarles, así que sin más espera, les informo de que mi valoración numérica de “Tenet” es de un merecido 7,2/10. Felicito al Sr. Christopher Nolan por su siempre innegable creatividad, imaginación y dedicación a la hora de crear una película. Su sello es inconfundible. Para mí, “Tenet” es la mejor hasta la fecha, dejando a un lado su trilogía de Batman, que es un tesoro, y dista mucho, en trama, a “Tenet”.

Muchísimas gracias por su atención y seguimiento. A ver si el cine vuelve a la cartelera en la cantidad que solía y puedo volver frecuentar mi vicio favorito.

Hasta la próxima.

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Ciclo Chocolat CX: Una crítica personal de película: “Cuestión de justicia” (Destin Cretton, 2019).

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El director hawaiano Destin Cretton (1978), responsable de trabajos como el drama “Las vidas de Grace” (2013) o el drama biográfico “El castillo de cristal” (2017), nos obsequia este fin de semana en cartelera con una película llena de humanidad basada en hechos reales. Protagonizada por Michael B. Jordan, Brie Larson y Jamie Foxx, este trabajo nos relata la historia real del joven abogado Bryan Stevenson (Michael B. Jordan) y de su memorable batalla por la justicia con mayúsculas. Tras licenciarse en Harvard, Bryan recibe suculentas y muy interesantes ofertas de trabajo, sin embargo, él opta por poner rumbo a Alabama para defender a personas que han sido condenadas por equivocación o que carecían de suficientes recursos para contar con una representación legal óptima, y lo hace con el apoyo de la activista local Eva Ansley (Brie Larson). Uno de sus primeros y más populares casos es el de Walter McMillian (Jamie Foxx), quien en el año 1987 fue condenado a pena muerte por el asesinato de una chica de dieciocho años, a pesar de que las pruebas que existían demostraban de sobra su inocencia. En meses sucesivos, este inexperto abogado se ve inmerso en una encrucijada de maniobras legales y de un racismo manifiesto mientras lucha por su cliente y por otros como él. Todo parece estar en su contra pero no se rinde ante la más que evidente injusticia. 

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La película engancha por una sucesión de acontecimientos expuestos con coherencia y buen ritmo, y el reparto protagonista está a la altura de las circunstancias siendo el más papel más relevante el del actor más joven, Michael B. Jordan, con treinta y tres años primaveras. Sepan que este actor es californiano y tiene en sus manos un premio SAG por su trabajo en la película basada en los superhéroes de Marvel “Pantera Negra” (Ryan Coogler, 2018). En segundo lugar, y desde luego, no con menos importancia, se mueve como pez en el agua el actor Jamie Foxx (“Corrupción en Miami”, “Historias de San Valentín”, “Django Desencadenado”), quien se llevó una estatuilla dorada por su magnífica interpretación de Ray Charles en “Ray” (Taylor Hackford, 2004) y fue nominado por su bonita interpretación del buen y honrado taxista Max en “Collateral” (Michael Mann, 2004). Ambos actores, estupendos, encarnando esta vez al dúo abogado/cliente resulta un espectáculo de lo más alentador para la gran pantalla.

Sí, es cierto. Se trata de otra película con un trasfondo polémico también. Esta película, en mi opinión, aunque tiene el tema de la pena de muerte como algo bien patente, no debate sobre ella. Es decir, la trama no transmite si se está a favor de la pena de muerte o en contra, sino que se enfoca en la existencia de anomalías y malas praxis a la vista de un sistema judicial que las ampara y que permite que un inocente termine en la silla eléctrica. Por otra parte, el tema que sale a relucir también es el racismo. Un estado en el que existe una mayoría autóctona de color conviviendo todos los días con norteamericanos blancos y parece mentira que, aun a día de hoy, la balanza de la justicia se incline a culpar a quienes tienen una raza diferente y menos recursos para defenderse. Lo desafortunado y triste es que en la actualidad aún sigan existiendo estados en los Estados Unidos de América en los que la idea de la esclavitud aún va haciendo mella, existiendo mentalidades en las que un ciudadano de color continúa, como en tiempos pasados y remotos, viviendo como un ciudadano de segunda, con menos libertades, con menos derechos y al servicio de la voluntad de los blancos. Da vergüenza y mucha pena. La película que me ocupa incide en esto, en la falta de humanidad y de igualdad entre personas a los ojos de la Dama de la Justicia. Visionando la película, da por pensar en esa venda que hace ciega a dicha Dama y cómo esa objetividad, esa imparcialidad de la que debe siempre hace gala, se va por el desagüe en algunas ocasiones. Es positivo saber que existen personas que luchan contra viento y marea, dejando de lado su prestigio, su estatus, sus posibilidades de cumplir su propio sueño americano para salvaguardar la justicia cuando esta se pierde por el camino de la ignorancia, de la xenofobia, de las ínfulas de superioridad y, en definitiva, de la maldad.

Sin más que añadir, la película es buena e interesante, por lo que mi calificación es de un  merecidísimo 7’5/10. Una sale llena y satisfecha de la sala de cine y eso es de agradecer.

Muchas gracias, queridos lectores, por su atención y lectura. Próximamente, más.

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Ciclo Chocolat CIX: Una crítica personal de película: “El escándalo” (Jay Roach, 2019).

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El director de Nuevo México, Jay Roach (1957), responsable de trabajos como “Volar por los aires” (1994), “Los padres de ella” (2000), “Los padres de él” (2004), “La cena de los idiotas” (2010) o “En campaña todo vale” (2012), entre otros, nos sorprende en esta ocasión con una película bastante polémica pero sobre todo, muy en sintonía con la ola de indignación que han promovido ciertas campañas en todo el mundo por parte de algunas mujeres. Lo significativo de este estreno de cartelera es que está basada en hechos reales. De ahí, lo dramático y decepcionante en tiempos que se suponen modernos y evolucionados. Se trata de una reconstrucción de los hechos verídicos que llevaron a la caída de uno de los imperios mediáticos más importantes de las últimas décadas: Fox News. La trama está enfocada en un grupo de bellísimas e influyentes féminas en el mundillo de la comunicación estadounidense, las cuales lograron terminar con el hombre responsable de él: el Sr. Roger Ailes.

El trío de actrices protagonistas, Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie, supone un aliciente la mar de atrayente para que la película tome la suficiente consistencia y un mayor convencimiento por parte de los espectadores. Las tres están magníficas en sus respectivos papeles. Por otra parte, ya saben que la película fue, este año 2020, ganadora de la estatuilla dorada en la categoría de mejor maquillaje, y quedaron dos nominaciones en el aire, sin premio, a mejor actriz (Theron) y a mejor actriz secundaria (Robbie). Como curiosidad les diré que fue Meryl Streep la que convenció a Nicole Kidman para que participara en esta película. No creo que se haya arrepentido de la decisión.

La película tiene mucho e interesante guion, y detalles a tener en cuenta por lo que merece especial atención, y aunque en algún momento que otro, se hace algo pesada, la esencia se transmite con claridad y contundencia. De seguro, habrá opiniones para todos los gustos en lo referente al tema en cuestión. Hay quien se inclina por defender al verdadero culpable, quitando hierro al asunto y tachando, a modo de ofensa, de feministas, a las víctimas. Hay quien, sin embargo, comprende que las malas conductas lo son siempre y cuando el poder sirve como arma arrojadiza para utilizar a seres humanos en situación de mayor vulnerabilidad, sean estos mujeres o no, se hace necesario poner remedio y hacer justicia aunque sea más tarde de lo que cabría esperar. Los tiempos han cambiado y lo que en su momento se veía como algo normal… creo que todos tenemos en mente la imagen de jefes y secretarias, y relaciones de toda índole. No todos los casos suponen la voluntad de ascender de la mujer y la ligereza a la hora de decidir cómo subir lo más fácilmente los peldaños de una empresa. No todas las mujeres están por la labor de aguantar lo que les echen. Si a un hombre solo se le pide ser un buen profesional en el ámbito empresarial y a la mujer se le exigen ciertos extras involuntarios y desagradables a fuerza de todo tipo de amenazas, la desigualdad se hace patente y no se puede tolerar. Creo que la película nos informa de ciertas realidades bastante lamentables y el hecho de que varias mujeres pongan el grito en el cielo y digan “basta ya” supone un mérito y mucha valentía cuando se trata de magnates a los que no se les puede toser por lo que imponen y por todos los recursos que tienen a su disposición para machacar a quien deseen con solo proponérselo. La realidad es que hubo personas que vieron el resultado de las acciones legales bien y otros mal pero a la hora de la verdad, a nadie le gustan los escándalos porque dan una mala imagen y la opinión pública es la que, al final, puede con todo. Valoro y mucho lo positivo de ser escuchadas. No hay fecha de caducidad para hacer auténtica justicia.

Sin más, les diré que califico “El escándalo” con un merecido 6,5/10. No es una obra maestra pero resulta fresca, actual y muy informativa.

Muchísimas gracias por su lectura y seguimiento de este blog.

Hasta próximas entradas… ¡Un saludo!

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Ciclo Chocolat CVIII: Una crítica personal de película: “Bad Boys for Life” (Bilall Fallah y Adil El Arbi, 2020).

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De nuevo, ando por los lares de este blog, con un nuevo y recentísimo estreno de cartelera. Llegó a las salas de cine el pasado viernes 17 de enero. Emocionada estoy porque este estreno pertenece a uno de mis géneros preferidos, el de acción inagotable. En esta ocasión, además, el espectador o espectadora cuenta con ese toque de destrucción “justificada” (por el bien)… con un cochazo impresionante y lo estrenamos con nueva marca, todo hay que decirlo… el precioso Ferrari de la segunda entrega ha sido reemplazado por un precioso Porsche y la verdad es que, si quien lo conduce está como está Will Smith, un cuarto de siglo después de comenzar esta divertida saga, el automóvil siempre luce aún más, si es eso posible (que sí que lo es). Este trabajo se reduce a 123 minutos de movimiento y toques cómicos y es curioso pero este par ya hace sentir como en casa, no sé si me explico. Los policías Mike Lowrey (Will Smith) y Marcus Burnett (Martin Lawrence) vuelven a patrullar en lo que parece una última misión juntos. La trama es interesante y da un giro inesperado, algo descabellado quizás, un poco fuera de lo común, como un relleno pero lo que parecía ser un final se convierte en un nuevo y expectante comienzo.

Los dos directores, dos jóvenes belgas, han logrado hacer un buen trabajo, muy diferente a sus anteriores entregas, que fueron dirigidas por Michael Bay (1965), director que me priva y que ya tiene tablas en el mundillo del cine de acción. Algo ha cambiado en la visión de las dos anteriores películas a esta. Existe demasiada insistencia en la edad de los protagonistas y, es verdad, ha pasado el tiempo y no son veinteañeros, pero se nota un sigiloso y discreto cambio de ruedas que igual no sería tan evidente si sus directores tuvieran sesenta años. Ya ocurrió también con otras parejas cinematográficas como Mel Gibson y Danny Glover en “Arma Letal”… son gajes del oficio, de todos los oficios, digámoslo así. Esta entrega supone un reemplazo, una transición… pero como originalmente, una carrera de obstáculos, una cadena de persecuciones diversas y atrayentes que enganchan al espectador quiera o no.

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Si solemos criticar la saga de “Misión Imposible”, protagonizada por Tom Cruise, por la cantidad de fantasmadas varias que nos tenemos que comer… ya sabemos que esta saga de los dos policías rebeldes con más chispa, no se queda atrás en absoluto. Y confieso que me divierten y me alegran las fantasmadas. A veces, el espectador también tiene ganas de liberar adrenalina y de salir de la sala con una buena sensación en el cuerpo y en la mente. No tienen que ser todo tragedias, ni melodramas ni comedias de azucarados amoríos. La cartelera va marcando el momento de disfrutar de un género u otro.

Sin más que decirles, salvo que vayan a verla si quieren divertirse en la sala de cine, valoro este trabajo con un estupendo 6,5/10. Creo que ambos actores protagonistas dan lo mejor de sí mismos y eso se nota y lo transmiten.

Muchísimas gracias por su seguimiento y atención. Hasta próximamente…

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Hace 25 años…

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Ciclo Chocolat CVII: Una crítica personal de película: “Mujercitas” (Greta Gerwig, 2019).

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Desde la publicación de la novela en el año 1868, “Mujercitas” le ha estado diciendo a las niñas lectoras que no hay una sola forma de ser mujer, y que pueden soñar con huir de todo aquello que se espera de ellas. No hay por qué ser corriente, ni dar prioridad a las mismas cosas, ni seguir ciertos patrones dictados por la sociedad, si no se está dispuesta a hacerlo, si no existe voluntad. El estreno de esta nueva versión cinematográfica cuya crítica me ocupa hoy, dirigida por la actriz, directora y guionista Greta Gerwig (1983), ofrece otra vuelta de tuerca feminista a la historia del cuarteto de hermanas March, contada por Josephine, la discordante aspirante a escritora.

Confieso que tenía curiosidad por cuál sería, ya en una cuarta versión cinematográfica de la famosa novela de Louisa May Alcott, el matiz o matiz diferenciador. No era posible que tras varias versiones, resultara que este último trabajo fuera un simple “otra vez lo mismo”. Es verdad, el reparto es diferente, la banda sonora es diferente, la duración, pero… ¿y la trama? Pues supongo que ningún espectador diría que no sabe qué está habiendo. La esencia está, sin embargo, puede que el matiz diferenciador más evidente y visible sea, en mi opinión, el orden de los acontecimientos. Ese ir y venir en el tiempo supone una atención más acentuada en la trama, y puede gustar o, simplemente, cansar, ya que ordene como ordene la directora los detalles, todo aquello que es significativo, continúa repitiéndose, y nos lo sabemos de memoria. Por otra parte, sí que hay ciertos añadidos, sobre todo al final que más que enriquecer al espectador con ese algo más, se le hace pesado. Me ha gustado la participación de Meryl Streep en la piel de la tía March. Sus palabras, de alguna manera, nos hacen caer de golpe, con contundencia, en la visión de la mayor parte de las mujeres de la época. La actriz protagonista que interpreta a Josephine March, la premiada y reconocida actriz irlandesa nacida en el Bronx (Nueva York), conocida como Saoirse Ronan (1994), se manifiesta como prometedora intérprete que se mueve como pez en el agua con personajes de marcado carácter, rebeldía, inquietud y curiosidad. No decepciona. Buena elección. Quizás sean Emma Stone y Laura Dern las que, teniendo ya un marcado prestigio, no lucen o deslumbran como deberían. A Emma Watson, estar en un lugar más secundario, no le favorece estando acostumbrados a que siempre goza de protagonismo, o quizás también sucede que su personaje rompe, irónicamente, con lo que predica en la vida real. Es considerada una de las actrices feministas del momento actual, ¿verdad? Por otra parte, en cuanto a los personajes masculinos… soy fan del veterano actor, ganador de un Óscar, Chris Cooper, y ha sido estupendo verle encarnando al abuelo de Laurie, el Sr. James Laurence. Es innegable que este actor estadounidense da caché al conjunto del elenco actoral. El trío de actores más relevante de la trama lo forman: Timothée Chalamet (como Theodore “Laurie” Laurence), Louis Garrel (como Friedrich Bhaer) y Bob Odenkirk (como el Sr. March, padre de las cuatro señoritas). No lo han hecho mal pero tengo que decir, y supongo que mucha gente pondrá el grito en el cielo, que para mí como el trío Christian Bale, Gabriel Byrne y John Neville no hay ninguno, y con ello me voy a mi preferencia por la versión de “Mujercitas” de 1994, en este aspecto… aunque también diré que me encantó Susan Sarandon haciendo de Marmee (la madre de las damiselas). Para gustos, los colores… y a mí la versión de 1994 me pareció fabulosa en reparto y en banda sonora (se queda en la cabeza con un romanticismo conmovedor y convincente), aun cuando como película y perfección en la realización e hilado de la trama, me quedo con el clásico de 1949. Lo tengo meridiano.

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Las novedades en la trama de esta última versión cinematográfica me desagradan bastante. Me atrevería a decir que esta película es la menos feminista y la menos romántica de las cuatro y puede que discrepen… a mí me ha decepcionado un poco. Me guardo los dedos en el teclado para no enumerarles los detalles que me han hecho pensar así. No deseo terminar haciéndoles un spoiler. Quiero que vayan a verla y juzguen desde su personal visión como lo estoy haciendo yo en este momento (en versión reducida y con cortes, por desgracia). Solo les diré que el personaje de Jo termina siendo el personaje menos convincente por su forma de pensar y luego de obrar. No es tanto el término de su parte de historia (que es el mismo de siempre) sino las formas que manifiesta hasta llegar a su punto y final ante el espectador. Duda, se arrepiente… se muestra confusa, se ve con miedo a la soledad… Diría que este personaje se ha dejado influenciar por el siglo XXI, y no me extrañaría nada teniendo en cuenta que la directora de la película es de la generación que es. La novela se ha bañado, en mi opinión, del feminismo de boquilla e hipócrita que se manifiesta hoy en redes y prensa.

Bueno, sin más palabras, me dispongo a calificar esta película con un 6’5/10. Merece la pena matar la curiosidad, merece la pena enumerar diferencias y, aun cuando mi visión de este trabajo no ha sido lo óptima que podría haber sido, no considero, ni mucho menos, haber perdido el tiempo yendo a la sala de cine y visualizándola. Anímense y me cuentan.

Muchísimas gracias por su atención y seguimiento, queridos lectores y cinéfilos.

Hasta próximas entradas.

GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

Sucesión temporal de las versiones de “Mujercitas” (‘Little Women’) en el cine

“Mujercitas” (George Cukor, 1933). Primera versión cinematográfica.

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“Mujercitas” (Mervyn LeRoy, 1949). En Technicolor, como novedad.

“Mujercitas” (Gillian Armstrong, 1994).

“Mujercitas” (Greta Gerwig, 2019). Última versión cinematográfica. La primera a la izquierda, Emma Watson (Meg), Florence Pugh (Amy), Saoirse Ronan (Jo) y Eliza Scanlen (Beth).

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Ciclo Chocolat CVI: Una crítica personal de película: “Puñales por la espalda” (Rian Johnson, 2019).

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He aquí un nuevo estreno de cartelera del que me gustaría hablarles en esta nueva oportunidad espacio temporal que se me brinda ante ustedes. Les presento “Puñales por la espalda”, una película cuya trama está hecha al más puro estilo de novela de suspense de Agatha Christie, habiendo sido el guion creado por el director de la cinta, Rian Johnson, responsable de trabajos como “Looper”, “The Brothers Bloom” o “Star Wars: Episodio VIII, Los últimos Jedi”.

¿De qué va este filme? Cuando el prestigioso y rico novelista de misterio Harlan Thrombey (Christopher Plummer) es hallado muerto en su casa, tras la celebración familiar de su 85º cumpleaños, el perseverante y educado detective Benoit Blanc (Daniel Craig) es contratado para investigar el caso por no se sabe quién. Pisará una sucesión de pistas confusas y mentiras convenientes para desvelar la verdad que se esconde tras el misterioso e intrigante suceso.

Confieso que tenía muchas ganas de vivir en un cine suspense de ese que inquieta y despierta la curiosidad. Ese estilo de suspense que nos mostraban grandes personajes como: la escritora de novelas policíacas Jessica Fletcher (Angela Lansbury) en su famosa e inolvidable serie televisiva, el inspector Colombo (Peter Falk), el inspector Hércules Poirot (David Suchet) o Sherlock Holmes y el doctor John H. Watson, por destacar ejemplos muy sobresalientes y únicos del género que me ocupa.

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Es verdad que en una trama de estas características, en una que se precie, el ritmo se hace lento, el diálogo abundante e idas y venidas, o modificaciones de escenas de acontecimientos que se sucedían de una manera y luego, resultaban ser de otra. Es entonces, cuando el espectador interesado, abre bien los ojos, se mantiene erguido y sujeto a la butaca e intenta seguir todas y cada una de las pistas que se le van mostrando hasta dar con el culpable o responsable, o con los culpables, o con los responsables o causantes de la tragedia acaecida. Sepan que son dos horas y diez minutos de atención constante y ni un ápice de cansancio o aburrimiento. La película es el producto de un una serie de factores inteligentemente entrelazados: un excelente reparto, un buen guion, una sucesión de escenas coherente y ordenada, sencillez en la presentación, personajes atractivos y una música adecuada a lo que se pretende inspirar en el espectador. La intriga está asegurada de la mano de un buen equipo cinematográfico.

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Destaco la actuación y presencia del detective Benoit Blanc (Daniel Craig) como algo insólito. Desde luego, esta vez, el caballero no nos muestra el estilo al que nos tiene más acostumbrados. Podría describirle como “salao” en este trabajo, rompiendo con el carácter más habitual al que nos tiene acostumbrados. Encantador. Por otro lado, contamos con el protagonismo bien visible de la actriz cubana Ana de Armas, y tengo que decir que creo que al fin, la muchacha se ha topado con un personaje que rompe con el encasillamiento al que se veía volcada como cara bonita en exclusiva. Por fin, con cero maquillaje y muy despreocupada en el vestir, el espectador puede vislumbrar a una actriz que puede dar mucho más de sí en la gran pantalla, sin dejar de ser guapetona. Que la belleza al igual que el saber, no ocupa lugar, es un hecho. Hurra por este par de actores, al que volveremos a ver en el mes de abril de 2020. Él, como agente James Bond, por última vez, y a ella, como chica Bond, por ver primera. Sin duda, el adelanto de poder verles actuando juntos en “Puñales por la espalda”, predispone a cierta garantía para el esperado estreno en los mejores cines el próximo año.

Sin más que añadir, me abalanzo a calificar esta estupenda película con un merecido 8/10. He disfrutado y me he quedado con una muy buena sensación. El muerto al hoyo, el bueno al pollo y el malo a jorobarse toca. He ahí el orden natural y justo de la existencia humana. Mil gracias, un cordial saludo y hasta próximamente…

GMGdB – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat CV: Una crítica personal de película: “Le Mans ’66” (James Mangold, 2019)

“Le Mans ’66”, actualmente en cartelera, nos muestra una realidad histórica en el ámbito deportivo, concretamente en el de la competición automovilística. Toma especial atención el Campeonato del Mundo de Le Mans del año 1966, en Francia, que consiste en una carrera de resistencia con duración de 24 horas. En aquel momento, la empresa estadounidense Ford fabricaba coches utilitarios en cantidades industriales y Henry Ford II se interesó por los coches de carreras para así competir con Ferrari y quitarle el enorme prestigio y la exclusividad en calidad de que gozaba. Así, el visionario automovilístico Carroll Shelby (Matt Damon) y el conductor británico Ken Miles (Christian Bale) encabezaron un equipo de ingenieros y diseñadores que tuvieron la excitante misión de crear un coche de carreras Ford que pudiese competir en el mencionado campeonato francés con intención de que fuera el mejor automóvil, el cual nada tuviera que envidiar al  que presentaba la casa italiana Ferrari.

La película gira en torno a la creación del que fue, finalmente, un coche Ford, modelo GT40. El camino hacia el éxito no fue un camino de rosas precisamente. Las espinas se encontraban por doquier en un mundo en que deporte y negocio son el mismo concepto. Mentes geniales, con don e ilusión, construyeron un coche de carreras de cero y lograron el propósito de que Ford se viera en un pódium más elevado, por encima de las expectativas y de la perfección de su contrincante Ferrari. Los baches a salvar fueron numerosos, y las traiciones y las decepciones, grandes, pero qué duda cabe de que el final fue como debía ser, absolutamente glorioso, espectacular y muy, muy satisfactorio.

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James Mangold, neoyorquino de nacimiento, nacido un 16 de diciembre de 1963, ha dirigido y coescrito este trabajo que hoy les presento. Él ha sido responsable de títulos de cine como “Logan”, “El tren de las 3:10”, “Kate & Leopold”, “Inocencia interrumpida” y “Copland”, entre otros. Es innegable que la elección de actores protagonistas ha sido más que acertada. Matt Damon y Christian Bale juntos transmiten muy buena onda, convencen, y ambos, cada cual con sus maneras, ofrecen corazón a la película. Los dos personajes son un auténtico pedazo de pan, y se agradece. Es bienvenido que existan personajes que no se dejen llevar por la ambición sino por lo que les apasiona, sin dañar ni pisar, ni utilizar a nadie. Creo que necesitamos de referentes así, de esta cilindrada. Por otra parte, la trama, aun cuando se espera con antelación el estruendoso ruido de buenos motores y un sinfín de vueltas por una pista, tiene la maravillosa peculiaridad de que ni cansa ni aburre en ninguno de los 152 minutos que dura este filme.

En el reparto, destaca como el personaje “malote” Leo Beebe, interpretado por el actor de impresionantes ojos azules Josh Lucas (‘Sweet Home Alabama’, “El secreto de los McCann”, “Hulk”, “Big Sur”, “Los mejores deseos”). De alguna forma, él rompe con las rosas, funcionando siempre con espinas. Cae fatal.

Tengo que añadir que es una película muy bien hecha, bien hilada, conexa, que toca al espectador y que enternece. Me ha parecido entrañable, llena de valores de los que hoy en día flaquean. Por todo lo expresado y, además, porque sí, porque me ha encantado,  porque supone un reclamo a la verdadera amistad, a la deportividad sana y a la humildad (que falta hace), califico este trabajo con un merecidísimo 9,1/10. La verdad es que logra que se salten las lágrimas, y choca, pero es así. ¡¡¡ Bravo !!!

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Ciclo Chocolat CIV: Una crítica personal de película: “Joker” (Todd Phillips, 2019)

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Intuyo de antemano que este es uno de esos estrenos de cartelera con los que se disfruta de lo lindo, articulando una crítica que, va a causar complacencia en algunos lectores, y decepción en otros, de seguro. Cuento con ello porque he ahí las diferencias palpables entre seres humanos. El mundo con patrones iguales de pensamiento sería muy aburrido, o eso dicen. La diversión se busca hoy en los lugares más insospechados, en los personajes cinematográficos más genuinos… y eso, venga, vamos con Joker (traducido, guasón, bromista, bufón, gracioso…). Vamos a desnudarlo, a desvelarlo, de la manera más seria y respetuosa posible. Leí el otro día que en esta película ni sale Batman, ni se le espera. Bueno, bueno, una servidora lo ha echado menos. Probablemente sea la única espectadora del mundo que así lo piense. Como saben, Arthur Fleck (Joker) siempre ha sido el antagonista del superhéroe Batman (hombre murciélago), desde mi punto de vista siempre fue un villano. En esta película el “payasete” parece un héroe. Toda la atención la acapara él y sus adversas circunstancias. Por fin podemos decir que no ignoramos las causas por las que este hombre es como es. No me gustaría, por otra parte, dejar como un héroe a quien es un villano, a quien soluciona problemas por el camino de la violencia. No querría caer en la trampa de, por pena, justificar todas y cada una de sus acciones, terribles algunas de ellas, y reiteradas. Si todos actuásemos de esta manera, si lográramos la satisfacción y la felicidad quitando vidas, el mundo sería un cementerio de dimensiones astronómicas. Entiendo la situación de desventaja social, de enfermedad mental, de infancia maldita, de desestructuración familiar, de no encajar en los patrones sociales aceptados y populares, y puedo llegar a comprender cómo sienta la marginación del mundo, la repulsión o incluso la falta de respeto y la risa de quienes se ven alejados de una situación así y funcionan sin empatía alguna. Esa respuesta del mundo, de la sociedad, de un gobierno rico pero sin recursos para quienes más lo necesitan… Esa es la gran tragedia que se respira durante todo el transcurso de la película. El drama humano existe, la realidad es oscura, la tensión está generalizada en la famosa ciudad de Gotham. Nos percatamos de que no solo Joker es un desgraciado; las calles se llenan de muchas otras personas que reivindican un cambio para quienes no son los ricos, los sanos, en definitiva, los nacidos estrellados, y no los nacidos con estrella.

El personaje Arthur Fleck (Joker), por primera vez en una película, es abierto en canal, desvestido ante los espectadores, despojado de su disfraz, con una conmovedora exposición de sí mismo en su día a día existencial. Jamás un personaje atractivo, carismático, pero lleno de artes maliciosas, fue compadecido de la manera en que puede hacerse durante el visionado de este trabajo. Por primera vez, Joker podría no verse como el cruel enemigo de Batman sino como un superviviente que hace llamadas de atención, que abre los ojos al mundo, a la sociedad, a los gobernantes y a los medios de comunicación. Sus métodos siguen siendo injustificados, muy desmedidos, pues resuelve con violencia y no siempre mata a culpables. Toma una justicia por su mano que ya no es justicia sino una venganza que se convierte en un acto placentero para él debido al trastorno mental que padece.

¿Quién se ríe de quién en esta película? Todo comienza con una carcajada a nivel colectivo, social… Arthur es utilizado y machacado física y psicológicamente. Finalmente, Joker, empieza a salir de su propio pozo negro, adquiriendo personalidad, haciéndose notar, y actuando frente a quienes se rieron de él. Por eso, aquello de “quien ríe el último, ríe mejor”.

El director, Todd Phillips (1970), neoyorquino de nacimiento responsable de títulos como “Resacón…” (I, II y III), “Juego de armas”, “Escuela de pringaos” y “Ha nacido una estrella”, entre otros, ha creado toda una obra maestra sobre un personaje del que nos faltaban muchos datos. Nunca me he planteado qué habría causado que Arthur necesitara convertirse en Joker, qué motivos le habría llevado al lado oscuro, como tampoco me lo cuestioné en el lobo de “Caperucita Roja” o en la madrastra de “Blancanieves”, es decir, no siempre buscamos las causas al mal. Nunca he creído que el ser humano sea bueno por naturaleza. A veces, el ser humano es como es y ya está. Elige un camino que puede no ser el mejor. No me alivia saber que hay unas causas porque si nos ponemos en situación, podemos resultar ser víctimas que caen al paso de personas así y, desde luego, morir en vano, involuntariamente, a manos de otro ser humano, ni me agrada ni me parece justo, y no creo que a nadie se lo parezca. Es decir, el hecho de conocer que Joker ha tenido una mala vida, no justifica que otra persona muera por eso. Y les digo más, no me parece justificado que un niño rico (o pobre) se quede sin padres porque la ira de la sociedad se halle desmedida por unas causas que no tienen nada que ver directamente con ese niño. Las cosas como son. Ese niño sí me ha dado una pena real, y cuando crece, a pesar del trauma, no se pone a matar inocentes. Creo que ven de qué lado estoy.

La película es excelente pero me confunde y mucho lo que el director ha conseguido transmitir. ¡Pobrecito Joker! ¡Anda, si se ha cargado a otro! Jajaja… qué gracia y qué feliz se le ve. ¡Baila y todo! ¡Qué bueno! Madre mía, qué lío de emociones y de opiniones, y qué mal me sentía al salir de la sala. No quería sentir lo que sentía. Desde luego, por favor, que nadie lleve niños a ver esta película. Ni siquiera es para adolescentes. Es una bomba de relojería en lo referente a ética y moral y en ese logro chapó al director. Enhorabuena. En cuanto a Joaquin Phoenix (“Gladiator”, “Her”, “El Bosque”, “Brigada 49”, “Los hermanos Sisters”, “Irrational Man”, etc.)… qué decir de él, de su interpretación, que sea malo. Nada en absoluto. Creo que él ya era un actor consagrado y que se ha tomado muy en serio su personaje, que se ha encarnado inteligentemente en Joker durante todos esos meses de rodaje y ha conseguido ser natural, auténtico y la mar de convincente. Todos los premios que le den serán bienvenidos y bien merecidos. De seguro, es el papel de su carrera. Excelente y excepcional. Olé por él.

La banda sonora, compuesta por Hildur Guðnadóttir tiene don. Crea la atmósfera perfecta en cada faceta del personaje y los temas elegidos en momentos de disfrute total de Arthur son, simple y llanamente, geniales, pues transmiten a la perfección ese nivel de gozo, de dicha, de entusiasmo. Fantástico todo el ámbito acústico de la película.

Si tuviera que utilizar tres calificativos para describir esta película serían, sin atisbo de duda, “desgarradora”, “impecable” y “absorbente”, y sin más preámbulos, valoro “Joker” (2019) con un contante y sonante 9/10. Muy, muy recomendable. Saquen sus propias conclusiones. Descubrirán, si no lo han hecho ya en el día a día, que el mundo prefiere el payaso que ríe, la sonrisa a la queja, y que tan solo la apariencia es hoy más importante que lo que llevemos dentro. Triste realidad pero así es y así lo muestra nuestro nuevo Joker. Mejor parecer un payaso que ser un desdichado veraz y demostrarlo.

Muchísimas gracias por su atención y lectura. Hasta próximos estrenos…

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Ciclo Chocolat CIII: Una crítica personal de película: “Ad Astra (Hacia las estrellas)” (James Gray, 2019)

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Hoy me siento entusiasmada con la crítica que les vengo a mostrar de este, ansiado por mi persona, estreno de cartelera. Ya me he confesado en más ocasiones irremediable fan del actor estadounidense Brad Pitt, y mi orgullo por él, a medida que pasan los años, es cada vez más verídico e intenso. Se lo está ganando con creces. Es un actorazo de los pies a la cabeza, y lo siento por aquellos cinéfilos que no lo vean así. Me manifiesto leal admiradora. Es verdad que este año unos cuantos hemos sido muy afortunados y hemos podido disfrutar de él en dos momentos muy seguidos en la gran pantalla. Han sido un par de trabajos muy dispares (“Érase una vez en… Hollywood” y “Ad Astra”) y en ambos sucumbimos ante la adaptabilidad y flexibilidad interpretativa de este bellezón rubio de cincuenta y cinco añazos, al que aún no se le ha concedido el Óscar, y hora es ya, por qué no decirlo o proclamarlo a los cuatro vientos, de nuevo…

 

 

Centrémonos en la trama… un astronauta de vocación y herencia llamado Roy McBride (Brad Pitt) acepta una misión en el espacio exterior para encontrar a su padre, desaparecido cuando llevaba a cabo un proyecto espacial hacía tres décadas. Miren si se trata de un relato de auténtica ciencia-ficción que el último punto del espacio al que llega el protagonista resulta ser el planeta Neptuno… La evolución en medios es gigantesca.

El director neoyorquino James Gray (1969), responsable de otras películas como “La ciudad perdida de Z”, “El sueño de Ellis”, “La noche es nuestra” o “Two Lovers”, nos hace conscientes de la existencia de un espacio a día de hoy inimaginable en distancia y conocimiento exhaustivo de las condiciones para poder sobrevivir. Nos adentra en un espacio donde el silencio y la nada se hacen más que evidentes. No obstante, Gray nos muestra esta realidad pero persevera en lo humano, en lo que encierra el interior de la mente, y no tanto el exterior espacial. Lo fundamental de la trama reside en los sentimientos, sensaciones, emociones y vivencias del protagonista. La trama no es en exclusiva planetaria sino humana, filosófica, trascendental a un nivel psicológico. No importa tanto dónde está el protagonista (aunque lo vemos y lo sentimos) sino qué le preocupa, qué se pasa por su cabeza cuando siendo muy joven su padre le abandonó a él y a su madre. ¿Qué queda en él ahora, en el presente? Esa lucha interna consigo mismo es lo que sostiene toda la película. Se puede caer en la tentación de comparar este trabajo con “Gravity” (2013) o con “Interstellar” (2014) y es lícito, no cabe duda, claro que recuerda, claro que se vienen momentos a la mente pero, en esencia, no tienen nada que ver ninguno de los tres títulos. Creo que “Ad Astra” supone uno de los trabajos más importantes de Brad Pitt ya que su cara, su expresión, su perfil, ocupa el 95% de los primeros planos de los ciento veintidós minutos que dura el filme. El actor permanece extremadamente expuesto ante la cámara dándolo todo. Los detalles faciales son el carné de identidad de “Ad Astra”. El ritmo de la trama, con ese ambiente puramente espacial, en el que el tiempo parece cuatriplicarse. Claro que es una película lenta. Todo lo que acontece y sobre todo dónde acontece desemboca sin remedio en ese paulatino avance hacia la luz al final del túnel, hacia el adiós al sufrimiento continuo que padece el protagonista. Vive por vivir y en sí mismo, sin dejar, sin permitir que nadie se acerque, sin dejarse querer y sin amar. Vive inmerso en su yo interior, en su yo roto, en su prolongada autodestrucción. No tiene miedo porque no valora su propia vida ni a las personas que, a pesar de todo su dolor, querían mantenerse a su lado. Es evidente que el abandono de un padre a ciertas edades es un palo muy difícil de superar y hasta no dar con respuestas, el padecer confusión, incomprensión, desazón y tristeza es lo más natural del mundo… pero hay que sobreponerse, sobre todo de aquello de lo que no se es directamente responsable, sobre todo de aquello que no podemos controlar, que no es nuestro error, ni nos hemos buscado esas consecuencias o realidad. Hay cosas que suceden y que son ajenas a nuestro yo. No podemos hacernos responsables ni llevar esa carga a cuestas de por vida.

 

Si tuviera que resumir la trama en un par de frases filosóficas recurrentes, serían estas: “hay que aprender a soltar lastre” y “es preciso centrarse en lo que y en quien realmente importa, en lo esencial, lo demás, sobra, es prescindible, desechable”. Es verdad que suena esquemático, robótico, mecánico, gélido pero he ahí las dos ideas clave en las que el protagonista debe trabajar a fondo, más que nada, para dejar de ser un sufridor muerto en vida y volver a nacer, a reencontrarse con su yo más sensible, más abierto, más acogedor e infinitamente más receptivo. Seamos sinceros. El personaje de Brad Pitt (Roy McBride) es un astronauta de diez, todo un profesional la mar de eficaz por no tener miedo a nada, por no temer perder nada de lo que creía ser. Como hombre, como ser humano, fallaba estrepitosamente, pero lo positivo es que, al ser muy inteligente, se hace consciente de su problema y se enfrenta a él. Se percata por fin de lo fundamental de la vida: aniquilar el dolor y volver a respirar sosegadamente, sin tanto resquemor, rencor o ira. Llorar si se necesita (aunque se sea un hombre), sentir y destruir demonios que engullen el alma y el corazón… y no es por nada pero ver llorar a Brad Pitt es una de las cosas más enternecedoras y compasivas que existen en una sala de cine. Ahí queda dicho.

En cuanto al reparto… decir que posee nombres muy interesantes como Tommy Lee Jones (padre de Roy), Donald Sutherland y Liv Tyler (pareja de Roy)… sin embargo, aunque los tres encarnan a un personaje importante en la vida del protagonista, el tiempo en que aparecen en la gran pantalla es mínimo. Brad Pitt se come prácticamente por completo la trama, y por supuesto, la pantalla.

La banda sonora fue compuesta por Max Richter (Alemania, 1966), y Lorne Balfe (Reino Unido, 1976) se incorporó al proyecto posteriormente como co-compositor. No es que llame mucho la atención el sonido pero sí que genera en el espectador cierta sensación de desconsuelo, de auxilio, de inquietud e impotencia. Desde luego, es perfectamente adecuada para el tipo de ambientación y para aquello que se pretende transmitir con lo que va aconteciendo.  

Podría estarme horas escribiendo sobre este estreno pero de seguro ustedes no van a dedicar horas a leerme así que lo dejo aquí no sin antes valorar “Ad Astra (Hacia las estrellas)” con un merecido 7’2/10. Les puedo dar más razones por las que me permito dar la calificación que ven. Intento ser lo más comedida y justa posible aunque me cuesta una barbaridad. La elección de Brad Pitt para este papel ha sido una decisión meritoria, sin duda, y este detalle tiene que quedar patente en la valoración final. No les miento si les confieso que en algunos instantes, muy pocos, y muy puntuales, sentí somnolencia pero que una servidora no es capaz de mantener los ojos cerrados ante tal maravilla masculina en grande delante. Reconozco que fui al cine en hora de siesta. Hubiera sido un despropósito imperdonable dormirme. Vayan a verla, por favor, y opinen. Estoy convencida de que habrá visiones para todos los gustos. Yo les he plasmado a golpe de teclado la mía. Recomienden, recomienden y recomienden.

Muchísimas gracias por su seguimiento y lectura, y hasta próximamente…

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Ciclo Chocolat CII: Una crítica personal de película: “Downton Abbey” (Michael Engler, 2019)

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Hoy les presento un estreno de cartelera de lo más reciente… aquellas personas que nos consideramos fans de la serie dramática de la televisión británica conocida como ‘Downton Abbey’ (2010-2015) estábamos esperando este ascenso a la gran pantalla como agua de mayo. Se trata de un drama de época, concretamente ambientado en los años 20, que nos muestra, con cuidadoso detalle, la sociedad inglesa del momento centrada en los tejemanejes de la familia Crawley y de su cercana servidumbre.

Recuerdo cuando veía con suma expectación cada capítulo… recuerdo con tristeza, rabia y decepción cuando uno de los personajes protagonistas, Matthew Crawley, interpretado por el actor Dan Stevens (“La Bella y la Bestia”), fallecía en accidente de coche, dejando esposa (Lady Mary) e hijo. Fue un capítulo cruel y en episodios posteriores, he echado mucho de menos a ese personaje, y en esta película que me ocupa, también… por qué no decirlo… solo en ocasiones, la falta de un personaje deja vacío en la trama y todo lo que acontece después parece un sucedáneo de lo que podría haber sido. Qué contarles de cuando también falleció la hija menor del matrimonio Crawley, Lady Sybil, dejando marido (Tom Branson) e hija. ¡Eso sí! No se preocupen, que ambos personajes han “rehecho” sus vidas o están en ello. El muerto al hoyo y el vivo al bollo, como se suele decir… y todos felices, incluidos los espectadores. 

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La película está muy bien llevada, excelentemente ambientada, con un vestuario majestuoso y bellísimo. Su ritmo es muy, muy lento y va en sintonía con aquel tipo de vida pasiva y esforzada para algunos, y tremendamente ocupada, más silenciosa e impuesta para otros, sin embargo, pienso que dicho ritmo es excesivamente pausado porque la trama es insuficiente. Para mi gusto, se queda algo recortada. Falta trama, falta un poquito más de movimiento, de suspense, de contenido, de frentes abiertos chocando… no sé, un algo más. No quito, en absoluto, mérito a la calidad de la película. Está muy bien hecha, muy correcta, muy oportuna, pero, como espectadora y seguidora de todas las idas y venidas de todos y cada uno de sus personajes, transmito que mis expectativas no han sido del todo colmadas, por muy poco, pero no lo han sido.

Destaco a Hugh Bonneville y a Maggie Smith como el par de actores británicos que deslumbran con su sola presencia, tengan un papel muy visible o no. Además, persisten, se mantienen, y esta realidad es de agradecer. Por otra parte, tocan el tema de la Monarquía (real) y de la República (hipotética), de la homosexualidad en oculto e ilegal… pero no se nos sorprende tampoco con un contenido histórico relevante, con pinceladas o detalles que surgieran realmente en la Inglaterra de los años 20. Insisto en que falta algo, quizás más que algo. Creo que no todo vale y que el director estadounidense Michael Engler se ha confiado. Quizás colme a quienes no han seguido previamente la serie y este sea su género cinematográfico preferido, de otra manera, existe algo constructivamente criticable. 

Sin más que añadir a lo escrito, mi calificación para este trabajo cinematográfico es de un 5,5/10. Lamento contradecir a tantas otras críticas pero la sinceridad en mi personal visión de este filme precede.

Muchas gracias por su atención, y hasta próximamente…

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