Liebster Awards’16

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Liebster Awards

Antes de nada, es mi deseo agradecer al blog Una vuelta…al cine clásico su nominación al Liebster Award y con ello, hacerme tomar parte en esta estupenda iniciativa que permite descubrir otros blogs  y otras personas, amantes todas ellas del deslumbrante mundo del 7º Arte.

Las reglas de los Liebster Awards son las siguientes:

–         Agradecerle tu nominación y mencionar a la persona que te nominó

–          Contestar las 11 preguntas de tu nominador

–          Nominar a otros 11 blogs con menos de 200 seguidores

–          Formular las  11 preguntas que quieres que contesten

–          Avisar de la nominación a tus elegidos

Una vuelta…al cine clásico ha propuesto las siguientes 11 cuestiones a las que responderé con gusto a continuación:

1. ¿Por qué decidiste abrir un blog sobre cine? Todo comenzó como parte de un proyecto final para un curso online de Community Manager. Redes sociales y mi entretenimiento favorito: el cine. Qué más se podía pedir…

2. ¿Cuál es tu género cinematográfico favorito? Mi género favorito es el de acción. Nada como notar entrecortada la respiración sin moverse de una butaca o del sofá de casa…😉

3. Cita una frase de una película que te guste o tenga un significado especial para ti “¡Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad!” (Braveheart)

4. ¿Cuál es tu personaje de cine favorito? ¿Y el que más odias? Mi personaje de cine favorito es un superhéroe: Superman. ¿El que más odio? Es un sentimiento demasiado fuerte y lejano a la realidad, pero diría que Hulk.

5. ¿Cómo describirías el cine actual? Diría que ha evolucionado… sin embargo, le falta algo. Pienso que existía una mayor calidad cinematográfica cuando había menos medios. Puede que fuera eso, antes se precisaba de un mayor esfuerzo para que una película saliera bien. La esencia, la profundidad, la belleza… Existe una adaptación a la sociedad de nuestros días pero quizás, esta sea más superficial que hace setenta años.

6. Nombra una película que te parezca que está infravalorada y argumenta por qué “Batman versus Superman: el amanecer de la Justicia” (Zack Snyder, 2016)… Pienso que es una película muy trabajada pero que, sin embargo, no ha logrado una crítica generalizada muy afortunada. Muchos factores pueden haber intervenido para una puntuación baja. La no novedad, la existencia de versiones anteriores muy similares en esencia, un reparto no muy oportuno… La película está bien pero el espectador tiende a no centrarse en lo que ha visto sino en la comparación… De todas maneras, es una perspectiva muy personal mía.

7. ¿Qué opinas de la oferta de cine que emiten en televisión? ¿Qué mejorarías? La oferta de cine en cadenas televisivas habituales es escasa y trasnochada. Existen estrenos que apenas emiten y clásicos excelentes que parecen querer tener ocultos. Qué hay de malo en ofrecer un abanico más amplio y variado, me pregunto.

8. ¿Cuál es la última película que has visto? ¿Qué te ha parecido? ¡Todo un clásico! “La gata sobre el tejado de zinc” en versión original en la pantalla grande… Fabuloso… y en la televisión “El Imperio del Sol”… tremendo trabajo.

9. ¿Qué opinas del cine español? Opino que ha progresado adecuadamente. Más calidad y menos vulgaridad. Quizás el humor esté evolucionando. La cama y la Guerra Civil van dando paso a otras temáticas mucho más interesantes y actuales. Contamos con buen suspense, y actores excelentes.

10. ¿Cuál es tu película clásica favorita? “Gigante” (George Stevens, 1956). Protagonizada por Elizabeth Taylor, Rock Hudson y James Dean.

11. Recomienda 3 películas que te parezcan imprescindibles para cualquier cinéfilo

– “Rebeca” (Alfred Hitchcock, 1940).

– “Desayuno con diamantes” (Blake Edwards, 1961).

– “La Lista de Schindler” (Steven Spielberg, 1993).

Ahora es a mí a quien toca nominar 11 blogs, que son los que expongo a continuación:

Estas son las 11 preguntas que me gustaría que contestasen:

  1. ¿Qué te aporta de bueno dedicar tiempo a tu blog de cine?
  2. ¿Cuál es tu película del siglo XXI favorita?
  3. Comenta un clásico que te parezca soporífero
  4. ¿Cuál es tu actor clásico favorito? ¿Y tu actriz moderna?
  5. ¿Cómo optimizarías aún más el cine de hoy?
  6. Nombra una película que haya tenido muy mala crítica y que tú salvarías
  7. ¿Qué opinas de los estrenos que han estado teniendo lugar este verano?
  8. Destaca una película que hayas visto más de diez veces porque te inspira
  9. ¿Qué opinión te merece el panorama actoral español actual?
  10. ¿Cuál es tu película preferida basada en una novela de Jane Austen?
  11. Selecciona un título de película de protagonistas animales que más te haya encandilado

Y esto es to, esto es to, esto es todo amigos :)

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Ciclo Chocolat LXVI: Una crítica personal “de película”: “Al Este del Edén” (Elia Kazan, 1955)

   Hoy les presento otro clásico de esos que marcan historia, no solo por su calidad y su interesante entramado sino porque supone uno de los tres trabajos cinematográficos para la gran pantalla en que participó su protagonista James Dean, una estrella que se apagó demasiado pronto y cuyo brillo delante de las cámaras aún nos deslumbra. Supuso una gran pérdida, qué duda cabe.

El director de este filme, el famoso turco Elia Kazan (“La Ley del Silencio”, “Un tranvía llamado Deseo”, “Esplendor en la hierba”, “¡Viva Zapata!”…), nos obsequia en esta ocasión con un largometraje de una hora y 55 minutos de psicología familiar en estado puro. Para ello, exprime las capacidades interpretativas de James Dean (como Cal) a su máxima expresión, ofreciendo un espectáculo de sentimientos cruzados tan realista como convincente. El reparto lo completa Albert Dekker, como Will Hamilton, el padre, de Cal (Dean) y Aron (Richard Davalos, fallecido en marzo de este año), mellizos. Julie Harris encarna a Abra, novia de Aron. Jo Van Fleet hace de Kate, una peculiar mujer, negociante, con un gran secreto, cuyo personaje le dio el Oscar en la categoría de mejor actriz secundaria. Esta fue la única estatuilla que ganó la película, de un total de cuatro nominaciones. También, hace una aparición breve pero grandiosa el actor Burl Ives (“La gata sobre el tejado de zinc”), poniéndose en la piel del shérif Sam. Todos y cada uno de ellos hacen de “Al Este del Edén” una obra única e imprescindible para cualquier cinéfilo que se precie. Se trata del paraíso actoral.

Con respecto a la trama… asistimos como espectadores a una realidad familiar que afecta a un padre y a sus dos hijos mellizos. El trato tan discriminatorio e injusto que un hombre temeroso de Dios otorga a uno de sus dos hijos, unido a la ausencia de la figura materna da a Kazan un material de primera para mostrar cómo las cosas mal hechas pueden destrozar a las personas, y si estas interiormente son buenas de verdad, transformarse en mejores. Asistimos a un festival de rencor, envidia, injusticia, crueldad, rabia, violencia, y amor, bien canalizado, sano, en algunas ocasiones, y en otras, algo perturbado o incluso negado. Nos percatamos de lo difícil que parece ser la tarea de ser padres, lo equivocado que alguien puede estar respecto a sus descendientes y lo malvado que puede resultar dar prioridad a la libertad que al cuidado y protección de los hijos. Esto último llega a parecer incomprensible. Comprobamos cómo personas con luz propia se llevan los mayores palos de la vida, y con gran esfuerzo para conseguir lo que desean, y, en cambio, otras viven de cierta apariencia y recibir amor les ha sido tan sencillo que han vivido distanciados de cualquier dolor o de cuestionarse ciertas cosas. Afortunadamente, al final, el tiempo pone a cada cual en su lugar; el que merecen para que exista algo de justicia en este caótico mundo. Aunque diría que el final es bastante curioso. Quien se ha pasado todo el tiempo mendigando el amor y el reconocimiento de su padre es al que se le impone la tarea de cuidar a ese hombre con su enfermedad. A veces, la vida es caprichosa e irónica. No cabe ninguna duda de que el padre de los mellizos tenía sus motivos para no dar un trato igualitario a sus retoños. Sí, uno de ellos se parecía más a su esposa, y él rechazaba ese recuerdo, pero, bien pensado, ¿qué culpa tiene una inocente criatura de parecerse a uno de sus progenitores? Es algo de lo más natural, ¿verdad?

La banda sonora original corre a cuenta de Leonard Rosenman y es tan adecuada como para incrementar la tensión; esa incomodidad que se siente durante toda la película cuando ves que alguien es infeliz con motivos de sobra y hay posibilidades de cambiar esa situación tan fácilmente… a la vez que un halo de suspense, de intriga, invade la parte inicial de la película. Mantiene en constante atención, se hace corta e implica al espectador de una manera natural. Monotonía y aburrimiento no son sensaciones que se puedan experimentar disfrutando de este clásico.

Valoro, sin más dilación, “Al Este del Edén” con un merecidísimo 8,5/10.

Muchísimas gracias por su atención.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXV: Una crítica personal “de película”: “Por quién doblan las campanas” (Sam Wood, 1943)

   De nuevo aquí, en este espacio, para acercarles un clásico que, de seguro, unos cuantos de ustedes, estimados lectores y cinéfilos, habrán ya visto y analizado. En esta ocasión, les muestro un trabajo cinematográfico basado en la novela titulada originalmente ‘For whom the bell tolls’ (1940), del archiconocido escritor estadounidense Ernest Hemingway.

El director, responsable de este filme que hoy nos ocupa, Sam Wood (“Lo que el viento se llevó”, “Un día en las carreras”, “Una noche en la Ópera”, “La exótica”, “El mujeriego”…), quiso adaptar dicha novela de la manera más acertada posible, aunque, en mi humilde opinión, resulta más entretenido el libro que la película. Sin duda, la época en la que se rodó tiene mucho que ver con las maneras que se muestran. Un contenido bastante pobre, un ritmo excesivamente lento y un escenario muy limitado hacen del conjunto algo bastante anodino, tanto, que no alcanzo a entender cómo es posible que obtuviera nada más y nada menos que nueve nominaciones a la estatuilla dorada.

En cuanto al reparto, sí, el par protagonista nos es muy querido y respetado en sus interpretaciones. Cómo bajar del pedestal a un maduro Gary Cooper (como Roberto “el Inglés”) y a una jovencísima Ingrid Bergman (como María). Sin embargo, no pegan ni con cola. Siento decirlo así. La química que podrían haber tenido de ser personas de la misma edad, con caracteres algo más vivarachos… sin embargo, se reduce a una relación de admiración y atracción de una pequeña y no tan inocente mujercita hacia un hombre hecho y derecho, y a la vez, la compasión y espíritu de protección paternalista de él hacia la chiquilla, la cual fue muy desafortunada por circunstancias de Guerra Civil, aquí en España, en el año 1937. Si se fijan en las escenas más cálidas y románticas, el guión es dulzón, demasiado azucarado y los primeros planos de ojos con Vispring y dentaduras de auténtica porcelana china se hacen interminables. También destaco el servilismo que se muestra por parte de las mujeres haciendo lo que se consideraban labores propias de su sexo en aquel entonces. El amor de María hacia Roberto se hace patente además de por la tontería visible que lleva encima, por quitarle las botas y calcetines en una escena, y ayudarle a secarse los pies. Esto ya parecía ser su deber. Curiosamente, una escogía “hombre” y… ¿ya tenía que atenderle cual sirvienta, en España, y en aquel tiempo, y siendo amantes, sin casamiento de por medio? Me parece, sin ánimo de crítica, que se ha hecho patente un exceso de machismo y de modernidad. Él se pasa el tiempo diciendo que ella es una “desvergonzada” pero sigue el juego y ella se presenta bastante lanzada, contraria su actitud a su risueño y angelical rostro, y a las penalidades pasadas. Muy confiada para todo el sufrimiento vivido.

Los personajes forman parte del bando republicano y sus visiones no cabe duda de que roza el liberalismo más absoluto. La película resulta oscura, amarga… Se respira un espíritu de supervivencia, de salvarse a sí mismos pero también de lucha, de rencor y ganas de asesinar personas que quizás no tenía sentido darles muerte (lanzan a un alcalde por un precipicio, fusilan por la espalda guardias civiles…). Un halo de arrepentimiento también se mastica en el aire tras el activismo cruel que despliegan. Por otra parte, la actriz Katina Paxinou (Pilar) propone con su papel un algo diferente a lo que se veía como normal en la figura femenina. Ella, opuesta a María, saca las uñas, toma decisiones y da órdenes, y aunque su belleza física no es muy allá, tiene la admiración y el respeto del sexo opuesto. Ella marca la diferencia. Menos mal.

Gary Cooper se pone en la piel de Robert Jordan, y lucha en la Guerra Civil Española (1936-1939) perteneciendo a la Brigada Lincoln. Es un experto en acciones especiales detrás de las líneas enemigas: voló trenes, redes eléctricas, depósitos de armas… Parece ser que fue adjunto en su pasado, y enseñaba español a los estadounidenses. Ahora su deber es otro.

Los 170 de duración (se dice pronto) de “Por quién doblan las campanas” son muchos minutos y se hacen eternos. Resulta monótona en todos los sentidos, incluso su banda sonora, compuesta por Victor Young, aunque buena, se hace pesada con tan poco movimiento. Digamos que no es una película de esas atemporales y que suscita la idea de verla más de una vez. No, una servidora ya está servida, ¡y de qué manera! Sin duda, esperaba otra cosa…

Sin ánimo (ni tiempo) de dar más vueltas a esta entrada, voy a calificar este clásico, siendo muy benevolente, y algo indulgente también, con un generoso 5/10.

Muchísimas gracias por su atención.

Nos vemos en próximas entregas de este blog.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXIII: Una crítica personal “de película”: “Palmeras en la nieve” (Fernando González Molina, 2015)

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   Bueno, en esta ocasión, la película que nos ocupa, ni es ya estreno, ni es internacional, como suele ser lo habitual en este blog. Esta novedad ocurre cuando se escoge un título en la cartelera de un avión, con destino vacacional. Es a unos cuantos miles de pies, cuando la altitud y ese sutil pinchazo en los oídos afecta, que haces una elección cinematográfica diferente, igual imposible de hacer de haber mantenido los pies en el suelo… jajaja. Es broma.

¿Qué decirles de este largometraje con idas y venidas en el tiempo, y relatos, vidas, vivencias y sueños enraizados al gran continente africano (Guinea Ecuatorial, en concreto)? Presente y pasado unidos por parentescos de sangre. Personas que buscan y rebuscan en los recuerdos que quedan, en las personas que fueron testigo y que aún viven en el hoy. Dos historias de amor, una en el pasado, que nos muestra la relación amorosa más compleja, debido al momento, al lugar y a los prejuicios sociales; la otra, actual, con las mismas diferencias raciales y, sin embargo, ninguna barrera que dificulte el desenvolvimiento natural del amor. La evolución, el cambio, se palpa durante el transcurso de la cinta. Se trata de un filme bastante duro, con numerosas injusticias, con mucho dolor y sufrimiento, sobre todo para quienes estaban en desventaja, para quienes eran más débiles, más vulnerables. Observamos un panorama nada agradable en Guinea. Hombres blancos, responsables de grandes plantaciones de café, con una idea bastante arraigada de abuso sobre las mujeres autóctonas. Hombres cuya mentalidad primitiva tomaba como normal contraer matrimonio con mujeres de la misma raza y clase social y, por otra parte, buscar los servicios sexuales de féminas de color, por una módica cantidad económica. Afortunadamente, no todos los hombres que aparecen son tan miserables y cobardes, ni utilizan a la mujer cual felpudo, aprovechándose de sus cuerpos y de sus almas como si no fueran más que trozos de carne. Por suerte, también, quien la hace la paga, y bien. Por lo menos, existe cierto incentivo para el espectador. Todos los personajes se llevan su merecido, hasta aquellos, inocentes, para los que la vida parece no ofrecerles más que contratiempos y desdicha, y ninguna segunda oportunidad. Esta es la pena…

“Palmeras en la nieve” encierra buenos y malos sentimientos, mucha humanidad en algunos momentos, y mucha crueldad en otros. Con el ser humano hemos topado, ese mare magnum, tan confuso y variopinto, esa mezcla de sangre y piel que tan pronto puede ser un ángel, como ser el mismísimo demonio, y en esa complejidad, la vida pone a prueba. No hay duda de que la trama engancha. Quizás marea un poco y se pudiera reducir su metraje en media hora pero me ha parecido una buena película. Creo que el cine español va adaptándose a cierta calidad, volviéndose más atractivo, y con una mayor seriedad. Parece que la superficialidad va dando paso a algo más elaborado, y con más elegancia. A veces, la vulgaridad resulta excesiva en el cine nacional.

En cuanto al reparto… Grande. Mario Casas está en su papel sin dosis de azúcar desmedida, ni lucimiento personal exagerado. No está nada mal su interpretación. Adriana Ugarte y Macarena García se mantienen en su línea, con la naturalidad de siempre, esa que en tantas series televisivas han mostrado a los fans. Me parece mejor actriz Adriana Ugarte pero me gusta bastante más el personaje de Macarena García. La presencia de Emilio Gutiérrez Cava, aunque breve, siempre ofrece caché a cualquier trabajo que se precie. Él es uno de los grandes actores españoles, veterano ya, que irradia vocación. Parco en palabras, parece decirlo todo con la expresión de su rostro. Finalmente… Berta Vázquez, una nueva adquisición en nuestro cine, tiene un personaje complicado y se la ve resuelta. La chica promete.

Sin dar más rodeos, califico “Palmeras en la nieve” con un merecido 6,8/10. La esencia de su título, lograr lo imposible, perseguir e insistir en los sueños hasta alcanzarlos (o no) es algo que se ve optimizado en este filme. El sentido del título queda reflejado, y llega al espectador de lleno.

Muchas gracias por su atención. Hasta próximamente…😉

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXII: Una crítica personal “de película”: ‘Money Monster’ (Jodie Foster, 2016)

   La película que hoy nos ocupa, supone el cuarto trabajo cinematográfico, para la gran pantalla, como directora, de la californiana Jodie Foster. Más que palpable queda el cambio de registro. Nada tiene que ver ‘Money Monster’ con otros títulos de su trayectoria en dirección. Una trama bastante original se ha presentado este verano y es de agradecer, ya que queda, por completo, fuera del alcance de la invasión del género de ciencia ficción en la cartelera. Se trata, sin duda, de una película realista y socialmente conmovedora. El espectador llega a comprender la desesperación del responsable de toda la acción que se despliega. Está claro que Foster logra una tensión magnífica, partiendo de una situación que se genera a partir de algo que se lleva a cabo con una visión de negocio inhumana y moralmente cuestionable.

   En cuanto al reparto… qué se puede decir de los experimentados George Clooney y Julia Roberts… nada malo, en absoluto. Ellos son únicos por separado y maravillosos juntos. Componen una de esas parejas en la ficción que podría pasar perfectamente por real (igual mejor). Se muestran naturales, tanto en la interpretación como en su apariencia física, y se agradece lo uno y lo otro, teniendo en cuenta las actuaciones plastificadas que se dan a día de hoy, y las cirugías plásticas que dejan rostros y cuerpos irreconocibles. La adquisición para el tercer papel protagonista, interpretado por el joven actor británico Jack O’Connell (“Invencible”), es muy bienvenida. Dicho actor está a la altura de las circunstancias. Creíble. Convincente. Él representa la inocencia, la ingenuidad, en un mundo que precisa de otra forma de actuar. Por otra parte, la atractiva actriz irlandesa Caitriona Balfe se convierte inesperadamente en un personaje necesario y para bien. Buen papel el suyo. El actor inglés Dominic West nos muestra percha y traje, y poquísimo buen fondo. Él encarna a ese negociante sin escrúpulos cuyo propósito profesional es ganar dinero pasando por encima de la vida de cualquiera, sin reparar el daño que pudiera causar.

   La película en general mantiene al espectador bien atento a lo que acontece en pantalla. Un ritmo adecuado y un hilado sin complicaciones ofrecen a la película mucha claridad. No hay vaivenes, pero el tiempo apremia, que es lo que da gancho. En cuanto, al final, sin ánimo de cometer ‘spoiler’, les diré que igual no es el más conveniente pero es, sin duda, el que hubiera ocurrido en realidad, teniendo en cuenta cómo suelen ser las maneras estadounidenses en estos temas. Pienso que lo que finalmente sucede, alguien se lo busca.

   Sin nada más que añadir, califico esta película con un merecido 7/10.

   Muchas gracias por su atención. Hasta la próxima proyección.

   Cordiales saludos.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXI: Una crítica personal “de película”: “Batman v Superman: El amanecer de la justicia” (Zack Snyder, 2016)

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Estimados lectores… hoy, después de algún tiempo sin mostrar nada en este artístico espacio, me presento con un estreno de cartelera que vio la luz ayer en las salas de cine españolas. No podía dejar pasar la ocasión de disfrutar de una película de acción, mi género preferido, y además, de superhéroes, que para mí es un plus. Es en este tipo de filmes que la ficción y la fantasía cobra sentido. El espectador puede al fin reencontrarse con seres humanos y extraplanetarios a los que de veras les interesa la paz y la protección de la Humanidad a toda costa, de manera incondicional y desinteresada. El bien puede ejercer una fuerza extrema, efectiva, sobre el mal… y eso alivia, aunque no pueda hacerse realidad fuera de la gran pantalla.

Tras esta breve introducción de perspectiva meramente personal, mi intención es centrarme en esta película, que por qué no decirlo, me ha sorprendido gratamente. Terminé agotada, que no aburrida. Terminé satisfecha, que no necesariamente convencida. Hacía tiempo que no escuchaba aplausos en una sala al aparecer los créditos finales y eso me demostró que no solo a mí me había llenado. Los efectos especiales son impresionantes y me atrevería a decir que quizás en excesiva abundancia para mi gusto. ¡Qué duda cabe! La trama engancha y de qué manera. Se llega a alcanzar ese clima de tensión que hace que te acomodes en la butaca y que los ojos se concentren en el visionado como si no existiera más mundo. La lucha casi se vuelve un asunto personal del que no quieres dejar de sentirte involucrado. “Batman versus Superman” nos muestra por primera vez un mano a mano entre dos de los superhéroes más importantes de la historia del cómic. Se enumeran las grandes diferencias entre ambos personajes: la naturaleza humana de Batman (Ben Affleck) frente a la de Superman (Henry Cavill, Kriptoniano); la naturaleza mortal de Batman frente a la de Superman (cuya única debilidad es la Kriptonita); las circunstancias personales de Batman influenciadas en todo momento por el asesinato de sus padres cuando era niño frente a las de Superman, que perdió a sus padres biológicos también (por otros motivos) sin llegar a conocerles, y que cuenta con su madre adoptiva (Diane Lane) en la Tierra y su padre (Kevin Costner), que ya murió… y por último, la realidad de Batman, que no parece sentar la cabeza con ninguna mujer, y sin embargo, para Superman, no hay más fémina que la periodista Lois Lane (Amy Adams). Superman vive, en este terreno, como un hombre bastante más tradicional que Batman, que parece estar encerrado en la angustia de su propia desgracia personal.

Este trabajo cinematográfico en manos de Zack Snyder (“El hombre de acero”, “300”, ‘Watchmen’…) no está cargado de valores sino que todo el contenido es un valor en sí mismo: el bien contra el mal. El espectador se percata de que lo cortés no quita lo valiente, y de que ni el ser humano (Batman) ni el alienígena (Superman) son menos portadores de esa valentía. Cada cual, a su manera, goza de ella. Entonces aquí entra a formar parte el tercero en “concordia”, la superheroína Wonder Woman (Gal Gadot), que ofrece la nota femenina dentro del panorama de los superpoderes y que, más que la Mujer Maravilla parece Xena la Princesa Guerrera. Sea como fuere, que este poderoso y valiente triángulo crea espectáculo es innegable.

La trama no es infantil en absoluto. Resulta compleja y es preciso estar pendiente para no perderse en tanto detalle y en tanto movimiento. Quiero resaltar de la misma, porque me ha gustado, el matiz que se ha dejado patente de si las acciones de un superhéroe, al margen del Estado de un país, son lícitas o no. ¿Debe estar asociado a un marco político? ¿De veras hacer el bien a la Humanidad debe estar “consentido” por la sociedad y por el Gobierno? ¿No debería el bien estar al margen de todo porque supone una prioridad? El trasfondo de la cinta en este sentido es la mar de interesante y daría mucho que hablar. Seguramente no todos estaríamos de acuerdo.

El reparto… qué decir de él… además de completísimo, roza la excelencia. Los protagonistas dan la talla, en mi opinión, y nunca mejor dicho porque ambos caballeros están cuadrados físicamente hablando, jeje. Por otra parte, ver a veteranos del buen cine como Jeremy Irons, Diane Lane, Laurence Fishburne, Holly Hunter o Kevin Costner, atribuye un caché, un prestigio añadido a este filme. Destaco el personaje de Lex Luthor, encarnado por el actor neoyorquino Jesse Eisenberg (“El Club de los emperadores”, “La red social”..), como soberbio. Está a la altura de las circunstancias. Hace de loco de fábula. Perfecto.

La banda sonora “suena” indudablemente, valga la redundancia. Cierto es que con tanta acción no se aprecia como debería pero es buena, y no es de extrañar de la mano de Hans Zimmer y Junkie XL. La mezcla es explosiva.

Para quien disfrute con este género cinematográfico, les recomiendo este trabajo de mil amores. Les esperan 2 horas y 33 minutos de deleite para los sentidos.

Sin más dilación, evalúo la película que me ocupa en este post con un 7/10. Evidencio con su visionado que ha habido gran esmero tanto detrás como delante de las cámaras para que el resultado haya sido el que es. No me arrepiento en absoluto de haber pagado esta entrada, más al contrario.

Muchísimas gracias por su leal atención y seguimiento, como siempre.

Un simpático saludo y hasta el próximo encuentro de cine, lectores míos😉.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LX: Una crítica personal “de película”: “¡Ave, César!” (Ethan Jesse Coen y Joel David Coen, 2016)

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Vuelvo en esta ocasión con un estreno esperadísimo (supongo), dirigido por los famosos y admirados cinematográficamente hablando, hermanos Coen. Ellos, esta vez, nos “deleitan” con una extraña comedia ambientada en el Hollywood de la década de los 50. Aquí, uno de los grandes estudios pretende hacer una gran superproducción de romanos protagonizada por una gran estrella (Clooney), pero nombrado actor es secuestrado durante el rodaje. Confieso que entré en la sala correspondiente a sabiendas de que esta dirección no realiza trabajos que llenen mi sed del concepto que una servidora tiene de buen cine. ¿Originalidad y peculiaridad? Pues sí, no lo niego, pero no sé si conocen esa sensación de ver los créditos finales (¡al fin!) y pensar para los adentros “¿qué ha sido esto que he visto?”.

Diapositiva3Por otra parte, tengo que decir que lo más cómico y salvable de este trabajo se mostró descaradamente en el trailer y, por un lado, lo entiendo porque no tenían nada más atractivo que presentar pero es como si te dejaran la galleta y una vez comida, siguieras teniendo hambre. Falta. Carencia. Insustancial. Estas son las palabras que se apoderan de mi mente. Todo se queda en la sátira absurda de un momento en la Meca del Cine que fue esencial pero que en manos de los hermanos Coen, se queda cojo, y ridículo.

Qué decir del personaje de George Clooney… nos demuestra con creces que él, como actor, puede ser bueno igual para un roto que para un descosido. Él es perfectamente adaptable a cualquier género pero, con todos mis respetos, me da pena que una estrella de este calibre, con su madurez actual, haya asentido ante la posibilidad de encarnar a un personaje “pelele”, “impersonal” y “débil”. Sin duda, él representa el bufón del circo hollywoodiense en el que los hermanos Coen decidieron implicar a los espectadores que decidimos ir a ver su último filme al cine. El reparto es magnífico y da valor a todo el conjunto (Ralph Fiennes, Scarlett Johansson, Josh Brolin, Channing Tatum…); sus interpretaciones son correctas y acordes… pero, ¿para qué?

Sin entretenerme más en palabras, me abalanzo con total convencimiento a calificar “¡Ave, César!” con un 4,5/10. Me he aburrido como una ostra y no he sacado el sentido que quizás tenga para sus creadores… o no, quién sabe. Les invito a que vayan a verla y prueben, experimenten, igual le sacan el jugo y disfrutan durante los 106 minutos que dura. ¡Encima es breve!😉

Muchas gracias por su atención y hasta más optimistas críticas en este espacio.

Un afectuoso saludo,

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LIX: Una crítica personal “de película”: “Picnic” (Joshua Logan, 1955)

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Les dije, queridos lectores, que habría otra entrada en este espacio antes de lo que imaginaban y ven que así es. En la sobremesa de hoy he disfrutado, por segunda vez ya, del clásico “Picnic”, todo un melodrama dirigido por el tejano Joshua Logan (“La Leyenda de la ciudad sin nombre”, “Camelot”, “Sayonara”, “Me casaré contigo”…).

En esencia, este filme se reduce a la idea de aquel chico que conoce chica, y a aquella chica que conoce chico, y no hay mucho más, salvo que todo transcurre en un “largo” día, festivo (día del Trabajo), concentrado en una hora y 55 minutos que dura este trabajo, con seis nominaciones a los Oscar y dos estatuillas doradas (a mejor montaje y a mejor dirección artística). No todo es tan poco sorprendente si el chico es William Holden (Hal Carter) y la chica es Kim Novak (Madge Owens). El sueño casi exclusivo de las mujeres de la época por contraer matrimonio envuelve toda la trama. Una madre (Betty Field) obsesionada porque su hija logre un buen partido cuanto antes pues la “belleza” dura dos días (este es su argumento); una inquilina madura (Rosalind Russell), profesora de la escuela superior, que odia su trabajo y el estado civil de “soltera” y su único propósito es casarse con un hombre, aunque sea por la fuerza; y una preciosa joven (Kim Novak) de diecinueve años que le gusta más ser el centro de atención de los hombres que a un tonto un lápiz y que, aunque escucha bastante a su madre, es más receptiva a su corazón, que no a su cabeza, pues en el reparto de inteligencia, se lo llevó todo su hermana pequeña (Susan Strasberg).

William Holden (“Sabrina”, “El Coloso en llamas”, “Los vengadores”, “Álvarez Kelly”…) se mete en la piel de un hombre solitario, enérgico y con visible atractivo, que tuvo una infancia difícil, un padre alcohólico y que pasó por la universidad con una beca en deporte pero que no aprovechó la oportunidad formativa como debiera haberlo hecho. Lleva una vida de trotamundos y su única posesión son dos botas de cuero marrón que mantiene con esmero. Los dos protagonistas son personas muy diferentes a las que les separa edad y recursos. Ella tiene dos pretendientes por lo que debe elegir con quién de ellos quedarse pero tras unas horas de conocimiento, parece tenerlo claro. Es la magia de las películas, ¿verdad? Es decir, qué mujer en pleno siglo XXI, con diecinueve primaveras, se iría tras un absoluto extraño con el pensamiento de casarse con él. He ahí, pues, el amor de cine, con gran riesgo, aventura y sacrificio implícito, y cero quejas. ¿Amor o dependencia? Bueno, me dejaré de sacar tres pies al gato, y me centraré en el romanticismo y en el erotismo que se respira de principio a fin, por parte de ambos “tórtolos”. En su día, su estreno en la pantalla grande creó su polémica pues tampoco había una mentalidad lo suficientemente abierta para poder encajar que una joven de bien se fugara con un “vago” (calificación utilizada en la cinta). Por otra parte, él lleva consigo una fama, una reputación que le precede pero que no se merece en el “ahora” en que transcurre toda la trama. Le desvalorizan y le culpan cruelmente. El pequeño pueblo de Kansas no le ofrece la oportunidad de poder echar raíces en el lugar y así sentar la cabeza. La intolerancia y la reinserción social quedan mal pagadas en este filme.

Supongo que saben que el baile que los dos protagonistas se marcan se convirtió en el sello inconfundible de este trabajo, quizás lo más destacable y emocionante de la película. Puede que en la década de los 50 este drama sureño fuera censurable. Hoy es una joya de plata del cine clásico por la que todo espectador siente un especial cariño.

Valoro “Picnic”, sin más demora, con un 6’5/10. Es uno de esos títulos no caducos en el tiempo y que nos obsequia con una pequeña esperanza, y esta es que el mundo entre varones y féminas, el amor entre ambos sexos, se nos muestra más fácil, más sencillo de lo que a día de hoy es… o lo hacemos nosotros.

Muchísimas gracias por su lectura y paciencia.

Un abrazo.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LVIII: Una crítica personal “de película”: “La verdad duele (Concussion)” (Peter Landesman, 2015)

“En mi tierra cuidamos de nuestros guerreros. Al morir, hablan a los vivos,

y yo hablo en su nombre.” (WILL SMITH – Dr. Bennet Omalu)

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En un día como hoy, 14 de febrero de 2016, dedico un espacio a un estreno de cartelera, recién llegado este pasado viernes a las salas de cine de toda España, y visto ayer, con curiosidad y atención. “La verdad duele” es una drama basado en hechos reales dirigido por el neoyorquino Peter Landesman (‘Parkland’, 2013). El actor y protagonista Will Smith ha sido nominado por este trabajo a un Globo de Oro y a un Satellite Awards, en mi opinión, bien merecidos ambos.

¿De qué va la trama? El Dr. Bennet Omalu (Smith) es un neuropatólogo forense que descubrió el síndrome postconmoción cerebral, que tanto daño causó a muchos jugadores de fútbol americano y que provocó el suicidio de muchas estrellas de la liga NFL afectadas por el síndrome, como Dave Duerson y Junior Seau. Tras el significativo descubrimiento científico, se suceden ciertas reticencias entre los que están implicados en el negocio del fútbol americano, por temor a la desaparición de este, y al hundimiento de una ciudad como Pittsburg, que depende económicamente de este deporte. En este filme se enfrentan, por tanto, la ética profesional y médica en pro de la salud de los jugadores y, en el otro extremo, la salvación del pan de cada día para millones de personas. Gran dilema moral.

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Will Smith (“Siete almas”, “Dos policías rebeldes”, ‘Independence Day’, “Enemigo público”, “La Leyenda de Bagger Vance”, “En busca de la felicidad”, “Soy Leyenda”, “Yo, robot”…) interpreta al Dr. Omalu, un profesional de la medicina extremadamente cualificado, de origen africano y perseverante, cuyo sueño siempre fue ser norteamericano y se ve decepcionado con su país de acogida cuando quiere desarrollar su labor con eficacia. Curiosamente, el que podría ser un brillante neuropatólogo forense, ambicioso y egocéntrico, se nos muestra como un hombre honrado, humilde y preocupado por el bienestar ajeno. Los valores van y vienen por este trabajo de Landesman, y cierto es que se agradecen de mil amores. La religión, la creencia incondicional en Dios y lo tradicional tienen especial relevancia durante las dos horas y tres minutos que dura la película que nos ocupa. Llama la atención en los tiempos que corren que ciencia y fe vayan de la mano con la armonía natural y serena con la que se presenta. Un valor tan cuestionable como en la actualidad es la familia, se promociona de una forma seria, responsable y clara. Por otra parte, la visión norteamericana de vida se hace constante, con bandera al fondo, patriótica y envidiable, sin embargo, parece respetarla y llevarla a la práctica en mayor medida un inmigrante nigeriano que los mismísimos norteamericanos, que ya van perdiendo la esencia que un día les hizo ser admirados. Los valores de verdad se están perdiendo en todo el mundo, desafortunadamente, y la sociedad no es más feliz por ello.

Alec Baldwin (“La caza del Octubre Rojo”, “Coacción a un jurado”, “El desafío”, “Prisioneros del cielo”, “No es tan fácil”…) como el Dr. Julian Bailes, forma parte del reparto con un papel secundario pero relevante y bonito. Él cree en el personaje de Will, en sus demostraciones y a la par, ama el fútbol americano, y sabe discernir a la perfección cuál es y debe ser la prioridad. Me gusta su papel. La nota femenina la pone en esta película la actriz Gugu Mbatha-Raw (‘Beyond the Lights’, ‘Belle’…), encarnando a Prema Mutiso, que lo es todo en la vida del protagonista. Resulta bello ver que una mujer puede mover el mundo de un brillante hombre cuando hay amor de verdad de por medio. El conjunto actoral no pasa inadvertido. Buenas elecciones. 

Dicho todo esto, me dispongo a calificar este filme con un merecido 7/10. Mantiene al espectador con esa tensión, con esa rabia por momentos, al ver que el mal puede imponerse al bien en ocasiones, pero al final, el bien puede con todo, destruyendo lo superficial, lo indefendible, lo injusto… Recomendable. Deja muy buen sabor de boca, y un saludable latido en el corazón. ¡Bien hecho!😉

Sin más, muchísimas gracias por su atención post tras post.

Un afectuoso saludo, y hasta dentro de muy poco (antes de lo que imaginan).

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LVII: Una crítica personal “de película”: “Serenata nostálgica” (George Stevens, 1941)

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¡Y regreso con otro clásico! Sin duda, mucho antes de lo que hubiera imaginado. Anoche vi con atención y curiosidad este filme, “Serenata nostálgica”, dirigido por el californiano George Stevens (1904-1975), también responsable de grandes trabajos como: “Gigante”, “Un lugar en el sol” o “La historia más grande jamás contada”, entre otros.

Cierto es, damas y caballeros, que el título no invita al humor precisamente, y la sinopsis, de primeras, no es de esas que atraen a todos los públicos, hombres y mujeres, sino que a día de hoy, ambos sexos podrían renegar de una historia así, y sustituirla por “La matanza de Texas”, por poner un ejemplo bastante alejado de la sintonía en la que se mueve la película que hoy nos ocupa.

Frente a ustedes se presenta en este instante una conmovedora historia totalmente carente de comicidad alguna y repleta del realismo más oscuro, melódico y trágico. Cary Grant (“Historias de Filadelfia”, “Tú y yo”, “Con la muerte en los talones”, “Charada”…) e Irene Dunne (“Ana y el Rey de Siam”, “Cimarrón”, “Dos en el cielo”…) interpretan a dos personas que se enamoran y terminan contrayendo matrimonio en breve espacio de tiempo, y en circunstancias algo apresuradas. Por determinada causa, no pueden tener descendencia y recurren a la adopción. Todo se sucede, una cosa lleva a la otra, la vida hace de las suyas y… fin. No voy a darles más detalles. Véanla.

Dos horas de vivencias conyugales, con sus más y sus menos, con sus alegrías y sus penas, y de fondo, un disco de vinilo que sabe a recuerdo, a tiempos mejores, o simplemente, a una vida diferente llena de vivencias felices, y de las que no lo son tanto. Tengo que decirles que no se trata de una película atemporal. Confieso que se nota que no es de este siglo. La mentalidad de la época en lo que a pareja me refiero está algo desfasada. Surge una sensación casi depresiva ante el hecho de no poder tener hijos y eso lo focalizan solo en la mujer, una mujer que parece una muñequita ignorante y dependiente. Luego aparece la idea esa de que el hombre desea el varoncito como algo generalizado y de lo más natural, aunque la perspectiva luego cambia en él. Además, con cierta sorpresa, me percaté de que muestran la creencia de que un matrimonio sin hijos no tiene razón de ser, y debe romperse. En ese sentido, terminé escandalizada. Creo que en pleno siglo XXI la pareja es totalmente independiente a la descendencia y su felicidad, entre ambos cónyuges (mutuamente) nada tiene que ver con si hay hijos o no. Quiero pensar que una pareja ya es una familia, y no incompleta. Por otro lado, me sorprendió, el proceso de adopción para los años 40… En España no estaba tan normalizado en aquel momento. En este aspecto sí que el clásico se presta a cierto avance social, aunque no acabo de ver cómo tratan esta realidad en sí. Dicen que los hijos adoptivos pueden ser tan queridos por sus padres como los hijos biológicos, ¿verdad? Bueno, pues en esta película parece que los hijos adoptivos son ruedas de repuesto; se te pincha una y vas a por otra. Me generó incomodidad cómo parecía que adoptaban hijos, no por estos en sí, y por su bienestar, sino por llenar un vacío, una insatisfacción, una infelicidad que el amor conyugal no podía erradicar por sí solo.

Queridos lectores, la serenata no es tal, y tampoco es nostálgica, quizás el título más acorde hubiera sido “Saeta taciturna” o “Sonata suicida”. En este filme lo esencial, que es la vida, se convierte en algo secundario. El amor romántico queda al margen, desviado totalmente de lo que causa gratificación o es fuente de alegrías. El hueco que deja la pérdida se llena de una manera superficial y floja. Los protagonistas transitan por esta existencia, pero no viven, no luchan, no apuestan. Van a lo sencillo, sin más. Me choca bastante que el Sr. Stevens tocara un tema tan delicado con vitaminas de funcionalidad. En cierta manera, estos dos protagonistas me recuerdan, con distancia, por supuesto, sin ilegalidad o delito, al personaje interpretado por Montgomery Clift en “Un lugar en el sol”: alcanzar objetivos sin más. Solo importa uno mismo. Ir a lo práctico y ya.

A ritmo de balada, lenta, lentísima, transcurren unos años de vida, de lamento, de dos personas que deciden convivir pero que no disfrutan juntos, que no se llenan. Puede resultar la película, en algunos momentos, incluso aburrida, pero a mí, como espectadora, la indignación, la decepción, no me permitió soltar ni un solo bostezo.

Sin más comentario ni protesta o queja, califico este trabajo con un 5/10, valorando en mayor medida la interpretación de dos estrellas del Hollywood clásico que, sin duda, están por encima de las posibilidades de este filme. Ellos, su presencia, salva esta serenata.

Muchas gracias por su incondicional lectura de este espacio.

Un cariñoso saludo.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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