Un director con otra visión del cine: Terrence Mallick

TERRENCE MALLICK (Texas, 1943)

He querido investigar exhaustivamente cuál es la opinión popular sobre la obra de este director. Para ello, me he metido en otros blogs, me he leído su biografía y filmografía en Wikipedia, he visto tres films de su limitada carrera cinematográfica.. Mi idea sobre el trabajo de este director ya estaba forjada desde un principio pero quería y debía comprobar qué dicen de él cuantos le han seguido en su trayectoria o cuantos han pisado el cine para disfrutar de alguna de sus creaciones o incluso, de todas. No soy una persona que critique negativamente y en su totalidad lo que alguien ha realizado pero no puedo evitar pensar que el objetivo de este hombre como director de cine no es llenar salas o, mejor dicho, no es mantener las salas llenas durante un tiempo prolongado. La publicidad que se da de sus películas es excelente, el elenco de actores y actrices que elige es impresionante pero la manera en que transmite al público lo que sea que quiera transmitir no es la adecuada, o por lo menos no es lo atractiva y amena que debería ser para hacer que su imagen no se vea perjudicada por el espectador cuando salen los créditos finales de sus películas. Por supuesto que, como siempre, hay opiniones de todos los colores pero la perspectiva de muchos cinéfilos es que su propósito es “dormir” al espectador y es totalmente respetable. El cine con mayúsculas debe dar un mensaje, por supuesto, pero ese mensaje tiene que ir acompañado de muchos factores que deben tenerse en cuenta: un ritmo ni muy rápido ni muy lento, cierta acción, buena música que no relaje excesivamente pero que tampoco ponga la cabeza como un bombo, una secuencia de escenas con sentido, bien argumentadas, una trama que se pueda seguir durante el tiempo que dure, nada de vacíos de contenido, nada de excederse en secuencias en las que sólo hay voz en off o sólo silencio, nada de metáforas incomprensibles, muy complejas o carentes de interés… En el término medio está la clave. Si un director desea que su película llegue, no puede construir un mensaje con metáforas que sólo le llegan a él y a cuatro personas más. Si una película va dirigida a un público muy amplio y se pretende que sea captada por toda esa gente, la idea es “atraer” no “aburrir”. De alguna manera te las tienes que ingeniar y dar las vueltas que sean necesarias para “enganchar”. Desde mi punto de vista, hacer una buena película no es sólo llenar salas.. es hacer que la gente reflexione pero evidente es que nadie puede reflexionar si se ha dormido viendo una película determinada, nadie puede hacerlo si estaba deseando que esta terminara de una santa vez. Es así y no hay vuelta de hoja. No nos equivoquemos, no por hacer una película “infumable”, el director es más inteligente y no por haber experimentado un bostezo incontrolado con determinado film, el espectador es menos inteligente. El hecho de lanzar ideas o mensajes subliminales complicados para mucha gente que intenta pasar un buen rato en el cine, no es un signo de genio; esto en un director, es un signo de estupidez. En primer lugar, porque la gente va a repudiar su trabajo; en segundo, porque su mensaje no va a llegar; y en tercero, no menos importante, porque no va a poder compensar los gastos acarreados en el rodaje, montaje y publicidad de esa película y por tanto no va a tener ganancias económicas. Les pongo un ejemplo: si un maestro se pone a explicar una integral a un niño de ocho años denota que es inteligente para sí mismo, por supuesto, pero es estúpido a la hora de hacer su labor, que en este caso concreto, es enseñar, ya que el niño va a pasar de esa explicación (con motivo). Pues lo mismo ocurre con un director y el público que se sienta delante de la gran pantalla para disfrutar del cine en todo su esplendor.
Una película cualquiera dentro de la normalidad podrá ser elogiada por su reparto, por su banda sonora, por su fotografía, por su sinopsis, por su guión.. pero todo esto pasa a un denigrante segundo plano, deja de tener importancia si la idea clave se pierde en el transcurso de la película, si el mensaje se camufla en exceso con atracciones y aspavientos, si el espectador pierde el interés, la comprensión, el hilo, el sentido, por aburrimiento o simplemente por no entender nada o por distanciamiento total hacia su propia realidad.
Que nadie me malinterprete, el cine no tiene que ser simple, superficial o irreflexivo. Tiene que ser enriquecedor y con un mensaje lo más directo posible dentro de las posibilidades que el Séptimo Arte ofrece, con dosis de cierta objetividad pero también intentando que el espectador se pueda sentir identificado. Un buen director debe evitar que su visión personal del mundo quede tan “embotellada” y tan “empañada” en su película que nadie pueda ver más allá, que nadie pueda participar de eso salvo las personas que piensan como él.
Terrence Mallick resulta ser un director diferente, peculiar en su manera de presentar su obra y no por ello, no respetable o incluso, para algunas personas, admirable. Su prisma de cómo ver la realidad es confuso, insultante para quienes han pagado un dinero por ver algo en el cine y se han quedado estupefactos, espectacular para aquellos que han tenido el gran privilegio de entender sus mensajes y además, compartir su visión.
Yo no les voy a decir que este director es un “somnífero” básicamente porque yo no me he dormido nunca con ninguna película por mala que fuera y tampoco les voy a desanimar a que vayan al cine, simplemente les diré que las películas de este señor son muy lentas y que cada detalle cuenta, así que mantengan los párpados arriba y presten mucha atención. Si así lo hacen puede que al finalizar la película tengan las ganas suficientes como para iniciar una interesante tertulia con su(s) acompañante(s), plantearse muchas preguntas transcendentales o sólo preguntarse a sí mismos qué es lo que han visto y por qué, que no es poco.
Sepan que el amor, el drama y las inquietudes humanas destacan en toda su obra.
 
  • Lanton mills (1969)
  • Malas tierras (1973)
  • Días del cielo (1978)
  • La delgada línea roja (1998)
  • El nuevo mundo (2005)
  • El árbol de la vida (2011):
GALERÍA DE IMÁGENES

¿Qué decir sobre “El árbol de la vida”? Esta película abarca todo un entresijo de valores, un compendio entre educación y familia que forma a un ser humano y le da identidad a lo largo del tiempo que dura su existencia. Viene a decir que lo que vivimos en la infancia nos acompaña siempre en la edad adulta. Todo cuanto nuestros padres nos inculcaron de niños termina siendo un amuleto que va con nosotros siempre para actuar, decidir y en definitiva, vivir, teniendo en cuenta unas bases, unos principios, una manera de pensar y obrar. No importa cómo nos llevemos con nuestro progenitores, sus enseñanzas quedan marcadas en nosotros y por mucho que queramos distanciarnos de ello, por mucho que se desee negar o repudiar, no hay nada que hacer. Somos quienes somos, nos comportamos como nos comportamos siguiendo un patrón que vemos, sentimos y hacemos nuestro desde que nacemos en el seno de una familia. Todo se transmite: lo bueno y lo malo. ¿Qué ocurre pues si una familia funciona en su día a día con un arraigado pensamiento cristiano tal y como aparece en esta película? ¿Qué diferencias se manifiestan? En primer lugar, Dios forma parte de ese día a día, de las mentes que conforman esa familia. A Él rezan, a Él piden perdón por las ofensas y actos, a Él dan las gracias por cada cosa que tienen y han logrado, ya sea algo de tipo más humano (salud) o material (trabajo). Dios está para salvaguardar las almas, para corregir los defectos humanos que un día Él dio, para intentar que todos sean buenos, pacíficos y tolerantes con el prójimo y consigo mismos. El hombre recurre a Él para resolver cuestiones que solos no podemos aclarar ya que son preguntas transcendentales, sobre las que no tenemos noción ni control. En la película sobreviene una gran desgracia a la familia protagonista, quizás lo peor que a un ser humano le puede tocar vivir: la pérdida de un hijo. El Cristianismo como tal, acepta el profundo dolor de esos padres pero proclama no el espíritu rebelde o vengativo de esos padres que se sienten traicionados por Dios, sino todo lo contrario, la paz interior al llegar a entender que la muerte de ese hijo no ha sido en vano pues hay que aceptar la voluntad de un Dios que se supone es todo bondad. La madre del chico de diecinueve años, al final de la película, acepta, se resigna y parece entregar a su hijo a Dios con valor y convencida de que tiene que ser así, sin porqués, sin cuestionarse nada más. Todo se reduce a que ha sido la voluntad del Señor y somos sumisos y obedientes en sus manos. Él nos da la vida y nos la quita a su antojo y no hay más. Habrá gente que comparta esta visión, habrá otra que esto le suene a cuento chino y la película resulta polémica en ese sentido pero, ante todo, respetable. En este film se debaten grandes dilemas morales y algunos de estos son: si soy justo y soy bueno y sigo cada día a Dios y resulta que siendo así, también me puede tocar sufrir, o vivir una gran desgracia o una gran pérdida, una enfermedad, o incluso morirme.. ¿quién es Dios entonces? ¿dónde está cuando se le necesita? ¿qué diferencia con respecto a Él tiene el ser humano si es indiferente que se sea bueno o malo? ¿cómo nos compensa? ¿acaso no existe la justicia en ese plan “divino”? En la línea de esta última pregunta, comprobarán en la película que el niño que se hace mayor sin problemas es el que tuvo pensamientos de asesinar a su padre en la infancia, mientras que el pequeño que es todo corazón, resulta ser el que muere con diecinueve añitos. El tema da para reflexionar aunque no lleguemos nunca a quedarnos satisfechos con las respuestas ya que se quedan en meras conjeturas o simplemente en ideas sueltas que a muchas personas no convencerán nunca. 
La película es muy compleja en tema y en metáforas y se muestra muy difusa ante los ojos de muchos espectadores, además de extremadamente pausada. Desde mi punto de vista, la película es salvable e incluso interesante desde que termina lo que yo llamo “documental de la 2: el origen del universo” hasta que finaliza la vida familiar en los años 50 con Brad Pitt de padre de familia y aparece Sean Penn subiendo un ascensor con “voz en off”. Tengo que decir que no es por ser una fiel seguidora del actor pero reconozco que el Sr. Pitt ha bordado un papel que jamás había interpretado antes, un papel muy alejado de todo lo hecho hasta ahora. Impresionante actuación y un “chapó” más que sincero por su imagen: de 10.
También es preciso destacar el día a día de una familia formada por cinco miembros (el matrimonio y tres hijos varones) teniendo en cuenta que todo acontece a mediados del siglo XX. Podrán observar que tanto el padre como la madre tienen una visión completamente opuesta en la educación de sus hijos. Así, el padre representa la severidad, el respeto absoluto de los demás hacia él mismo, la obsesión por inculcar la fuerza, la disciplina, el esfuerzo y la maldad para ser alguien importante en esta vida y su respuesta ante los errores es el castigo. La madre representa, sin embargo, la bondad, la paz consigo misma y con los demás, aborreciendo el castigo e intentando que sus hijos se den cuenta de qué está bien o mal por sí mismos, sin humillaciones ni represalias. Se percatarán también de que la comunicación entre los dos progenitores es casi inexistente. Llegué a pensar que se transmiten los mensajes mediante la mirada o quizás con un sistema más complejo de telepatía. En resumen, se muestra una antítesis entre la sumisión/resignación de la esposa frente a la autoridad/dominio del marido.
Entrando en detalles menos evidentes.. fíjense en la ropa que lleva la señora de la casa (la madre) y comprobarán que sólo viste con colores vistosos y alegres cuando el marido está de viaje. Pueden entenderlo como que sólo es feliz cuando su marido no está, quizás sea una idea muy extrema; opto por pensar que cuando él marcha, ella recupera cierta libertad para poder disfrutar de lo que sólo le gusta a ella sin dar explicaciones, incluso para poder estar con sus hijos y educarlos con su manera de ver el mundo. 
Después de lo comentado hasta ahora pensarán que la familia que aparece en esta película es monstruosa, seguramente ya estén pensando al leer mis palabras en el divorcio. Pues no, nada de eso, esta familia permanece unida no porque “aguantar” era lo que se estilaba por aquel entonces, no. Se mantiene unida porque hay amor entre sus miembros, entre los cinco, sin excepción. A lo largo de la trama verán que todos se quieren, que aun siendo muy diferentes, se aman; que cada uno tiene su carácter pero todos interiormente tienen buen corazón. Todos, repito, sin excepción, llegan a sentirse culpables por sus propias acciones, todos piden perdón en el momento más oportuno, todos llegan a reconocer sus faltas y a expresar cierto remordimiento…
La película es muy rica en valores y el hecho de que la familia no se plantee separarse (recordemos que se encuentran en EEUU) implica un compromiso, una responsabilidad, un respeto y un cariño que hace que ninguno mande todo al garete a la menor complicación. Sí, damas y caballeros, también en esto nos chocamos con la visión cristiana que el director ha querido dejar impresa en esta obra cinematográfica: la importancia del sacramento del matrimonio y cuanto conlleva “hasta que la muerte les separe”.
En el hipotético caso de que se animen a ir al cine a ver “El árbol de la vida” (¡yo lo he hecho y no me arrepiento del todo!), descubrirán que les fascinará o les horrorizará, tal y como ocurre con la Ópera. No hay espacio para las medias tintas.
Sepan también que el fin de semana de su estreno (16/09/11), esta película fue número uno en recaudación en taquilla en España.
Crítica escrita por Gema Mª Gómez del Barco.
***** 
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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
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3 respuestas a Un director con otra visión del cine: Terrence Mallick

  1. gema82 dijo:

    ¡Hola, amables lectores! Espero que este nuevo post sea de su agrado. Ojalá se animen a participar comentando o expresando su opinión. Hay cabida para las personas que hayan visto la última película de Mallick, para los que no, o para los que hayan seguido la obra de este original director. Muchas gracias.

  2. gema82 dijo:

    ¡Vaya! En esta encuesta, Brad Pitt va quedando bien pero su película.. ¡anímense a verla y a opinar! 🙂

  3. gema82 dijo:

    ¡El colmo de los colmos sobre esta película de Terrence Mallick!

    A una amiga le ocurrió hace unos días que hasta la taquillera de los cines les sugirió que no gastaran dinero en verla, que apenas tenía diálogo y que era muy larga..

    Ni siquiera hay buena publicidad por el bien del negocio.

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