Ciclo Palomitas XXXI: El cine no cuelga los hábitos

El fraile Tuck. Robin Hood (1973). Disney.

“CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO, SANCHO”

(Palabras de don Quijote en la obra El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Parte II. Capítulo 9.)

“EL HÁBITO NO HACE AL MONJE”

(Proverbio español)

¿Alguna vez se han planteado el impresionante número de películas que tienen contenido eclesiástico o que reflejan algún vínculo con la Iglesia directa o indirectamente? Si nos decantamos por cine que transcurre en la Edad Media, no encontraremos ni una sola obra en la que un siervo de la Iglesia no haga acto de presencia o incluso tenga un papel relevante; si no es así, seguramente aparezca una edificación, algún símbolo o quizás, la celebración de algún sacramento. Y es que la Iglesia ha formado siempre parte de la historia en el mundo occidental, por ello, no es de extrañar que el Séptimo Arte tenga presente esta institución, ya sea desde un punto de vista positivo y de respeto o, por el contrario, desde una perspectiva crítica, oscura y degradante, que en determinados casos no está carente de veracidad y realismo histórico.

Estamos acostumbrados a ver, por ejemplo, al pastor de barrio entregado y humilde (Robert de Niro en Sleepers) en un barrio de Manhattan conocido como Hell’s Kitchen o Clinton, al reverendo presbiteriano que predica en su parroquia con posibilidad de formar una familia en parajes de Montana (Tom Skerritt en El río de la vida), al joven reverendo de fuertes principios en la Boston de finales del siglo XVII (Gary Oldman en La letra escarlata), al humilde fraile que se esfuerza por conseguir motivar a los feligreses de su pueblo en tiempos de Robin de Loxsley (Fraile Tuck), a la beata monjita (Audrey Hepburn en Historia de una monja) que después de un tiempo haciendo el bien y pensando en los demás se percata de que no es ese su camino… ¡y un largo, larguísimo etcétera!

El Juez Frollo. El jorobado de Notre Dame (1996).

¿Qué imagen les viene de la Iglesia cuando piensan en cine? Si se centran en cine español, se darán cuenta de que esa imagen que quiero que se forjen se puede asociar con el “simpático” juez que aparece en la película de animación de la Disney El jorobado de Notre Dame. Les cae bien, ¿a que sí? (risas)… Supongo que saben a qué me refiero. No creo que les pille de sorpresa. Bien sabido es que los directores de cine en España se inclinan en su mayoría por ideas políticas de izquierdas y laicas y por eso mismo, no es extraño que las películas que tenemos en las que la Iglesia hace acto de presencia (que por otra parte, son muy numerosas dado que España ha sido un país mayoritariamente católico) no transmitan una visión de adulación y afecto por la institución eclesiástica precisamente. Así, a voz de pronto, me viene la serie más que actual “Águila roja”, en la que hemos podido comprobar desde el primer capítulo que la persona representativa de la Iglesia en este caso, el Cardenal Mendoza, interpretado por el actor José Ángel Egido, manifiesta un perfil de personalidad digno de analizar: ambicioso, impío, manipulador, promiscuo y con pensamientos homicidas que materializa sin ningún tipo de sentimiento de culpabilidad o arrepentimiento. Vamos que se ha pasado todos los votos por el arco del triunfo… perdón por la vulgaridad pero qué más se podría decir al respecto.

Por otra parte, y ya que he mencionado la película de animación “El jorobado de Notre Dame”, diré que hay un caso claro, esta vez, del buen hacer de la Iglesia en la figura del arcediano que aparece; este hombre impide que el malvado juez se deshaga del pequeño Quasimodo, implorándole que lo cuide y proteja como si fuera hijo suyo, y así lo termina haciendo, afortunadamente.

Otro ejemplo lo tenemos en la famosa serie televisiva de principios de los 80, conocida como “El pájaro espino” (The Thorn Birds, 1983), dirigida por Daryl Duke y protagonizada por Richard Chamberlain, Rachel Ward, Barbara Stanwyck y Christopher Plummer. Dicha serie fue seguida por un gran número de personas; tuvo muchísimo éxito. En ella nos encontrábamos con un hombre cuya vocación parecía estar dentro de la jerarquía eclesiástica pero cuyo corazón estaba fuera de ella y pertenecía a una única mujer, al amor de su vida. No es que nadie considerara que el protagonista, el cura católico Ralph de Bricassart fuera un hombre malvado. Nadie pensó eso mientras seguía día tras día la trama. Únicamente fue un ser humano que se dejó llevar por el corazón en su vida personal (entregándose a una mujer) y por la ambición en su vida profesional, intentando ascender más y más deseando en lo más profundo de su ser, lograr ser Papa. El hecho de no optar cuando pudo por un camino o por otro, el hecho de no consagrar su vida a una de las dos posibilidades que se le brindaban, le marcó hasta tal punto que terminó pagándolo con un final doloroso y trágico para él mismo. No fue malo pero sí que pecó de quererlo todo, de estar como se suele decir en España, al plato y a las tajadas. Podríamos, quizás, compararla con la serie española “La señora” (2008), con Adriana Ugarte y Rodolfo Sancho, por aquello de tratar también un amor “prohibido” pero bueno, habría muchos matices diferentes a destacar.

No podemos hablar de Iglesia y cine si no mencionamos y destacamos una película de 1968, cuyo máximo protagonista fue Anthony Quinn y que fue dirigida por Michael Anderson. Sí, me refiero a “Las Sandalias del pescador”, adaptación de un best seller de Morris West que plantea la ingeniosa posibilidad de que una persona de nacionalidad rusa lograra convertirse en Papa. Muchos son los críticos que opinan que pese a la larga duración de la película en cuestión, se intenta abarcar mucho quedándose la trama bastante corta. No hay implicación en todos los focos que se abren en la trama. El drama interno del protagonista con su conciencia, un cura con un punto de vista muy personal y moderno sobre el Cristianismo, la evidente crítica al funcionamiento del Vaticano, la fábula político-social, el conflicto chino-ruso, la crisis conyugal de un comentarista de televisión… todo ello conforma la trama pero cada uno de estos afluentes no llegan a desembocar con fuerza, se quedan simplemente en hilos de agua. Puede que así fuera lo pretendido, quién sabe. No casa muy bien la apertura de muchos flancos y el límite de tiempo de duración de una obra cinematográfica. Cierto es, pero a mí me resultó una excelente película, con una brillante interpretación por parte de Anthony Quinn y una trama la mar de interesante. Engancha, y el discurso final de Anthony Quinn como nuevo Papa es inolvidable: humano y humilde. Vean…

Aun cuando hablase todos los idiomas humanos y evangélicos si careciese de caridad yo sería como un tambor hueco o una esquila; aunque mi fe moviese todas las montañas de la tierra, si me faltase caridad, yo nada valdría… En nombre del Espíritu, enajeno todo el oro y piedras preciosas de los relicarios y, en primer lugar, las que adornan mi tiara para aliviar a nuestros hermanos hambrientos… y si en virtud de esta hipoteca, la Iglesia tiene que pordiosear como los mendigos, sea en buena hora. Yo no desmentiré esa hipoteca y por ningún concepto la reduciré. Y ahora, invito a los magnates del mundo y a todos los acomodados a compartir su abundancia con aquellos que nada poseen.     

Creo que a todos interiormente nos gustaría que alguien así, con esa claridad de ideas, con ese espíritu de sacrificio y con ese corazón, se sentara algún día en la silla de San Pedro, ¿verdad? La Iglesia hace mucho tiempo que pareció olvidar que Jesucristo en su momento portó en su cabeza una corona de espino…

El cine ha sido y supongo que seguirá siendo crítico, no tanto con los cristianos en general, sino más bien con los que se han propasado, o han utilizado su convencimiento para hacer adeptos a la fuerza, para maltratar o abusar de su poder, o han hecho gala de su radicalismo y aislamiento mental. El Séptimo Arte ha mostrado con frecuencia a la galería situaciones muy reprochables social y legalmente ya que nadie es perfecto y los errores, muy graves en muchos casos, se han cometido, nos guste o no. Desde mi punto de vista, el cristiano, como cualquier otro ser humano, debe aceptar y respetar la crítica que en ocasiones otorgan los argumentos cinematográficos.

En la película “La duda” (2008) podemos ver esa desconfianza casi ciega de alguien que pertenece a la Iglesia (hermana Aloysius Beauvier, Meryl Streep) hacia alguien que también (padre Brendan Flynn, Philip Seymour Hoffman) y aún así, queda registrado ese margen de culpabilidad no demostrada, quizás algo que en la actualidad le ocurre a mucha gente. Por otra parte, en la película “Los niños de San Judas” (2003), el espectador es testigo del innegable maltrato, abuso y asesinato de un niño por parte de uno de sus maestros (un cura) en el reformatorio y hasta el final, asistimos al drama de ver cómo se defienden los unos a los otros y cómo tapan o quitan importancia a los delitos que se cometen día tras día. Casualmente, el protector y defensor de los menores resulta ser un profesor laico (Aidan Quinn) que llega al reformatorio y que se preocupa por el bienestar de los infantes. Él es el que no se corta ni un pelo a la hora de informar de lo que realmente ocurre dentro de esas paredes y eso en la película le honra.

Siguiendo en la línea de comentar películas relacionadas con el ámbito eclesiástico, quiero recalcar “Sleepers” (1996), dirigida por Barry Levinson y que cuenta con un reparto excepcional: Kevin Bacon, Billy Crudup, Robert De Niro, Minnie Driver, Ron Eldard, Vittorio Gassman, Dustin Hoffman, Jason Patric y Brad Pitt. Tiene una maravillosa crítica y es muy recomendable para ver. En ella destaco el papel de Robert de Niro como el Padre Bobby pues es digno de elogiar su forma de ser y su preocupación por mantener a los menores de su barrio alejados de la mafia. Él se comporta como un padre, como un amigo, como un confesor cuando se le requiere, cuando se le necesita, cuando se le pide ayuda. Desde mi punto de vista, en él se encierra todo cuando debe hacer la Iglesia por los demás. Me encanta.

En el mundo del Séptimo Arte hay sitio para todo lo bueno y todo malo que es y que tiene la Iglesia. Disponemos ejemplos para dar y tomar de sufrimientos ocasionados pero también de buenas acciones. Nunca se me olvidará la escena en “Robin Hood: el Príncipe de los Ladrones” (1991), dirigida por Kevin Reynolds y con un reparto de lujo: Kevin Costner, Morgan Freeman, Alan Rickman, Christian Slater  y Mary Elizabeth Mastrantonio, en la que un alto cargo eclesiástico aparece recogiendo todas sus posesiones con la intención de huir y salvarse de ciertas acusaciones, entonces aparece el buen fraile y le ayuda a recoger para luego, una vez bien cargado de riquezas lanzarle por la ventana para su viaje final al infierno (esto en palabras del fraile). Era muy pequeña cuando vi este fragmento y me causó sensación. La Iglesia en muchos momentos ha estado tan implicada en la política, tan próxima a la Monarquía que se ha corrompido por tener excesivo poder, algo injustificable y difícilmente perdonable. Pueblos pasando hambre y la institución eclesiástica viviendo en la abundancia no tiene excusa que se precie. Hago mención de una cita que aparece en esta versión de Robin Hood: “No hay hombres perfectos, sólo intenciones perfectas”. Valoren ustedes si las intenciones de la Iglesia se aproximaron siquiera mínimamente a la perfección en determinados momentos… Alabo de la película “Robin Hood: el Príncipe de los Ladrones” que se manifiesten las dos caras de la moneda dentro de la Iglesia: el humilde fraile lleno de corazón que relata enseñanzas al pueblo en un lado de la balanza y el codicioso sacerdote en el otro; el bien y el mal.

Lamentablemente, son numerosas las películas de género histórico en la que el personaje relacionado con el Clero está directamente asociado con la gula, la traición, la ambición y el sexo, y si no, hagamos referencia a la gran familia Borgia, más concretamente a César Borgia, que fue durante su trayectoria de vida Obispo de Pamplona, Arzobispo de Valencia y Cardenal y que terminó sus días con una máscara en el rostro que tapaba los desagradables efectos en la piel de la sífilis y asesinado en la Batalla de Viana (Navarra). Eso por no comentar otras lindezas aún más graves de un completo tirano. Tenemos película española sobre esta familia, dirigida por Antonio Hernández, titulada “Los Borgia”, con Lluis Homar y Paz Vega, entre otros, y también tenemos serie de nacionalidad italiana de 2011, titulada de la misma manera pero dirigida por Neil Jordan y protagonizada por Jeremy Irons. Se ve que la famosa familia da mucho juego.

Se me ocurre, creo que ya para terminar, una última serie, dividida en dos capítulos, española, de contenido histórico, basada en una vida real y de reciente emisión en televisión, dirigida por Antonio Hernández y protagonizada por Pepe Sancho, titulada “Tarancón, el quinto mandamiento” (2011). Trata la vida de Vicente Enrique y Tarancón, cardenal español nacido en Castellón, reconocido por su relevante papel conciliador durante la transición española al frente de la Conferencia Episcopal. Su alto contenido político quizás echa para atrás a más de uno pero la trama está bien llevada y el polifacético actor borda el papel. Su interpretación, en mi opinión, es de lo más natural, como si hubiera nacido con la sotana puesta.

Voy a ir finiquitando este post porque si no, no termino nunca :-). Decir que cuando el cine critica leve o duramente a la Iglesia no es porque la tenga “enfilada” como muchos cristianos creen, es porque hay hechos que se deben conocer. No queremos una Iglesia perfecta (básicamente porque eso no puede ser) pero sí una que reconozca públicamente lo que se ha hecho, lo que se hace y lo que se hará mal y que actúe en consecuencia para que no se vuelvan a repetir actos que son indeseables en cualquier miembro que conforme una sociedad. No se puede predicar la ética y la moral cuando se consienten actos indecorosos. Como se suele decir: es preciso predicar con el ejemplo, en este caso, con el “buen” ejemplo. Los errores, si es que han sido tales, no se solventan mirando hacia otro lado o echando tierra encima; se acatan poniendo las medidas pertinentes para que no vuelvan a tener lugar. Cuando no se puede negar lo evidente, no queda otra que dar la cara, sin más, aunque cueste y aunque se nos echen encima.

“Historia de una monja” (1959). Audrey Hepburn.

Queridos lectores, se me ocurre que quizás, cuando lean este post, se acuerden de otras muchas películas que manifiesten contenido religioso así que será un honor poder contar con sus comentarios. Esta vez la encuesta no será una pregunta sobre la temática tratada sino que pretendo que sea una evaluación “popular y pública” de mi trabajo.

Muchísimas gracias.

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
Esta entrada fue publicada en Cine y Literatura, Introducción, Lo oculto tras el telón. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Ciclo Palomitas XXXI: El cine no cuelga los hábitos

  1. gema82 dijo:

    Existen dos películas muy recientes que tratan temática religiosa, de manera ficticia. Doy una pista: ambas están basadas en novelas de Dan Brown… Podríamos comentar mucho sobre ellas, ¿no creen? ¡Diviértanse comentando! 🙂

  2. Pepe Louis dijo:

    Hola. Se nota que este post ha requerido tiempo y esfuerzo. Por supuesto no están todas las películas que tienen contenido religioso pero sí que, con las que están, podemos hacernos idea de lo que se ha querido expresar en esta entrada. No creo que nadie pueda ofenderse ni llevarse a engaño, cristianos y no cristianos. El cine es lo que es, un arte, y como tal tiene total libertad para expresar lo que quiera. El espectador no debe sentirse mal. Hay hechos buenos y hechos malos como en todo y no conviene mantener oculto nada. Esas dos películas “sin título” que mencionas en tu comentario, gema82, son muy relevantes y me encantaría hablar sobre ellas más distendidamente. Creo que a Tom Hanks así le gustaría… 🙂
    Gracias y nuevas y renovadas felicitaciones por este completo post.
    Un cordial saludo.

  3. Peggy dijo:

    Buenas noches. Este post me ha parecido interesante y que trata un tema polémico hoy. Pienso que la Iglesia debe reflexionar sobre varios temas. Creo que no lleva el camino correcto. Se ha alejado mucho de sus orígenes y a la vez no ha tenido ninguna intención de evolucionar y adaptarse a la sociedad actual. Por otra parte, creo que el cine nos ha abierto una ventana hacia lo bueno y lo malo de una institución que, con situaciones diversas, se ha ganado la desconfianza y la decepción de quienes podrían haberse animado a seguirla.
    Me gusta mucho el post. Enhorabuena.
    Saludos

  4. gema82 dijo:

    Este viernes 1 de junio a las 21:30 en La Sexta Columna se emitirá el documental “Iglesia y crisis: los intocables de Rouco”. A ver qué nos cuentan…

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