Ciclo Palomitas XXXVI: La labor educadora en el 7º Arte

Hola, estimados lectores. ¿Cómo están? Hoy el nuevo post tendrá como tema central la educación con mayúsculas y todo lo que la misma implica, relacionada con el Séptimo Arte… y para dar una nota de color diferente, expresaré opiniones sobre la actualidad en este terreno en España, que creo, merece la pena plasmar en este pequeño espacio internáutico.

“The School of Rock” (2003)

En el cine estamos muy acostumbrados a ver una figura del maestro preocupado por su labor, una labor que en este país no está lo reconocida que debiera y es que, en mi opinión, cometemos un craso error, pues igual que el médico salva vidas, el maestro contribuye al enriquecimiento de las mismas. En las películas vemos hombres y mujeres que dedican su día a día a educar y formar infantes y adolescentes que son el futuro de nuestra nación. Vemos personas con vocación en la enseñanza que no sólo inculcan o transmiten conocimientos de una materia o asignatura determinada, sino que motivan en el aprendizaje y ofrecen todas las herramientas necesarias para que esos seres humanos del mañana se enfrenten a la vida de un modo más real, valiente y sabiendo lo que se hacen, conociendo las verdades de la vida y el hecho de que no están solos, que viven en sociedad. En la película “El Club de los Emperadores” (2002) vemos a un profesor (Kevin Kline) comprometido con sus discípulos hasta la médula. Claro que le importan los resultados académicos pero durante toda la trama anda volcado en que esos jóvenes se den cuenta de lo importante que es el honor, y caminar por la vida con principios sólidos que les guien.

“El Club de los Emperadores” (2002)

El maestro es alguien vital en cualquier sociedad que desee crecer y adaptarse a las novedades del mundo. No es alguien que ha hecho una carrera universitaria estúpida, no es alguien que “cuide” niños durante unas horas mientras los padres trabajan, no es alguien sin autoridad ninguna a quien cualquier padre puede menospreciar, insultar e incluso pegar. ¿Sabían que hace cincuenta años, el maestro se codeaba con las personalidades más influyentes de un pueblo: cura, médico y alcalde? ¿Sabían que un maestro no hace tanto tiempo tenía libertad y autoridad total para “educar” a sus alumnos sin que nadie se entrometiera en su labor? ¿Sabían que lo que un maestro dijera era relevante y los padres no sólo permanecían atentos sino que agradecían que alguien pudiera “encauzar” a sus hijos e hijas? De esto no queda absolutamente nada en España. Fernando Fernán Gómez en “La lengua de las mariposas” (1999) borda una interpretación brillante en la que él es un maestro de la “vieja escuela”: muestra respeto, atención y afecto por todos sus alumnos, les enseña a ser, a ver y a aprender de la naturaleza y transmite un entusiasmo que dibuja cómo debe ser un buen docente: entregado, comprometido y motivador, pero también valorado, respetado y arropado por las familias (independientemente de la problemática política que completa la sinopsis).

“La lengua de las mariposas” (1999)

El maestro, con el paso de los años, tiene reconocimiento cero y sus estudios son considerados irrelevantes, como si cualquiera pudiera estar frente a veinticinco pupilos, como si todo el mundo pudiera hacer esa función. Pues que sepan que no es así, y si no lo creen, permanezcan en un aula de lunes a viernes seis horas diarias y se darán cuenta de que a día de hoy, lo más coherente es dimitir. Dimitir no por los pequeños y jóvenes, que son la materia prima de esta profesión, sino por una falta de apoyo social, por una carencia total de reconocimiento y por un trato por parte de los padres de irrespeto e infravaloración, considerando al profesor una mera figura de “guardaniños”. No confundan, muy señores y señoras míos, un maestro y un profesor no son técnicos de guardería. Sus funciones no son cubrir las necesidades de protección, higiene, entretenimiento y alimento. Sus funciones son inculcar conocimientos, transmitir valores, motivar para el aprendizaje, concienciar de la importancia de estudiar y preparar para la vida, para que de mayores no sean engullidos por el cruel mundo.

“Poli de guardería” (1990)

En los tiempos que corren, a todas las dificultades citadas se unen en la Escuela Pública todas las medidas a consecuencia de la crisis económica por la que atravesamos: recortes salariales y pretensión aún no consensuada de aumentar la ratio en las aulas y el número de horas lectivas. Partimos de la base de que los niños y adolescentes, en una gran cantidad, asisten al colegio sin educar (sinónimo de sin civilizar), labor que tiene que salir de la familia pues el maestro o profesor no hace milagros, por lo que la opción de aumentar la ratio es contraproducente tanto para los docentes como para los discentes. Por otra parte, incrementar el tiempo de curso es impartir y asistir a clase en el mes de julio, medida que en España con las temperaturas veraniegas que soportamos cada verano es insano e innecesario. Quien haya estado en un aula con veinticinco niños a mediados de junio comprueba que los niños están ya saturados, colapsados. Alargar el tiempo de curso es perder el tiempo, pues el cupo de poder aprender algo está cubierto con los nueve meses, ni más ni menos. No es excusa, es realidad. Si alguien, algún político, o política desea imponer estas medidas, que prepare plazas vacantes para el psiquiátrico porque van a hacer falta.

“Mentes peligrosas” (1995)

Cada final de curso los medios de comunicación hacen la siguiente pregunta: ¿qué van a hacer los padres con los hijos ahora que las clases han terminado? Lo siento pero esta pregunta, que se ritera año tran año, me indigna. Es así. ¿Qué se creen que es el colegio? Si la realidad es que han tenido hijos, ¡acátenla! Parece que los maestros tienen que estar todo el año a su disposición para tener a sus niños y niñas seguros en clase y alimentados en el comedor y ¿por qué no abrir el centro educativo 365 días al año, 366 si es bisiesto? Soy consciente de que los padres de hoy trabajan y que disponen de muy poco tiempo para estar con sus hijos e hijas pero es que la solución no es explotar a los docentes, ni alargar el curso.

“El profesor Lazhar” (2011)

Lo académico no tiene nada que ver con esa poca disponibilidad de los padres. Para eso hay campamentos urbanos y rurales llevados por monitores autóctonos o nativos. Para eso hay actividades extraescolares de todo tipo. Para eso hay polideportivos. Para eso hay piscinas. Igual los ayuntamientos deberían promocionar mayor número de actividades para ocupar de una manera lúdica y didáctica los meses de verano. Igual los colegios pueden permanecer abiertos todo el año para uso de sus instalaciones con personal no docente que entretenga a los niños y les dé de comer si es menester pero no es labor del maestro. Esto es cuidar y entretener.

“Descubriendo a Forrester” (2000)

El maestro no estudia una carrera de cuatro años hoy día, para entretener a los pequeños de la casa. Si supieran la cantidad de amas de casas que solicitan comedor durante todo el curso, que envían a sus hijos las primeras a un campamento y que luego, son las que sugieren abiertamente que por qué no se alarga el curso escolar. Sinceramente, es respetable pero también vergonzoso. Díganme qué padres se están formando a día de hoy. No sé de qué nos sorprendemos con esta juventud, divino tesoro, que invade colegios e institutos en este país.

“Mary Poppins” (1964)

Quiero hablar ahora del origen de la destrucción del prestigio del maestro antaño. ¿Sabían que en Finlandia la carrera de Magisterio tiene una de las notas de corte más altas? ¿Qué supone esa realidad? Supone que quien se matricula en esta carrera es porque así lo siente, porque le gusta enseñar, porque la vocación corre por sus venas. El maestro es alguien muy preparado que tiene el apoyo y el reconocimiento social que se merece. ¿Qué ha ocurrido en España? Que la nota de corte era tan baja que se matriculaba hasta el apuntador. ¿Qué ha provocado esto? Ha provocado que la sociedad piense que la carrera es insignificante, las universidades han estado saturadas y una gran parte de los maestros que ejercían llevaban un postit de “incompetente total” pegado en la frente. Eso nos ha llevado a un nivel de calidad en la educación peor que malo pues los maestros estaban frustrados y los alumnos, sumamente desmotivados. Un caos.

“La sonrisa de Mona Lisa” (2003)

En la película “Rebelión en las aulas” (1967), el protagonista, Sidney Poitier, era ingeniero y termina trabajando como profesor en un instituto de nivel cultural y económico bastante bajo. No se engañen, es un caso excepcional. A un ingeniero, por muy inteligente que sea, le falta una preparación vital para dedicarse a la docencia: la pedagógica. Aquella que te prepara para saber cómo transmitir los conocimientos, cómo hacerte entender, cómo motivar, cómo adaptarte a la edad y necesidades educativas y didácticas del alumno. En esta película, topamos con un portento de hombre, cierto es. Lo tiene todo.

“Rebelión en las aulas” (1967)

En todas las películas que tocan la temática educativa nos encontramos con maestros y profesores absolutamente involucrados en el día a día del aula. Cuando se ve una evolución en el alumnado, una mejora, una pequeña luz que nos indique que un problema está cerca de ser solventado y es el propio docente responsable y generador de ese cambio, la satisfacción es tan grande que resulta prácticamente imposible tirar la toalla. Es triste que un niño te pueda hacer esbozar una sonrisa y la sociedad, por otro lado, te quite hoy día toda esa ilusión de ser cada día un mejor docente, que a eso es, al fin y al cabo, a lo que aspira cualquier persona que adore esta profesión.

“Los chicos del coro” (2004)

Por otro lado, me voy a atrever a hablar sobre “disciplina“, ese término erradicado del mundo educativo durante años por traer a la mente ideas relacionadas con el mundo militar, ejército, etc. Creo que siempre fue erróneamente entendido y pueden pensar lo que quieran pero la disciplina es control, organización por medio de normas y conocimiento de los límites: qué está bien y qué está mal, y eso es imprescindible en la educación de un niño. De hecho, existen cuatro películas claves para comprender este concepto tan polémico para algunos padres, psicólogos y pedagogos. Estas cuatro películas son: “Mary Poppins”, “El sustituto”, “Poli de guardería” y “La niñera mágica”. Este abanico de obras cinematográficas ofrecen de maneras diferentes qué es la disciplina, para qué sirve en la formación de un niño y qué repercusiones tiene en su edad adulta. Todos los espectadores quedamos estupefactos ante tal perfección de niñera… Mary Poppins era única en sus maneras. Daba una de cal y otra de arena y ninguno de los dos niños quedó traumatizado, más bien, todo lo contrario, llegaron a quererla muchísimo y lo mismo ocurría con “La niñera mágica” (2006). Arnold Schwarzenegger nos sorprendió con su faceta de maestro de Educación Infantil y futuro ex-policía en “Poli de guardería”. Se va viendo a lo largo de la trama su adaptación progresiva a los niños y acaba logrando un buen trabajo. No olvidemos tampoco que Tom Berenger era un ex-marine y mercenario de la CIA en “El sustituto” (1996) que finalmente termina lidiando con adolescentes problemáticos en un instituto. Se le evaluó con Matrícula de Honor ;-).

“El sustituto” (1996)

“El Club de los Poetas Muertos” (1989)

“Déjate llevar” (2006)

“Cadena de favores” (2000)

“Profesor Holland” (1995)

Contamos con un numeroso repertorio de películas en las que la enseñanza es el tema central de la trama y cada cual tiene su toque diferente. Se nos transmiten diferentes perspectivas pero la esencia es siempre la misma. Si existe atención, compromiso y entusiasmo, docente y discente llegan a buen puerto. Nadie dijo que fuera fácil pero la recompensa es impagable.

Les recomiendo todas y cada una de las películas que muestro mediante imágenes en este post. Unas son mejores que otras desde un punto de vista cinematográfico pero todas merecen ser vistas. Como cualquier cinéfilo o cinéfila que se precie, podremos así forjarnos una opinión personal y comparar.

“Ana y el Rey” (1999)

REAL COMO LA VIDA MISMA… 😦

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
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4 respuestas a Ciclo Palomitas XXXVI: La labor educadora en el 7º Arte

  1. Megane dijo:

    ¡Cuánta verdad concentrada! 🙂

  2. Txema dijo:

    Hola. Ya era hora de que alguien dijera con sinceridad por los graves problemas que pasan todos los días maestros y profesores en vez de criticar todo desde fuera, sin razón ni argumentos, sólo por puro egoísmo y conveniencia… Y esto va por los padres de hoy día… 😐 Educad como debéis a vuestros hij@s y dejad que el tutor y el especialista hagan su trabajo. Es muy fácil desproticar desde las gradas y no dentro del ruedo. Es bochornoso comprobar cómo en algunos casos los padres quitan la autoridad al docente delante de los propios niñ@s. Eso sí que es contraproducente y no dar una cachete en el culo bien dado cuando la situación lo requiere. Eso sí es educar.
    Por otra parte, me apasiona “El Club de los Poetas muertos”. ¡Oh, capitán, mi capitán! 😀
    Gracias por este post. A ver si despierta la sociedad española y espabilamos.
    Saludos y gracias.

  3. kitiaraum dijo:

    Es una pena que se olvidara de la magnífica “Lecciones inolvidables”, con E. J. Olmos. Su papel del profesor Escalante, además de estar inspirado en la vida real (el profesor Escalante aún vive) es magistral. Y la labor que realizó con sus estudiantes fue más magistral aún. Lo triste es que películas como esta no sean apenas conocidas.

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