Ciclo Chocolat I: La magnífica ciudad de Nueva York y el 7º Arte

Hay a un mínimo de personas que les “horroriza” Nueva York, suelen coincidir en argumentar que el ritmo de esta ciudad es tan exagerado que estresa y que salen de vacaciones para relajarse y descansar, en muchos casos, no para sentir agobio. Es una razón coherente y respetable, sin embargo, que este destino turístico guste o no depende en gran parte de la actitud con la que vaya el visitante o turista y también de sus preferencias. Si le afecta el ritmo de los neoyorquinos, no pise Nueva York. Si le gusta que sus vacaciones vayan más en la línea de una hamaca y un cocotero, no vayas a Nueva York. Si ansías descanso, silencio y naturaleza en estado puro, no se moleste en viajar a Nueva York. Esta inmensa ciudad resulta inquietante, apacible y acogedora a la vez, a aquellos turistas que adoran el ámbito urbano, que no sufren con las masas de gente en determinadas zonas, que les gusta un enclave animado, vivo, con ambiente y diversidad de gentes y culturas; que les atrae un sitio abierto al mundo donde las veinticuatro horas del día hay vida y todo se adapta a la manera de vida del visitante, y no al revés. Nueva York y libertad van de la mano pero no esta libertad mal entendida de hago lo que quiero cuando quiero y me da igual el resto de la gente… ¡no! Se trata de una libertad individual total pero sabiendo perfectamente que tu propia libertad va a ser respetada y tú vas a respetar la de los demás. Tus propios derechos no solapan los ajenos. Quien vaya a la ciudad de los rascacielos entiende cómo son los norteamericanos. Son perfectos en la convivencia, cada uno va a lo suyo y si por un casual se entrometen en terreno ajeno ya está en sus bocas ese “I’m sorry” tan marcado y sincero. El chismorreo, la crítica hacia los demás, el sentido del ridículo y el cotilleo no existen y por ello terminas comprendiendo cómo pueden convivir día tras día tantas culturas diferentes juntas sin terminar en una severa batalla campal. Por la calle puede ir la persona más extravagante del mundo y nadie se sorprende, nadie mira, nadie comenta, cada uno está centrado en sí mismo, en su propia vida. Como todo en este mundo tiene su parte negativa… como nadie está pendiente de los demás, nadie es socorrido. ¿Han escuchado alguna vez que si alguien se muere en soledad en un piso de Nueva York, pasarán días antes de que alguien se percate de que en alguna parte hay un cadáver? Es muy triste pero es la realidad. Se trata de la cara oculta de la moneda.

Se han parado a pensar cuántas películas han sido rodadas en la ciudad neoyorquina… ¿un millar? ¿más? ¿menos?… La cuestión es que es el lugar por excelencia para situar una trama, ya sea romántica o de persecuciones.

En mi viaje vacacional he hecho varias rutas buscando puntos estratégicos en los que se habían rodado determinadas escenas de películas como “Tienes un e-mail” (1998), “La jungla de cristal 3. La venganza” (1995), “¿Conoces a Joe Black?” (1998), “Superman” (1978), “El secreto de Thomas Crown” (1999), “Hitch: especialista en ligues” (2005), “Grandes esperanzas” (1998), “Desayuno con diamantes” (1961), “Descalzos por el parque” (1967), “Mejor… imposible” (1997) y un largo etcétera.

Ya que estamos y que sé que les agradan los acertijos… ¿les gustaría adivinar algunos títulos de películas rodadas en Nueva York a partir de una imagen de determinada escena? ¿Por qué no? Vamos a ello… Será divertido.

Nueva York es el escenario perfecto y seguramente lo seguirá siendo. Es la ventana a la que el Séptimo Arte se asoma una y otra vez… y el espectador también.

En sucesivas entradas publicaré fotografías que hice en mi viaje en las que se pueden ver lugares en los que se rodaron realmente varias películas. Termino el álbum que estoy haciendo y me pongo a ello… 🙂

Al final de este post está incluida la pregunta que les hago, que no nunca puede faltar… ¡Anímense! La respuesta es muy, muy sencilla… 🙂

1ª fotografía:

2ª fotografía:

3ª fotografía:

4ª fotografía:

5ª fotografía:

6ª fotografía:

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
Esta entrada fue publicada en Anécdotas y vivencias de una cinéfila, Introducción. Guarda el enlace permanente.

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