Ciclo Chocolat XII: Contigo aprendí, cine de mi vida

CONTIGO APRENDÍ…

Hoy tengo la intención de crear un post diferente, más personal, más exclusivo de la creadora de este blog. Voy a empezar a plasmar lo que me salga, sobre el mundo del cine, por supuesto. No es cuestión de irme por las ramas. La canción que estoy escuchando en estos momentos es ideal y oportuna para que todo lo que deseo contar sobre este mundillo fluya. Se trata del tema “The way we were”, tema compuesto por Marvin Hamslich e interpretado por Barbra Streisand; se trata del tema principal de la BSO de “Tal como éramos” (1973), protagonizada por esta maravillosa dama y un encantador pero irremediable mujeriego Robert Redford.

Los mejores momentos de la película

Tras esta breve y musical introducción no puedo comenzar con el contenido propiamente dicho de este post sin antes decir a mis leales seguidores que disculpen la tardanza. El nuevo post se ha demorado en exceso y aunque no tengo una defensa justificada, diré y es un hecho que mi máquina de las ideas y sobre todo de la inspiración se colapsó no pudiendo cumplir así con la tarea que conlleva este blog (que me apasiona). Como saben, en Internet la oferta de la temática “cine” es enorme y no puedo ni quiero abalanzarme a publicar si no puedo dar lo mejor de mí. Intentaré compensar el daño con esta nueva entrada. Espero, de corazón, que la espera merezca la pena. Muchísimas gracias por su atención y paciencia :-).

Voy a ello, sin más dilación… Con el cine aprendí tantas y tantas cosas que me cuesta saber por dónde empezar. El Séptimo Arte abre los ojos al espectador, y de qué manera: ¡como platos! (a quien le guste, claro está). Muestra la vida de diferentes maneras y con distintos enfoques. Vemos esa gran pantalla ante nuestros ojos, y dentro de ella, imágenes en movimiento, imágenes que nos transportan a la vida de otra persona, a otro punto del mundo, a preocupaciones y emociones ajenas pero que nos identifican como seres humanos. El cine representa esa ventana al mundo y las lecciones van y vienen; incluso en la película más absurda e insignificante podemos encontrar indicios de algo que merece la pena saber, entender o que nos auxilia o alivia.

“Contigo aprendí”. Los Panchos. Tema que dedico al 7º Arte.

Contigo aprendí que… el amor no es un privilegio que cae del cielo sin pena ni gloria sino que requiere un sacrificio, una actitud, acciones pero también palabras y si no que se lo digan al Sr. Melvin Udall (Jack Nicholson) en la película “Mejor… imposible” (1997). Carol Connelly (Helen Hunt) sabe perfectamente que él es un maniático hombre que dice las cosas tal y como las piensa, sin ningún tipo de filtro. A pesar de ello, ella le ama. Sabe que él también la quiere, tiene detalles con ella, que llegan a ser tan relevantes como cargar a su propia cuenta los gastos médicos de su hijo. Ella, interiormente sabe que las acciones de él no son en vano sino que conllevan unos sentimientos detrás hacia ella y eso al principio a Carol le da un poco de reparo. Ella, en un momento determinado, accede a iniciar una relación con él pero él no rectifica su conducta y llega a herirla solamente con los comentarios que salen de su boca. Ella le da por perdido porque piensa que no cambiará nunca pero he ahí la sorpresa: Udall ha hecho un hueco en su propia casa para que se instale su vecino gay. ¡Por fin ha hecho algo por los demás! Se empieza a mostrar tal cual es. Ella comienza a ver que él tiene buen fondo y esa es la mejor conquista, independientemente de la frase que él tiene que meditar muchísimo para complacer la petición de ella de que le diga algo bonito. Después de pensarlo, dice: “Tú haces que quiera ser mejor persona”. No está nada mal, ¿a que no? 🙂

Contigo aprendí que… Los buenos no siempre salen victoriosos y los malos no siempre pagan su condena. Así, se me ocurre como ejemplo “Las dos caras de la verdad” (1996), con Richard Gere y Edward Norton, en la que el que parecía ángel resulta ser el demonio y sale impune y sonriente de la situación.

Contigo aprendí que… Hay películas preciosas, tan bellas que te dejan sin aliento pero el final no es lo que hubiéramos esperado o imaginado; después, lo piensas detenidamente y te das cuenta de que no podía haber sido de otra manera. Las cosas son así aunque no nos gusten. El cine es, a veces, engañoso. Al igual que muchos cuentos, se nos pinta la realidad de color de rosa pero todos sabemos que el cine, al igual que la realidad, no siempre es tan delicioso e idealista. Así, la historia de amor más impresionante que te puedas encontrar, puede desembocar en ruptura o en algo mucho peor como ocurre en “Memorias de África” (1985). ¿Quién no se acuerda (en sentido algo despectivo) de la “dichosa” granja que tenía la protagonista (Meryl Streep) en África, al pie de las colinas de Ngong, cuando la película termina? Nunca podré expresar con exactitud la rabia que se apodera de mí cuando los créditos finales hacen su aparición. La angustia y la impotencia me invaden. ¿Acaso no era hora ya de que ella, Karen, tocara un poquito la felicidad? Pues sí, así fue, la toca dos segundos de su existencia, desafortunadamente :-(.

Momentos hermosos de la película con BSO compuesta por John Barry

Contigo aprendí que… Lo que mal empieza, mal acaba. Así, pongámonos a comparar dos grandes clásicos del cine en lo que a trama me refiero: “Lo que el viento se llevó” (1939) y “Gigante” (1956). Encuentro una gran diferencia entre una historia y otra… La diferencia que marca el hecho de que dos personas se enamoren y se quieran desde el primer segundo (Jordan y Leslie Benedict) y que dos personas se unan cuando una ama (Rhett Butler) y la otra (Scarlett O’Hara) es una “oportunista” encaprichada de un tercero (Ashley Wilkes). No hace falta ser muy agudo para intuir cuál de las historias tiene más pinta de terminar bien, ¿no creen?

Contigo aprendí que…Triunfar en la vida no es sólo cuestión de inteligencia, ni siquiera cuestión de inteligencia (por sí sola). Miren si no en “Forrest Gump” (1994). En esta película vemos a un chico, Forrest (Tom Hanks), con capacidades limitadas que a fuerza de voluntad, humildad, bondad y esfuerzo logra un éxito evidente y palpable. Vean en contraposición la película “El indomable Will Hunting” (1997). El joven Will (Matt Damon) tiene un portento de mente pero su principal problema es que no sabe ser persona. Su soberbia, su incapacidad para hacerse querer y su desprecio por el resto de la humanidad por ser esta menos inteligente que él, le hacen ser el ser humano más estúpido de todos. En vez de aprovechar su potencial, lo tira por la borda pero para eso, para hacerle ver lo equivocado que está, tenemos al psicólogo Sean Mcguire (Robin Williams). Este señor le abre los ojos, descubriéndole que no sólo es un cerebro, también un corazón y que este corazón latente puede hacer de su inteligencia una virtud y no un estrepitoso fracaso.

Contigo aprendí que… Para que dos personas puedan disfrutar de una relación sentimental seria y duradera, el egoísmo, la ausencia de compromiso, la evasión de responsabilidades y el individualismo deben quedarse fuera de la ecuación. Así, se me viene de pronto como ejemplo a la cabeza la película “Separados” (2006). En ella nos encontramos a un hombre adulto (Vince Vaughn como Gary) que quiere vivir como a los quince pero con la mujer a la que ama a su lado (Jennifer Aniston como Brooke). Naturalmente y como el título perfectamente indica, acaban como acaban. Y, sin embargo, pongamos otra película opuesta a esta… en la que un hombre (Andy García como Michael Green) se ofrece por entero para que su esposa (Meg Ryan como Alice Green) salga de la bebida a pesar de que de ella sólo recibe quejas y desprecios durante gran parte de la trama. Les hablo de “Cuando un hombre ama a una mujer” (1994). Un romance contra viento y marea, por decirlo de alguna manera. Gran espectáculo digno de ver. Si algún día se animan y les apetece ver estas dos películas juntas, se percatarán de que discutir por el número de limones que hay que comprar para una cena familiar no parece (a simple vista) un motivo de ruptura cuando por otro lado vemos a una madre que descuida a sus hijas y a su marido por una botella y permanecen juntos hasta el final. ¿Son o no son incongruencias de la vida, digo, perdón, del cine? 😉

Contigo aprendí que… Hay que defender la justicia, la libertad, los principios, valores e ideas hasta el último aliento, ante el desacuerdo, ante la intolerancia, ante las trabas de la vida, aunque el mundo se ponga en nuestra contra y nos encontremos solos con nosotros mismos. Sir William Wallace (Mel Gibson) lo deja bien claro en su película “Braveheart” (1995). Es descuartizado, desmembrado por defender lo que era y lo que creía y aunque él murió, logró un objetivo claro y contundente para su pueblo: la libertad de Escocia. Su desaparición no fue en vano.

Podría no acabar nunca enumerando las miles y miles de cosas, lecciones de vida que con el cine aprendí… Seguro que tienen mucho más que decir. ¿Se animan?

¿Qué aprendieron con el cine, mis fieles lectores?

Por Gema Mª Gómez del Barco.

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
Esta entrada fue publicada en Anécdotas y vivencias de una cinéfila, Cine y opinión, Lo oculto tras el telón. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Ciclo Chocolat XII: Contigo aprendí, cine de mi vida

  1. Josune dijo:

    Precioso post. Has elegido muy bien las películas y, también, la canción. Es una de mi preferidas.
    Me guardo tu página para seguirte con mucho gusto. Sigue así. Muchos éxitos y un fuerte abrazo.

  2. Reyes Ramón dijo:

    Un artículo fantástico Gema, cuantas cosas se aprenden en el cine.
    Muchas gracias, y no dejes de escribir, me encanta leerte ! Un abrazo !

  3. María R. González-Calatayud dijo:

    Maravillosos artículo Gemma, es un placer leerlo y volver a disfrutar los sentimientos que nos provoca el buen cine. Y tantas lecciones aprendidas. Un abrazo.

    • gema82 dijo:

      Agradezco mucho tu comentario, Reme. Es bonito comprobar que os llega, de alguna manera, el amor y la admiración que siento por el Séptimo Arte :-). Un fuerte abrazo.

  4. Myself dijo:

    Del Séptimo Arte se aprenden tantas cosas…comparto cada una de las que has mencionado. Saludos a todos y a la autora del blog.

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