Ciclo Chocolat LIX: Una crítica personal “de película”: “Picnic” (Joshua Logan, 1955)

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Les dije, queridos lectores, que habría otra entrada en este espacio antes de lo que imaginaban y ven que así es. En la sobremesa de hoy he disfrutado, por segunda vez ya, del clásico “Picnic”, todo un melodrama dirigido por el tejano Joshua Logan (“La Leyenda de la ciudad sin nombre”, “Camelot”, “Sayonara”, “Me casaré contigo”…).

En esencia, este filme se reduce a la idea de aquel chico que conoce chica, y a aquella chica que conoce chico, y no hay mucho más, salvo que todo transcurre en un “largo” día, festivo (día del Trabajo), concentrado en una hora y 55 minutos que dura este trabajo, con seis nominaciones a los Oscar y dos estatuillas doradas (a mejor montaje y a mejor dirección artística). No todo es tan poco sorprendente si el chico es William Holden (Hal Carter) y la chica es Kim Novak (Madge Owens). El sueño casi exclusivo de las mujeres de la época por contraer matrimonio envuelve toda la trama. Una madre (Betty Field) obsesionada porque su hija logre un buen partido cuanto antes pues la “belleza” dura dos días (este es su argumento); una inquilina madura (Rosalind Russell), profesora de la escuela superior, que odia su trabajo y el estado civil de “soltera” y su único propósito es casarse con un hombre, aunque sea por la fuerza; y una preciosa joven (Kim Novak) de diecinueve años que le gusta más ser el centro de atención de los hombres que a un tonto un lápiz y que, aunque escucha bastante a su madre, es más receptiva a su corazón, que no a su cabeza, pues en el reparto de inteligencia, se lo llevó todo su hermana pequeña (Susan Strasberg).

William Holden (“Sabrina”, “El Coloso en llamas”, “Los vengadores”, “Álvarez Kelly”…) se mete en la piel de un hombre solitario, enérgico y con visible atractivo, que tuvo una infancia difícil, un padre alcohólico y que pasó por la universidad con una beca en deporte pero que no aprovechó la oportunidad formativa como debiera haberlo hecho. Lleva una vida de trotamundos y su única posesión son dos botas de cuero marrón que mantiene con esmero. Los dos protagonistas son personas muy diferentes a las que les separa edad y recursos. Ella tiene dos pretendientes por lo que debe elegir con quién de ellos quedarse pero tras unas horas de conocimiento, parece tenerlo claro. Es la magia de las películas, ¿verdad? Es decir, qué mujer en pleno siglo XXI, con diecinueve primaveras, se iría tras un absoluto extraño con el pensamiento de casarse con él. He ahí, pues, el amor de cine, con gran riesgo, aventura y sacrificio implícito, y cero quejas. ¿Amor o dependencia? Bueno, me dejaré de sacar tres pies al gato, y me centraré en el romanticismo y en el erotismo que se respira de principio a fin, por parte de ambos “tórtolos”. En su día, su estreno en la pantalla grande creó su polémica pues tampoco había una mentalidad lo suficientemente abierta para poder encajar que una joven de bien se fugara con un “vago” (calificación utilizada en la cinta). Por otra parte, él lleva consigo una fama, una reputación que le precede pero que no se merece en el “ahora” en que transcurre toda la trama. Le desvalorizan y le culpan cruelmente. El pequeño pueblo de Kansas no le ofrece la oportunidad de poder echar raíces en el lugar y así sentar la cabeza. La intolerancia y la reinserción social quedan mal pagadas en este filme.

Supongo que saben que el baile que los dos protagonistas se marcan se convirtió en el sello inconfundible de este trabajo, quizás lo más destacable y emocionante de la película. Puede que en la década de los 50 este drama sureño fuera censurable. Hoy es una joya de plata del cine clásico por la que todo espectador siente un especial cariño.

Valoro “Picnic”, sin más demora, con un 6’5/10. Es uno de esos títulos no caducos en el tiempo y que nos obsequia con una pequeña esperanza, y esta es que el mundo entre varones y féminas, el amor entre ambos sexos, se nos muestra más fácil, más sencillo de lo que a día de hoy es… o lo hacemos nosotros.

Muchísimas gracias por su lectura y paciencia.

Un abrazo.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
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