Ciclo Chocolat LXVII: Una crítica personal “de película”: “Inferno” (Ron Howard, 2016)


La película que hoy nos ocupa se basa en la tercera novela de la serie de libros de Dan Brown. Todos los seguidores de las aventuras de Robert Langdon teníamos grandes expectativas puestas en esta tercera adaptación cinematográfica.

Quizás las optimistas críticas leídas han hecho que los espectadores nos viniéramos muy arriba y lo que era cumbre se ha quedado en valle. Una vez vista, la sensación se queda algo pobre. Buenos y variados escenarios (Florencia, Venecia, Estambul), y una espléndida fotografía, junto a la interpretación siempre natural y agradable del Sr. Hanks, ofrecen a este trabajo un plus que supera la mediocridad pero que se queda a medio camino de la excelencia. Para mi gusto, la segunda parte, “Ángeles y Demonios”, sigue siendo la mejor de la trilogía. Dos caras bonitas, cada cual de su generación, Felicity Jones y Sidse Babett, acompañan al famoso profesor de Cambridge en esta nueva aventura.

La esencia de “Inferno” es la idea de que la solución a la crisis mundial que estamos viviendo consiste en deshacernos brutalmente y sin conciencia de media humanidad. Dicha “iluminación” viene de un multimillonario, todo un genio, cuya inteligencia se torna locura y maldad, indudablemente, manipulando a otros con su potencial. La reflexión no es tan descabellada. Todos sabemos que a lo largo de la historia, cualquier crisis se ha disuelto con una guerra… ¿y qué tenían en común todos los conflictos? Bajas humanas. Da qué pensar, sin duda.

Por otro lado, durante todo el transcurso de la trama la sombra del poeta italiano Dante Alighieri está presente… haciendo alusión el título al de la primera cántica de su archiconocida obra maestra “La Divina Comedia”. Su máscara en el Palazzo Vecchio, el mapa del Infierno de Botticelli… esas pistas, esos detalles que configuran esa búsqueda que engancha como ya pasaba también en las aventuras de Indiana Jones… pero sin llegar a lo que pudo haber sido, y finalmente, no fue.

Otra particularidad que debe constar es el ramalazo romántico que tiene este tercer descubrimiento: el profesor Langdon nos deja perplejos ante su realidad… un amor de juventud que aún no había prescrito se nos muestra como una novedad curiosa, pero tengo que añadir que muy poco convincente. Quizás los espectadores hemos asumido ya que el protagonista es un lobo solitario con otros objetivos más ambiciosos que el amor romántico. Sinceramente, el “tú a Cambridge y yo a Ginebra” no cuela. Resulta una excusa barata para algo que se supone fuerte entre dos personas.

Sin más, concluir en esta entrada con la valoración de “Inferno”, de un 6’2/10.

Muchas gracias y hasta PRÓXIMAMENTE.

Gema María Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
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