Ciclo Chocolat LXXIV: Una crítica personal “de película”: “Una cuestión de tiempo” (Richard Curtis, 2013)

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Vuelvo a la vida de este blog de cine para comentar esta película, titulada en España “Una cuestión de tiempo”. No es un estreno de cartelera y hace ya cuatro añitos que pasó por la gran pantalla, sin embargo, yo tuve la magnífica oportunidad de verla anoche. Con sinceridad, no esperaba nada de este trabajo. No había escuchado hablar de ella pero, de alguna manera, el reparto, el nombre de Rachel McAdams y el de Bill Nighy me llamó la atención y despertó mi curiosidad. ¡Menos mal!

Me adentré en su trama: un cuarto de ficción y tres cuartos de realidad. Me empapé de las emociones que expresaba cada personaje. Me dejé llevar por esa esencia de tradición que hoy en día solo cautiva a una parte de la población: la de formar una familia, la de amar de verdad y comprometerse con el presente y con el futuro… y me dejé sorprender con las maneras, con ver un matrimonio funcionar en el que ambos cónyuges tiran del carro del día a día al 50%. La parte de realidad tiene sus más y sus menos como es lógico y la parte ficticia, trae a la trama esa moraleja final, tan certera: la vida es lo que es y no te libras de ciertas desgracias ni con poderes sobrenaturales.

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Todo el reparto goza de cualidades interpretativas. Irradian una naturalidad y unas ganas de vivir que se contagian al espectador. Nos topamos cara a cara con un juego existencialista. Vemos varios caracteres de personas que enamoran, que captan la atención sin posibilidad de querer evitarlo. Es sorprendente cómo una película del siglo XXI que recoge la vida de un joven que empieza a levantar el vuelo a los veintiún años y que va por la vida con un propósito fijado de encontrar novia, termina encontrando sin demasiado esfuerzo a esa mujer sobre la que no queda ni un resquicio de duda y con la que es inmensamente feliz y resolutivo.

Sin duda, este filme rezuma esa inspiradora fragancia británica, a la par de buenos títulos del género como son: “Notting Hill”, “Cuatro bodas y un funeral” o “El diario de Bridget Jones”. Por supuesto, el denominador común es Richard Curtis, el director y guionista de todos ellos. En este caso que nos ocupa, la actriz protagonista es canadiense pero no se nota. Resulta perfectamente adaptable. Ella, Rachel McAdams (38 años), ha demostrado ya con creces lo que vale en su profesión. Lleva casi tres decenas de trabajos sobre su persona y fue nominada a la estatuilla dorada en la categoría de mejor actriz de reparto por su intervención en el drama estadounidense “Spotlight” (Tom McCarthy, 2015). Supimos que con “El diario de Noah” su trayectoria tendría una tendencia más evidente hacia el género romántico pero ha tocado otros géneros sin problema alguno. Su belleza y su dulzura traspasan la pantalla.

Por otra parte, el protagonista masculino e indiscutible de “Una cuestión de tiempo” es el actor irlandés Domhnall Gleeson, como saben hijo de Brendan Gleeson, espléndido actor que ha intervenido en más de setenta títulos, entre ellos: “El sastre de Panamá”, “Harry Potter”, “Cold Mountain”, “El bosque”, “Pacto de silencio”, “Al filo del mañana”, “Troya”, “La gran seducción”, entre tantos otros. El hijo, de cabellos pelirrojos por herencia familiar, ha seguido la estela de su padre otorgando su presencia en películas como: “Harry Potter y las reliquias de la muerte I y II”, “Anna Karenina”, “El renacido”, “Ex Machina”, “Invencible”, entre otros, y volverá a aparecer en “Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi”, en el mes de diciembre de este año, cuando tendrá lugar su estreno. El chico, de 33 años, apunta a maneras en el mundo de la interpretación.

La nota de veteranía y de tablas en el buen hacer interpretativo la pone en esta cinta el actor inglés Bill Nighy, quien encarna a ese padrazo inteligente, culto, fuerte, sabio y con un enorme corazón, que ama a su hijo y que se siente orgulloso hasta la médula de él. Sin duda, la relación entre los dos hombretones es entrañable y deliciosa. Envidiable. En el personaje de Nighy se concentra la esencia de la película, la moraleja existencial. Él supone la realidad y la fantasía del paso por la vida. Él da forma al optimismo.

Sin más reclamo, evalúo este sorprendente trabajo con un merecidísimo 7’5/10. Valoro enormemente una película en la que los valores se toman como un algo natural y prioritario. La tradición se tiene en cuenta sin agobios ni críticas. Todos saben vivir plenamente haciendo lo que creen que deben hacer y no solo lo que quieren y se les ve auténticamente felices. Filme adorable en todos los sentidos. Recomendable.

1753949Banda Sonora “Una cuestión de tiempo”

(Compuesta por Nick Laird-Clowes)

*****

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
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