Ciclo Chocolat CXIII: Una crítica personal de película: “El último duelo” (Ridley Scott, 2021).

Muy buenas, estimados cinéfilos y seguidores de este espacio de cine que vuelve a estar abierto al público. Confieso que soy fan de siempre del director de cine, guionista y productor británico Ridley Scott. Con 83 años, y tiene en cartelera este estreno que nos ocupa. Además, en breve se estrenará «La Casa Gucci», que también es un trabajo suyo.

Mi propósito es adentrarme en las profundidades de una película muy llamativa en esencia. «El último duelo» supone un cambio demoledor de época para un tema que hoy en día se trata con gran frecuencia en los medios. El feminismo llevado al medievo, dicen algunas personas. No, en absoluto. No lo creo así. Scott ha llevado un problema real femenino, un delito que atenta contra la mujer, que es la violación, a un momento de la Historia en que las féminas nacían para ser un mero objeto carnal, vientre de futuros descendientes y con una existencia desprovista de derechos esenciales para todo ser humano a día de hoy: voz, decisión y posibilidad de posesión de credibilidad. Su existencia estaba adherida a la de su padre primero, y a la de su marido después, como si por sí sola o por sí misma, no poseyera ningún valor ni capacidad. La autosuficiencia, la independencia y la libertad no estaban al alcance de ninguna mujer en la Edad Media. Tanto sus actos como sus palabras carecían de importancia si eran buenos y merecían un castigo si se desviaban de las expectativas de una sociedad puramente machista, injusta y cruel. Confieso que me agrada ver este tipo de películas porque a pesar de la rabia que siento, me hace valorar más positivamente el hecho de vivir en el siglo XXI. Por supuesto, haber nacido en un país occidental también ayuda a favor en esta realidad.

Me ha sorprendido muy gratamente que el Sr. Scott haya sentido la necesidad de mostrar al mundo la verdad de muchas féminas a lo largo de la Historia, las cuales, asumían y padecían tremendas injusticias en silencio pensando que todo cuanto les ocurría era lo natural por haber nacido mujer.

Fui al cine sabiendo lo que me esperaba como espectadora y aceptando que podrían ser ciento cincuenta y tres minutos de agonía ininterrumpida para mis ojos y para mi mente. En algunos momentos, lo fue. Empatizar con la protagonista supone un orgullo y una dignidad herida que tan solo puede sentirse en grado máximo si realmente viviéramos esa situación tan desagradable y de por vida en pleno siglo XIV. Estoy convencida de que habría mujeres que aceptarían las circunstancias con naturalidad, pero otras, más inteligentes, con resignación, preguntándose por qué.

La película, a mi modo de ver se excede en duración, pero no aburre. Mantiene la curiosidad hasta el final. Confieso que hay escenas de mucha violencia, pero asumo que se nos hace constancia de la brutalidad del hombre en aquel momento. Lo solucionaba todo a golpes. En este trabajo, se vislumbra un poquito de «justicia», pero dicha justicia no es divina ni celestial ni judicial… está absolutamente amarrada a la suerte del vencedor en el duelo, y qué triste resulta que así sea. La justicia no es tal. La justicia no es real ni legítima ni fiable.

Les digo con sinceridad que no es una película que me gustara volver a ver, pero cierto es que está bien hecha, muy bien ambientada. Transmite los valores de una época despojada absolutamente de los mismos para la realidad femenina. Eso valores caballerescos solo eran posesión y voluntad de los hombres y las mujeres vivían a merced de ellos. Qué decir de un reparto encabezado por cuatro nombres: Jodie Comer, Matt Damon, Ben Affleck y Adam Driver. Todos ellos a la altura de las circunstancias en la interpretación. Actores que siempre gustan llegan a encarnar a un personaje que rompe con la tendencia, aunque eso no disminuya en absoluto la calidad del personaje. Espléndidos los cuatro. Destaco escenas muy buenas, llenas de sentido y significado. Ridley Scott («Gladiator», «Red de mentiras», «Exodus: Dioses y reyes») siempre ha sabido cómo combinar momentos de guerra y de paz en sus películas con una sensibilidad madura bien visible a los sentidos. La dureza está presente en la película en todo momento, por diferentes motivos. Creo que Scott ha transmitido lo que quería y como quería. El resultado es convincente.

No me demoro en mis argumentos críticos, calificando, por fin, este trabajo con un merecido 7,5/10. Recomendable. Muchas gracias por su seguimiento y hasta más ver…

Gema María Gómez del Barco

#YoVoyAlCine

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Acerca de gema82

Soy una apasionada del 7º Arte, una enamorada de la la fotografía en las películas, de las grandes bandas sonoras y por supuesto de los excelentes actores y actrices que hacen que las historias se tornen realidad ante nuestros ojos.
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