Ciclo Chocolat LXXVII: Una crítica personal “de película”: “A pleno sol” (René Clément, 1960)

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“A pleno sol” no es un estreno de cartelera, como pueden comprobar por el año y por la más que evidente juventud de uno de los actores más atractivos del panorama cinematográfico clásico francés. Esta película está basada en una de las más conocidas obras narrativas de suspense de la famosa novelista tejana Patricia Highsmith. Toda una escritora de tramas policiales, que ya ha hecho que su gran personaje, Tom Ripley, sea el centro de cinco novelas, originalmente traducidas como: “A pleno sol” (1955), “Ripley bajo tierra” (1970), “El juego de Ripley” (1974), “El muchacho que siguió a Ripley” (1980) y “Ripley bajo el agua” (1991). El filme que nos ocupa se basa en la primera de ellas, de ahí su título. Cinco son los actores que, en la gran pantalla, han interpretado a día de hoy a este escurridizo personaje: Alain Delon (“A pleno sol”, 1960), Dennis Hopper (“El amigo americano”, 1977), Matt Damon (“El talento de Mr. Ripley”, 1999) y John Malkovich (“El juego de Ripley”, 2002) y Barry Pepper (“Mr. Ripley el regreso”, 2005).

Añadir que la versión de 1999 fue dirigida por Anthony Minghella y protagonizada por Gwyneth Paltrow, Jude Law, Cate Blanchett y Philip Seymour Hoffman. Dicho trabajo fue nominado a cinco estatuillas doradas. Buena, la verdad sea dicha, pero la que nos ocupa, en mi opinión personal, es aún mejor. Sin embargo, obtuvo una brillante crítica pero ningún reconocimiento añadido.

El actor de ojos de cielo nacido en Sceaux (Francia) hizo un buen trabajo interpretativo y el director de Burdeos (Francia), también hizo una espléndida labor guiándole y obsequiando al espectador esa sensación de tensión en todo momento. Es difícil, imposible, justificar los motivos que llevan al protagonista a hacer lo que hace en la trama pero consigue que, en contados momentos, todos deseemos que no le pillen. Es atroz comentar esto pero tan solo se reduce a lo que un filme de este género transmite al público. Sin duda, resulta merecedor de cualquier castigo que se le imponga, e igual si no fuera Delon, sería más fácil asimilar esa idea. En mi opinión borda su personaje, con una expresión en la cara en determinados momentos, con una mirada mezcla de pánico y de odio, que no pasa desapercibida. Es bueno para hacer de malo. Posee cualidades para ello. El compañero de Mr. Ripley es Philippe Greenleaf, interpretado por el actor de Niza (Francia) Maurice Ronet. Él también hace un buen papel, regalando con su personaje ese toque de confianza e ingenuidad. El triángulo lo completa la damisela, Marge Duval, encarnada por la actriz y cantante francesa Marie Laforêt, la cual debutó en el Séptimo Arte con este trabajo. Ella está en medio de dos amores, muy diferentes ambos pero que la quieren y desean por igual, aunque uno de ellos con mejores artes. Como detalle del filme, comentarles que la actriz Romy Schneider aparece dos segundos en pantalla, interpretando a una de las dos amantes del amigo de Greenleaf, Freddie Miles (Billy Kearns), personaje que no tiene buen término dentro de la trama.

Sin entrar en más profundidades cinematográficas, califico la película “A pleno sol” con un merecidísimo 7,8/10. Muy recomendable para quien se considere fan del género policíaco y de suspense, y de su estupendo reparto, por qué no. Confieso que el cine galo no suele ser mi tipo pero esta vez me ha sorprendido gratamente.

Muchas gracias por su atención. Hasta próximamente…

Gema María Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte 

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Ciclo Chocolat LXXVI: Una crítica personal “de película”: “La Momia” (Alex Kurtzman, 2017)

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De vuelta a este espacio de cine, con una nueva entrada, con un nuevo estreno en la cartelera. En esta ocasión, centra nuestra atención una película del género de acción y ficción, uno de los más deseados por mi persona.

El director, productor y guionista californiano Alex Kurtzman es un polifacético profesional en el Séptimo Arte, y su nombre está asociado a trabajos como “Misión Imposible III”, “La proposición”, “Transformers: la venganza de los caídos” o “The amazing Spider-Man 2: el poder de Electro”, “La Isla” o “La Leyenda del Zorro”, entre otros títulos.
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En esta ocasión, el estreno con el que se nos obsequia, requiere de un público al que le atraiga una trama entretenida, divertida, sin más. No hay complejidad pero sí buenas escenas con efectos especiales vistosos. Es cierto que la sinopsis es bastante original, mezclándose diferentes temáticas históricas y literarias. No hay que extrañarse de que en un proyecto del Sr. Cruise exista una mezcolanza un tanto arbitraria y puede que absurda. Recuerden que solo él es capaz de protagonizar un filme en el que los pasos de la Semana Santa española arden cual Fallas de Valencia, y en el que los toros corren libremente por calles y plazas sevillanas cual San Fermines de Pamplona. Él y solo él tiene esa licencia, esa libertad para hacer lo que le venga en gana con una trama en la que él suele ser la figura más destacada.

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Está claro que si a alguien no le agrada Tom Cruise en acción, por favor, evite todo contacto con “La Momia” (2017). He leído ciertos comentarios en los que se tacha de machista a este hombre por aparecer con mujeres a las que dobla la edad. Francamente, creo que él no ha firmado un contrato en el que ponga como condición que sus compañeras de reparto posean un límite de edad cronológica. Creo más bien que el caché tiene un precio a la hora de pagar sueldos y con la imagen de Cruise y de Crowe era suficiente en esta cinta. No da para más. Las dos actrices, tanto Sofia Boutella (Princesa Ahmanet y la momia) como Annabelle Wallis (Jenny Halsey), de seguro, han estado encantadas de formar parte de este reparto y codearse con dos actores que llevan unos cuantos añitos de “rodaje” sobre sus espaldas. Para ellas ha sido una oportunidad, sin duda. Muchos son los actores que han compartido cartel con mujeres más jóvenes y no se les ha criticado tanto, empezando por aquellos que dieron vida al agente 007 con licencia para matar. Si rememoran, la lista de ellos es larga. Suma y sigue. Es verdad, perdónenme, a mí Tom Cruise me ha gustado como profesional y como hombre de siempre, aunque soy muy consciente de la etiqueta de “mal actor” que lleva colgada al cuello para muchos desde 1981. Qué le vamos a hacer. Respetable cualquier opinión al respecto, incluso la mía. 

Volviendo a la película que nos ocupa: “La Momia”, de 2017, diré que el director ha dado un toque creativo, saliéndose de los cánones de una temática que ya se aprovechó demasiado bien en la película homónima de 1999, dirigida por Stephen Sommers y protagonizada por Brendan Fraser y Rachel Weisz. La actual versión nada tiene que ver con la mencionada. Hubo dos. Esta vez, se piensa en una trilogía sarcofágica. Cruise y las sagas. No resulta nada de extrañar tampoco.

La trama ofrece al espectador algún “sustillo” leve que otro, situaciones totalmente fantasiosas (rozando lo cómico) y como valor añadido a tener muy en cuenta, la destrucción del mal y la defensa de nuestros semejantes, seres humanos, con ciertos sacrificios, grandes sacrificios, si la situación así lo requiere. En un mundo caótico como el que estamos creando fuera de la gran pantalla, se agradece que se transmita al espectador una idea de verdadera bondad y de auxilio al prójimo. Nos conviene.

Como anécdota, y para poner broche final a esta entrada, decirles que en la fila de atrás, en la sala, una mujer ha comentado “pues no ha estado mal”. No sé por qué la filmografía de Tom Cruise tiene bastante mala reputación. Me alegro, por otra parte, de que, aun cuando las críticas y los comentarios, muchas veces, no sean los deseables, la gente se arriesgue a pasarse por la taquilla. La realidad, le pese a quien le pese, es que este señor estadounidense, Thomas Cruise Mapother IV, al que se le intenta anteponer su vida personal a su profesión, llena salas. Gusta, y sus ganancias son cuantiosas. No veo nada de malo.

Sin más argumentos, comunicarles que califico “La Momia” (2017) con un merecido 6,25/10, y también con la esperanza de ir a ver la segunda parte cuando sea menester. No hay nada como sentir esa emoción, en una hora y tres cuartos, de evasión cinematográfica, para reafirmarse en la idea de que “la vida es bella”, a pesar de todo.

Muchísimas gracias por su atención y lealtad, y por sus like, si los hubiere.

Gema M.ª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXXV: Una crítica personal “de película”: “Piratas del Caribe: La venganza de Salazar” (Joachim Rønning y Espen Sandberg, 2017)

¡Quinta entrega de la saga del capitán más locuelo y salao que surca los mares en busca de nuevas aventuras en la gran pantalla! De seguro, habrá material de sobra para otras tantas películas más y por qué no. El personaje es fuente inagotable de historias, unas más divertidas y otras menos pero siempre con ese toque de alegría, frescura y vitalidad que nos ofrece la piratería. Los personajes han ido evolucionando, se han hecho mayores, pero apenas se nota; Sparrow (Depp), Elizabeth (Knightley) y Will (Bloom) presentan un físico espectacularmente conservado, diría que milagroso, pero haremos la vista gorda al detalle por aquello de la “ficción”.

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Capitán Jack Sparrow y Carina Smyth

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Capitán Salazar

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Carina Smyth y Henry Turner

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Cuatro personajes masculinos principales: Jack Sparrow, Barbossa, Henry y Salazar

El trabajo que nos ocupa recupera personajes como el Capitán Barbossa e incluye otros nuevos como: el malvado, Salazar (Bardem); la chica, Carina (Scodelario); y la bruja Haifaa (Farahani).

Cabría esperar que habiendo hecho ya cinco películas con el mismo hilo argumental, resulte ya cansado o aburrido seguir a estas alturas la saga, y tiene mérito que no sea así. Me considero fan, y como tal, he disfrutado de las cinco sin excepción. Para mi gusto, y si me lo permiten, voy a plasmar mi orden personal de preferencia, desde la que más me ha atraído, a la que menos:

1. “Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra” (2003)

2. “Piratas del Caribe: La venganza de Salazar” (2017) 

3. “Piratas del Caribe: En mareas misteriosas” (2011)

4. “Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto” (2006)

5. “Piratas del Caribe: En el fin del mundo” (2007) 

En esta entrega de dos horas y nueve minutos de duración, el espectador va a toparse con la acción acostumbrada… con unos efectos especiales que no pueden faltar, y de estupenda calidad… con diversión y toques cómicos… con el estilo inconfundible de los personajes fijos… y con nuevos… con una trama fantasiosa y con gancho… y con el tiempo exacto de duración, ni más ni menos… El conjunto al completo merece la pena. Ha habido esmero en este trabajo y el resultado es muy vistoso, apto para todas las edades, sin duda. La gran novedad en esta entrega es la dirección. Joachim Rønning y Espen Sandberg, ambos noruegos, suelen trabajar en equipo, y poseen una filmografía nada extensa pero en esta ocasión demuestran que saben lo que se hacen. Se mueven cual piratas en el mar 😉

La calificación que me parece justa para valorar este filme del género de aventuras de manera numérica es la siguiente: un 6,9/10. La recomiendo aunque el éxito en taquilla es incuestionable, y me alegro por ello.

Muchísimas gracias por su atención, y hasta próximamente.

Gema María Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXXIV: Una crítica personal “de película”: “Una cuestión de tiempo” (Richard Curtis, 2013)

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Vuelvo a la vida de este blog de cine para comentar esta película, titulada en España “Una cuestión de tiempo”. No es un estreno de cartelera y hace ya cuatro añitos que pasó por la gran pantalla, sin embargo, yo tuve la magnífica oportunidad de verla anoche. Con sinceridad, no esperaba nada de este trabajo. No había escuchado hablar de ella pero, de alguna manera, el reparto, el nombre de Rachel McAdams y el de Bill Nighy me llamó la atención y despertó mi curiosidad. ¡Menos mal!

Me adentré en su trama: un cuarto de ficción y tres cuartos de realidad. Me empapé de las emociones que expresaba cada personaje. Me dejé llevar por esa esencia de tradición que hoy en día solo cautiva a una parte de la población: la de formar una familia, la de amar de verdad y comprometerse con el presente y con el futuro… y me dejé sorprender con las maneras, con ver un matrimonio funcionar en el que ambos cónyuges tiran del carro del día a día al 50%. La parte de realidad tiene sus más y sus menos como es lógico y la parte ficticia, trae a la trama esa moraleja final, tan certera: la vida es lo que es y no te libras de ciertas desgracias ni con poderes sobrenaturales.

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Todo el reparto goza de cualidades interpretativas. Irradian una naturalidad y unas ganas de vivir que se contagian al espectador. Nos topamos cara a cara con un juego existencialista. Vemos varios caracteres de personas que enamoran, que captan la atención sin posibilidad de querer evitarlo. Es sorprendente cómo una película del siglo XXI que recoge la vida de un joven que empieza a levantar el vuelo a los veintiún años y que va por la vida con un propósito fijado de encontrar novia, termina encontrando sin demasiado esfuerzo a esa mujer sobre la que no queda ni un resquicio de duda y con la que es inmensamente feliz y resolutivo.

Sin duda, este filme rezuma esa inspiradora fragancia británica, a la par de buenos títulos del género como son: “Notting Hill”, “Cuatro bodas y un funeral” o “El diario de Bridget Jones”. Por supuesto, el denominador común es Richard Curtis, el director y guionista de todos ellos. En este caso que nos ocupa, la actriz protagonista es canadiense pero no se nota. Resulta perfectamente adaptable. Ella, Rachel McAdams (38 años), ha demostrado ya con creces lo que vale en su profesión. Lleva casi tres decenas de trabajos sobre su persona y fue nominada a la estatuilla dorada en la categoría de mejor actriz de reparto por su intervención en el drama estadounidense “Spotlight” (Tom McCarthy, 2015). Supimos que con “El diario de Noah” su trayectoria tendría una tendencia más evidente hacia el género romántico pero ha tocado otros géneros sin problema alguno. Su belleza y su dulzura traspasan la pantalla.

Por otra parte, el protagonista masculino e indiscutible de “Una cuestión de tiempo” es el actor irlandés Domhnall Gleeson, como saben hijo de Brendan Gleeson, espléndido actor que ha intervenido en más de setenta títulos, entre ellos: “El sastre de Panamá”, “Harry Potter”, “Cold Mountain”, “El bosque”, “Pacto de silencio”, “Al filo del mañana”, “Troya”, “La gran seducción”, entre tantos otros. El hijo, de cabellos pelirrojos por herencia familiar, ha seguido la estela de su padre otorgando su presencia en películas como: “Harry Potter y las reliquias de la muerte I y II”, “Anna Karenina”, “El renacido”, “Ex Machina”, “Invencible”, entre otros, y volverá a aparecer en “Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi”, en el mes de diciembre de este año, cuando tendrá lugar su estreno. El chico, de 33 años, apunta a maneras en el mundo de la interpretación.

La nota de veteranía y de tablas en el buen hacer interpretativo la pone en esta cinta el actor inglés Bill Nighy, quien encarna a ese padrazo inteligente, culto, fuerte, sabio y con un enorme corazón, que ama a su hijo y que se siente orgulloso hasta la médula de él. Sin duda, la relación entre los dos hombretones es entrañable y deliciosa. Envidiable. En el personaje de Nighy se concentra la esencia de la película, la moraleja existencial. Él supone la realidad y la fantasía del paso por la vida. Él da forma al optimismo.

Sin más reclamo, evalúo este sorprendente trabajo con un merecidísimo 7’5/10. Valoro enormemente una película en la que los valores se toman como un algo natural y prioritario. La tradición se tiene en cuenta sin agobios ni críticas. Todos saben vivir plenamente haciendo lo que creen que deben hacer y no solo lo que quieren y se les ve auténticamente felices. Filme adorable en todos los sentidos. Recomendable.

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(Compuesta por Nick Laird-Clowes)

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Ciclo Chocolat LXXIII: Una crítica personal “de película”: “La Bella y la Bestia” (Bill Condon, 2017)

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Llega una nueva entrada a este humilde blog de cine. En esta ocasión, toca analizar pormenorizadamente una película de animación de la casa Disney que lleva por título “La Bella y la Bestia” y que va dirigida, más si cabe, a todos los públicos.

“La Bella y la Bestia” (La Belle et la Bête, en francés) es un cuento tradicional de origen franco. Se trata de una narración de la que hay diversas variantes. La primera versión publicada fue obra de la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, en el año 1740, aunque otras fuentes atribuyen a Gianfrancesco Straparola la recreación de la historia original, en el año 1550. La versión escrita más conocida fue una revisión muy abreviada de la obra original de Villeneuve, publicada en el año 1756, por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. La primera traducción se hizo a la lengua anglosajona. Por lo visto, parece ser que la versión de Beaumont es la que posee mayor reconocimiento, y es en esta en la que están basadas la mayoría de las adaptaciones cinematográficas posteriores (filmes y series). En la versión presente, de 2017, el guión se ha basado en dos obras: en “La Bella y la Bestia” de Linda Woolverton y en “La Bella y la Bestia” de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, y combinándolas, se ha materializado lo mejor de ambas.

La película en cuestión guarda gran semejanza con la versión en dibujos animados que también la Disney estrené en 1991 pero ahonda más en ciertos detalles relacionados con el personaje de Bella además de incorporar un repertorio musical más amplio. Por otra parte, es preciso destacar que el despliegue de efectos especiales denota la modernidad del siglo XXI en el 7º Arte. Se agradece. El espectador asiste a todo un espectáculo de belleza.

El filme conserva los valores del cuento tradicional y además incorpora el tema multiracial y el de la homosexualidad; así, el director y guionista Bill Condon, y los otros guionistas, Stephen Chbosky (“Las ventajas de ser un marginado”) y Evan Spiliotopoulos, ofrecen a la trama el toque de actualización y de adaptación a las realidades del presente en la sociedad.

Al despliegue de efectos especiales mencionado, se suma el magnífico reparto de actores y actrices: Emma Watson (Bella), Dan Stevens (Bestia/Príncipe), Luke Evans (Gastón), Kevin Kline (Maurice, padre de Bella), Josh Gad (Lefou), Emma Thompson (Sra. Potts), Ewan McGregor (Lumiere), Ian McKellen (Din Don), Gugu Mbatha-Raw (Babette) y Stanley Tucci (Cadenza), entre otros. Algunos de ellos tan caracterizados que resultaban irreconocibles pero merece la pena esperar en la sala de cine a que terminen los créditos finales para comprobar la excelente lista de intérpretes que aparecen. El elenco es de auténtico lujo. Sin duda, esta realidad supone un plus a todo el trabajo que se ha llevado a cabo detrás de las cámaras, que resulta visible y más que evidente. Toda una exigente labor de ilustración, diseño gráfico y factor humano hacen de “La Bella y la Bestia” una tremenda obra séptimo artística y no queda más que felicitar al director neoyorquino Bill Condon por haber dejado atrás la saga Crepúsculo y convencernos de que es un minucioso profesional, con la sensibilidad necesaria para que el resultado de su proyecto tenga la calidad que, inevitablemente, atrae y enamora.

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No tengo nada malo que decir y sí podría seguir alabando la cinta como si no hubiera un mañana, aunque prefiero recomendarles que vayan al cine a disfrutarla pues no les va a desilusionar, más al contrario. Quizás este trabajo sea el responsable de que los cuentos vuelvan a alardear del buen concepto y del indiscutible uso lector y transmisor de tantos y tantos valores, que influyeron en las infancias de tantas y tantas personas, y para bien.

Sin más dilación, califico “La Bella y la Bestia” (2017) con un aplaudido y goloso 9,2/10. Lo bueno hay que valorarlo positivamente por muy tradicional que pueda ser y por mucho repelús que cause la tradición a ciertos individuos. La belleza está en el interior… en el interior de un libro, de cualquiera, en esa remota página, en el interior de un corazón humano, de un alma, de cualquier ser querido o ser extraño por conocer, en el respeto mutuo, en la tolerancia, en la auténtica libertad, en la cultura, en la historia, en nuestras historias personales… La belleza existe; solo hay que dedicar un instante para contemplarla de cerca y evidenciarla.

Muchas gracias por su acostumbrada atención. Hasta más leer 😉

Gema María Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXXII: Una crítica personal “de película”: “Fences” (Denzel Washington, 2016)

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De vuelta. Una entrada más para este humilde y personal blog de cine. Esta vez, la atención se desvía hacia un drama, y no un drama cualquiera. Uno nominado a cuatro estatuillas doradas: a mejor actor (Denzel Washington), a mejor actriz de reparto (Viola Davis), a mejor película y a mejor guión adaptado (August Wilson, fallecido en 2005).

Este trabajo es una adaptación de la obra escrita por August Wilson en el año 1983, la cual ganó el premio Tony y el Pulitzer. Este señor era de color porque su madre era afroamericana y siempre expresó cierta sensibilidad ante la situación real que habían padecido los negros durante mucho tiempo. Él sacaba a relucir las connotaciones negativas o despectivas que la propia definición de “negro” posee, y por ende, lo que esto afectaba a una persona con esa tonalidad de piel. Él se mantenía firme y se dirigía a los blancos de la siguiente manera: “Mira mi color. No me avergüenzo de quién soy y de qué soy”.

La pareja protagonista, Washington/Davis, que interpretan a Troy y a Rose respectivamente, ya lo hacen en esta ocasión por segunda vez, pues interpretaron los mismos papeles en 2010, en Broadway. Ambos fueron galardonados con el Premio Tony.

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La trama sucede en el año 1950 y se centra en el entorno y en la propia figura de una antigua estrella del béisbol americano que, por ciertos motivos, se ve obligado a ganarse el pan siendo basurero.

Tanto el actor Denzel Washington como la actriz Viola Davis (que llora de fábula, por cierto) ya se llevaron su Globo de Oro por su magnífica interpretación en este dramático y teatral trabajo.

“Fences” (que significa cercas o vallas, cobrando todo su sentido en el filme) es una buena película, dirigida por su protagonista, Denzel Washington, quien ya va por su tercer trabajo en dirección, tras “Antwone Fisher” (2002) y “The Great Debaters” (2007). Lo ha hecho bien, sin duda. Ha logrado que el espectador respire un clima de implicación. Ha conseguido que el espectador sienta dolor, rabia, enojo, impotencia, cierta comprensión… que empatice con todos y cada uno de los personajes, y todo ello con ese toque de puro teatro, con reuniones, diálogos y monólogos que, en algunos momentos, agotan pero que se perdonan de mil amores, aunque la duración se exceda unos cuantos minutos.

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La película encierra todo un drama familiar, que lejos de aburrir, nos abre los ojos ante otro momento de la historia en el que las cosas eran bastante diferentes a la actualidad: los roles de hombres y mujeres, la repercusión de la raza en el día a día, el sentimiento de racismo marcado en piel y mente, la frustración de no haber alcanzado ciertos sueños, el conformismo frustrado propio transmitido de mil formas a los descendientes, el valor de la amistad, las dificultades en el matrimonio, la ayuda hacia familiares necesitados en algún aspecto… y en el fondo de todo esto está, como esencia, la importancia de los padres, cómo ellos pueden hacer que un hijo progrese o que se meta continuamente en problemas, cómo las acciones e inacciones de un padre, su atención o inatención, su afecto, sus ausencias e incluso su carga hereditaria va a condicionar la existencia de sus retoños para siempre. En este trabajo vemos cómo padre y madre se hacen necesarios para que si uno falla de alguna manera por lo que sea, compense el otro en la ardua tarea de la crianza y educación, para guiar por el mejor camino posible a esos nuevos seres que se traen al mundo. Por otra parte, el tema “muerte” queda patente en toda la trama. El protagonista la tiene en cuenta en varios momentos. La intuición y el temor de que en cualquier momento la parca vendrá a buscarle, quizás por los pecados cometidos, se muestran sin sutilezas. Siempre llegará la hora… el cuándo es incierto. 

Sin más enredo por mi parte, califico esta película con un merecido 8,2/10. Sobran los motivos. Solo espero que tenga el reconocimiento que merece en la Gala de los Oscar de esta noche 😉

La recomiendo sin ningún atisbo de duda. Creo que la sociedad precisa de películas reflexivas, que conciencien de la psicología humana, de los factores que influyen, de la importancia de ser personas, de tratar bien, de asumir responsabilidades y de encontrar el camino de la felicidad sin pisar, ni dañar, ni perjudicar a nadie mientras seguimos su senda.

Muchas gracias por su atención y seguimiento. Hasta más ver.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXXI: Una crítica personal “de película”: “Cincuenta sombras más oscuras” (James Foley, 2017)

Piel, ardor y sentimiento

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Vuelvo a la carga de este humilde blog a plasmar mis personales e intransferibles opiniones sobre algunos de los estrenos en la gran pantalla española. En esta ocasión, contamos con una segunda parte de la adaptación de las novelas de E. L. James… sin duda, el título nos alerta de algo un poco más negro que en la primera parte. Realmente seguimos en la misma línea de amor y sexo, prácticamente toda la trama centrada en los dos tórtolos. Cierto es que al morbo de la intensa vida erótica que viven, se suma la tradición, esas costumbres caballerosas que están en decadencia como la idea de casamiento, y por supuesto, la pedida previa con anillo con pedrusco de por medio. El simple hecho de invitarla a compartir su “pisazo”, regalar a Anastasia un manojo de llaves, a la mujer de su vida, no habría quedado lo romántico que debiera en ese Christian Grey que nos tiene absolutamente encandiladas. Modernidad y tradición. Ahí está la clave.

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La pareja protagonista parece forjada a hierro candente; qué sería ya de una tercera parte sin ambos: Anastasia Steele y Christian Grey, Dakota Johnson y Jamie Dornan. Su interpretación es simple pero ya imprescindible. Quizás han quedado encasillados en el mundo del 7º Arte. Un comienzo tan sonado popularmente hablando y a la vez tan poco valorado por la crítica… no sé, quizás augure un futuro tan falto de luz y brillo para ellos en el ámbito profesional como esas cincuenta sombras actualmente más oscuras. Quién sabe. Este mundillo es peculiar e impredecible.

Verdad es que, desde la perspectiva de una fémina, él, el Sr. Grey irradia algo imponente. Se han cuidado sus maneras, su vestir, sus costumbres tradicionales y románticas… qué sería de Christian Grey sin el nivel adquisitivo que se le adjudica. Qué sería de él si solo luciera palmito de gimnasio pero ni una camisa de esas perfectamente almidonada, sin una corbata perfectamente combinada con lo demás… qué sería de él sin un helicóptero indestructible, sin una sexta casa en Nueva York, sin una aerolínea que comprar como quien compra un helado de vainilla… qué sería del atractivo personaje que deja sin aliento…

Destaco como curioso el detalle de que una pequeñísima parte del guión de Dakota es exactamente el mismo que utilizara su madre, la actriz Melanie Griffith, en “Armas de mujer” (Mike Nichols, 1989), en una escena del filme bastante similar en contexto. De seguro, no es casualidad ni azar.

Resumiendo, la película es muy pobre, al igual que lo fue la primera, sin embargo, entiendo que mueva a la gente hacia las salas. No se pasa un mal rato. No hay calidad pero hay reclamo. No nos ocupa un peliculón, está claro, pero despierta la curiosidad y nos presenta un mundo distante, inalcanzable, muy diferente a la mayor parte de las realidades cotidianas… y todo es tentador, MUY tentador.

Para la próxima entrega, tendremos venganzas por lo que se vislumbra. El papel de Kim Basinger es mínimo pero parece fundamental en la explicación de por qué Christian Grey es como es. La rubia mujer parece un hinchable de cara y los ojos no le han quedado nada bien. Su piel se ve excesivamente estirada. Es una pena que la protagonista de “Nueve semanas y media” haya pasado por cirugía para este resultado. La madre de Christian aparece en esta entrega, siendo interpretada por la estupenda actriz Marcia Gay Harden. Desde luego, ambas son dos actrices que dan caché al filme, aunque no habría hecho falta. Casi no hay espacio en los 115 minutos para más que no sea la pareja protagonista y su desbordada pasión.

En cuanto a la banda sonora, buena, como no podía ser de otra manera con la batuta de Danny Elfman (“El indomable Will Hunting”, “Eduardo Manostijeras”, “Hulk”, “Family man”…). Por otra parte, los temas incluidos son de lo más destacado de este trabajo. Publico la lista de ellos a continuación: 451375

Sin más embrollo, concluyo esta entrada con la calificación que otorgo a este trabajo de Foley, y es la siguiente: 4,5/10.

Muchas gracias por su atención. Nos veremos en próximas publicaciones.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXX: Una crítica personal “de película”: “La Ciudad de las estrellas. La La Land” (Damien Chazelle, 2016)

Sebastian y Mia, Ryan Gosling y Emma Stone, un encantador par de estrellas que hacen las delicias de los amantes del género musical, de baile y romántico.

Una creativa historia de amor entre dos personas que persiguen sus propios sueños. Interesante, divertida, melódica y rítmica… Una de esas películas que lo tienen todo en lo que a reparto, banda sonora, vestuario, escenarios y trama se refiere… pero que como todo aquello que es imperfecto, y es que absolutamente todo lo es, hay lugar para la decepción. Me refiero a esa desagradable sensación del espectador pura y típicamente romántico que, aunque pida mucho, lo que le nutre es ese final de “fueron felices y comieron perdices”. Digamos que es sorprendente el desenlace, demasiado real para la ficción. Quizás para lograr los sueños hay que sacrificar algunas cosas, quizás… Quizás un sueño cumplido no es completo con el sacrificio realizado. Quizás… Me pregunto si es tan complicado en esta vida lograrlo todo, sin arruinar lo que realmente es más importante que el sueño a cumplir en sí.

Entiendo que la película haya sido valorada con numerosos premios (Globos de Oro y BAFTA). Creo que se ha hecho, por fin, algo diferente para la gran pantalla. Marca esa originalidad. Es un trabajo distinto en forma y en contenido, y digno de elogio, sin duda.

Gosling y Stone logran una química, una armonía… Son maravillosos juntos. Transmiten algo envidiable delante de la cámara. Irradian complicidad y bondad. ¡Qué gran pareja de cine! La elección fue acertada. Ambos personajes encierran su identidad, y reconozco que es bastante más bonito el papel de Sebastian que el de Mia. Se darán cuenta del porqué.

Sin más dilación, sin más suspense, califico este filme con un 7,5/10. Me ha gustado, me ha llenado, incluso con esa sensación de “¡pero por qué!”. Tiene un algo especial que dista de otros estrenos cinematográficos. Se agradece.

Muchísimas gracias por su atención. Más entradas, próximamente.

Gema Mª Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte 

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Ciclo Chocolat LXIX: Una crítica personal “de película”: “Aliados” (Robert Zemeckis, 2016)

Regreso a este espacio de cine con un nuevo estreno, muy esperado por admiradores del director de Chicago Robert Zemeckis (“Forrest Gump”, “Náufrago”, “Regreso al futuro”, “El vuelo”, “Lo que la verdad esconde”…), y por fans tanto de Brad Pitt (“Leyendas de Pasión”, “Seven”, “Corazones de acero”, “El río de la vida”, “La sombra del diablo”, “¿Conoces a Joe Black?…) como de Marion Cotillard (“Un buen año”, “El sueño de Ellis”, “Origen”, “Enemigos públicos”, “El Caballero Oscuro: la leyenda renace”…), que los tienen, y lo cierto es que en gran número.

Ante nuestros ojos se nos muestra un drama romántico, familiar, de espionaje, con toques bélicos, matizado con realismo y detalles trágicos. Una historia de dos en tiempos tan difíciles como el vivido en la Segunda Guerra Mundial en escenarios tan destacados como Casablanca (continente africano) y Londres (continente europeo).

Zemeckis nos obsequia con un panorama atractivo en cualquier película que se precie, bien hilado y llevado a cabo con la especial sensibilidad que le caracteriza. Brad Pitt (como Max) saca lo mejor de sí, su belleza y su don para la interpretación, natural y convincente. ¡Cómo luce palmito el caballero y qué bien le queda cualquier atuendo! ¡Precioso hombre! Marion Cotillard (como Marianne), por su parte, está a la misma altura, encarnando a un personaje complejo que la desnuda como la mujer enamorada hasta la médula que es de su compañero de reparto. No se trata de una historia de pareja cualquiera. La dosis de amor de verdad entre ambos resulta admirable para el espectador. No es que se quieran solamente; no es que se sean fieles. Es que la lealtad del uno hacia el otro está hecha a prueba de bombas. Nada ni nadie puede deshacer lo que ellos poseen y sienten el uno por el otro. Son capaces de todo para protegerse mutuamente. Resulta enternecedor, hermoso, sorprendente en los tiempos que corren…

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La trama engancha, envuelve, y no solo eso, sino que tiene momentos en los que la tensión mantiene al espectador en la butaca poco más que preocupado por lo que ocurrirá. La película no se hace larga y lo tiene todo. Incluso esos paisajes canarios ofrecen una huida de los paisajes urbanos más frecuentes. Todo el conjunto hace padecer al espectador una vorágine de sensaciones y emociones. Si ese par es feliz, el espectador también lo es. Si ese par sufre, el espectador se deshace en lágrimas por ellos. No cabe duda de que la elección de reparto ha sido absolutamente acertada. Ambas estrellas cinematográficas se hacen querer y funcionan en perfecta armonía interpretativa juntos.

Si hay algo que identifique esta película y que marque la diferencia entre la ficción y la realidad social que estamos viviendo en este siglo XXI es la aparición de personajes muy humanos, complicados, con una vocación, con una manera de hacer las cosas muy precisa, con unos principios sólidos y con un portentoso corazón que les hace defender a toda costa aquello en lo que creen, aquello que aman más que a sí mismos. El momento histórico que toca “Aliados” supone la actuación de lo difícil muy por encima de lo superficial y efímero. Las circunstancias moldean al ser humano, le llenan de humanidad o le despojan de ella. Ambos personajes reflejan esa humanidad en estado puro. Les sale a borbotones. Digna de elogio en este sentido la película. El espectador es testigo de la heroicidad de vivir pero también de la heroicidad que supone morir por una causa mayor que uno mismo.

Sin más que la insistencia de que es un trabajo muy recomendable, de romanticismo del bueno, de ese sin trampa ni cartón, me lanzo a la aventura de calificar “Aliados” con un merecidísimo 7,8/10. Vayan a verla y opinen por sí mismos.

Muchas gracias por su atención, queridos lectores, y hasta próximas entradas…

Gema María Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

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Ciclo Chocolat LXVIII: Jack Reacher (2012) versus Jack Reacher (2016)

Vuelvo con otra nueva entrega de post en este blog de cine después de demasiado tiempo. En esta ocasión, el estreno que nos ocupa es “Jack Reacher: Nunca mires atrás” (Edward Zwick, 2016). Como muchas personas dirían, se trata de cine comercial, ¿verdad? Posiblemente, pero no despectivamente hablando. El género de acción tiene su peculiaridad y también su atractivo. A quienes les atrae no se les puede decir que no es cine de calidad. Muchas veces, el cine de autor o aquellas cintas que se etiquetan como películas de culto hay que analizarlas unas cuantas veces para encontrarles “la gracia” y es que efectivamente, no la tienen. He ahí la cuestión. Sin embargo, queda muy bien, muy pedante convencer de que lo que parece complejo y en cierta manera absurdo es a los ojos de los “expertos” algo digno de mérito y reconocimiento. A veces, lo soporífero se sale de la norma y en esa ola de provocación hay quienes encuentran algo diferente e innovador. Delgada línea separa, a veces, un bodrio de un “peliculón”. Respetable la postura, por supuesto, pero no se sorprenderán si yo sigo en mi línea de defensa de ir al cine para pasar un buen rato, para disfrutar, para encontrar algo opuesto a lo melodramático de la existencia humana. La ficción como sinónimo de la realidad deseada es lo que inunda al espectador de esperanza e ilusión delante de una pantalla de cine. Lo inexistente toma forma aunque sea dentro de una sala de cine durante dos horitas de nada.

Después de esta extensa introducción, hora es ya de centrarme en lo que de verdad importa en este post y es que el personaje de Jack Reacher lleva ya dos aventuras en la pantalla grande y lo único común a ambas es el protagonista y productor Tom Cruise. Tanto reparto como dirección cambia de una a otra. Así, hemos pasado de ver a un Cruise dirigido por Christopher McQuarrie, a un Cruise dirigido por Edward Zwick. El actor continúa como pez en el agua, interpretando un papel para el que ya tiene una evidente experiencia, y para el que vale, no cabe duda. Sin embargo, la trama cambia bastante como es lógico, y más que eso, las maneras. Jack Reacher sigue siendo ese exmilitar solitario “sin identidad” pero su entorno ha cambiado y es palpable una evolución hacia la socialización con el mundo, no hacia la idea de echar raíces pues es impensable en Reacher pero sí la aceptación de cierta implicación con personas que, de alguna manera, han tocado su vena sensible. Nos topamos con un tipo “forzosamente” distinto, y digo forzosamente porque le hacen cambiar desde fuera. Él sigue en sus trece.

Zwick ha sabido hacer de una entretenidísima película de acción, algo más sensible, más complejo, más humano, al fin y al cabo, y se agradece. Personalmente, diré que me ha gustado más esta entrega que la primera, quizás contrariando a la crítica general pero de sobra saben que no me importa. Cierto es que el reparto era más sobresaliente en el trabajo de 2012, con Rosamund Pike, Richard Jenkins y Robert Duvall acompañando al Sr. Cruise. Ahora, son dos mujeres, dos actrices, las que se codean en todo momento con Reacher: Cobie Smulders y Danika Yarosh. Ambas hacen su cometido en la película, cada cual en su papel y en conjunto, el resultado es bueno y positivo.

Como anécdota del evidente cambio de forma, de situación entre las dos películas, les diré que Jack Reacher se presenta en la primera entrega en una escena en la que aparece tumbado en una cama de una habitación con una prostituta haciéndole compañía. Ciertamente para hacer ver al espectador que está libre, solo y que paga lo que podría ser gratis pero no desea sentimientos de por medio. Ese instante de conocimiento del personaje no tiene lugar en la segunda parte. Zwick nos muestra a un hombre menos práctico y más afectivo con quienes le rodean aunque aún denote ese pasotismo antes los lazos y los números de móvil.

El personaje de Jack Reacher es un héroe, un hombre que dejó la carrera militar porque no encontraba el sentido que un día tuvo y porque le quitaba la libertad que él ansiaba, y dedica su vida a hacer justicia por cuenta propia. Su modo de pensar y de vivir es explicado perfectamente por Cruise en la primera parte mientras mira un edificio de oficinas a través de una cristalera. Ahí, en ese instante, intenta hacer ver a la rubia abogada (Pike) lo limitado y controlado que vive el ser humano. Él no tiene casa, un trabajo estable, coche ni familia… no vive presionado por una hipoteca, ni tiene un jefe al que soportar diariamente ni una esposa a la que amar y complacer. No tiene nada, y sin embargo, está convencido de que eso es lo que desea. Lo que haga la sociedad le trae sin cuidado mientras el bien destruya al mal. Sin duda, resulta un personaje al que envidiar en muchos sentidos. Vive como un pájaro, y se lo puede permitir. No es el sueño americano pero quién lo pillara 😉

Dicho personaje fue creado por Lee Child en sus novelas, y a pesar de no adaptarse a las características físicas de Tom Cruise, fue confeccionado de manera perfecta en la primera entrega, para crear una franquicia. Ya contamos con el segundo trabajo, en estos momentos en las salas de cine, y espero que continúe haciéndonos disfrutar con nuevas posibilidades. Total, Jack Reacher e Ethan Hunt pueden seguir sorprendiendo juntos. Cruise lo vale.

Sin más contemplaciones, califico “Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás” (Edward Zwick, 2016) con un merecido 6,9/10. Me ha encantado.

Muchísimas gracias por su atención. Un afectuoso saludo y hasta la próxima.

Gema María Gómez del Barco – De la mano del Séptimo Arte

Frases de ambas películas

“No le importa la ley, no le importa las pruebas… Solo le importa lo que es correcto” (Jack Reacher, 2012).

“Me refiero a que las mujeres baratas son por las que más caro pagas” (Jack Reacher, 2012)

“¿Que por qué soy duro?. Es un mundo duro, mientras más rápido lo sepa, mejor” (Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás, 2016)

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